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GUERRA SUCIA a a a a a a a a a a a a
Blog de liberacion
24 de Mayo, 2012 · General

CRIMENES+DE+GUERRA+ MÉXICO

1
9.- Crímenes de guerra
Es preciso establecer que el presente capítulo se aplica,
exclusivamente, a un periodo de la Guerra Sucia en el Estado de Guerrero,
cuando y en donde se dieron las condiciones de conflicto interno que el
derecho internacional establece, aunque no haya reconocimiento formal de
beligerancia por parte del Estado en cuestión, para que se pueda aplicar el
derecho de guerra que México ha suscrito en los Convenios de Ginebra.
Conceptualización
La guerra, como forma de dirimir los conflictos, aunque no sea deseada, debe
regularse dado que la historia nos muestra que es un medio recurrente que los gobiernos
utilizan para establecer su hegemonía. Al invocar el derecho de guerra para establecer
que en la persecución de la guerrilla hubo crímenes de guerra considerados por el
derecho internacional como de lesa humanidad e imprescriptibles, es necesario, en
primer lugar, hacer referencia a las condiciones que la legislación establece como
necesarias para que haya un conflicto armado en el que rige el derecho de guerra y, en
segundo lugar, encuadrar las distintas formas en que se cometieron estos crímenes y
presentar hechos paradigmáticos.
El derecho de la guerra hace referencia a distintos momentos que regula, trátese
de conflictos internacionales que se dan entre dos o más Estados, o conflictos internos
entre el ejército y quienes se rebelan con las armas en contra del gobierno:
1. Ante todo, el llamado ‘jus ad bellum’ o ‘derecho para hacer la guerra’, trata
sobre la legitimidad de iniciar esta guerra dependiendo de los motivos que
tenga quien la inicia. Si los motivos para hacerla encuadran en los que la
humanidad ha aceptado históricamente como válidos, se considera que es
una guerra justa. Caso contrario, es una guerra injusta.
2. Lo siguiente a determinar es el momento a partir del cual se considera que
hay condiciones de guerra. A partir de entonces el conflicto se debe regir con
base en el derecho humanitario o derecho de guerra que protege a los
contendientes. Quienes no respeten este derecho, pueden incurrir en
crímenes de guerra que, conforme al derecho internacional, son considerados
de lesa humanidad e imprescriptibles. A partir de que estas condiciones de
guerra se presentan, rige el ‘jus in bellum’, o ‘derecho que impera durante la
guerra’.
3. El ‘jus in bellum’, a su vez tiene dos grandes apartados de regulación que
deben respetarse mientras dure la guerra. Las que rigen las formas de
conducir la guerra y las que protegen a los participantes en la conflagración
–sean beligerantes, rebeldes o población civil-. En el derecho internacional
humanitario las primeras disposiciones se agrupan en el llamado ‘Derecho
de La Haya’ y, las segundas, en el llamado ‘Derecho de Ginebra’.
México ha firmado los convenios internacionales, tanto los de La Haya, como
los de Ginebra. Fueron ratificados por México el 29 de octubre de 1952, publicados en
el Diario Oficial del 23 de junio de 1953 y entraron en vigor, como derecho interno, el
29 de abril de 1953. En los cuatro Convenios de Ginebra hay un mini tratado en el
capítulo tercero que es común a todos ellos, y que se refiere a los conflictos internos.
2
Por lo mismo, México está obligado desde 1953 a respetar el derecho internacional
humanitario que ha suscrito en los conflictos armados internos.
En el caso de México conviene analizar si, en el periodo analizado, los motivos
que suscitaron el conflicto armado –conforme al ‘jus ad bellum’-, son válidos en
relación con el derecho que los pueblos tienen para sacudirse la tiranía. Este sería un
motivo legítimo de guerra justa. En un segundo momento, es necesario determinar si se
reúnen las condiciones necesarias y suficientes para considerar que el conflicto que aquí
se analiza tiene las características que deben tener los conflictos armados internos
regulados por el derecho internacional humanitario y, en tercer lugar, importa
determinar –en el caso de que aplique este derecho-, si se cumplieron con las
obligaciones establecidas en este derecho o, si por lo contrario, se incurrió en crímenes
de guerra que, conforme al derecho internacional, son de lesa humanidad e
imprescriptibles.
Los capítulos analíticos de los movimientos sociales, particularmente el capítulo
siete que se presenta en este informe referido a la guerra sucia en Guerrero, permitirá
tener elementos de juicio respecto a si se trata de una guerra justa o no. Al presente
capítulo corresponde presentar cuales son las condiciones requeridas para que aplique el
derecho de guerra y los crímenes cometidos en este carácter.
9.1. Se acreditan las condiciones de un Conflicto Armado Interno
en que aplica el Derecho Internacional Humanitario
9.1.1. Condiciones para que aplique el derecho de guerra en conflicto interno y
disposiciones que configuran los crímenes
A. Condiciones requeridas y que se satisfacen
Las condiciones requeridas en el Derecho Internacional
Son varias condiciones que se requieren para que aplique el derecho de guerra
en conflictos internos1. Es necesario:
- Que el conflicto armado involucre al ejército –las fuerzas armadas del país-
, en contra de los guerrilleros –que serían las ‘fuerzas armadas disidentes’
o ‘grupos armados organizados’;
- Que el grupo armado disidente haya logrado un cierto grado de
organización militar, tenga la capacidad para respetar el derecho de la
guerra, y opere bajo la dirección de un mando responsable;
- Que los rebeldes ejerzan sobre una parte del territorio un control tal que les
permita realizar operaciones militares sostenidas y concertadas;
1 Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección de las
víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional (Protocolo II), que no ha sido ratificado por
México, pero que se invoca como interpretativo debido a que delimita la aplicación de los principios
humanitarios refrendados por el artículo 3 común a los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de 1949
que constituyen el fundamento del respeto a la persona humana en caso de conflicto armado sin carácter
internacional. Los Cuatro Convenios de Ginebra, que tienen en común dicho artículo 3, entraron en vigor
a nivel internacional el 21 de octubre de 1950. Los Cuatro Convenios fueron ratificados por México el 29
de octubre de 1952; fueron publicados en el Diario Oficial el 23 de junio de 1953. Entraron en vigor para
México el 29 de abril de 1953.
3
- Que la violencia se sostenga con un cierto nivel de intensidad: superior a la
de los disturbios interiores esporádicos tales como motines o actos
esporádicos y aislados de violencia u otros actos análogos, que no sean
conflictos armados’.
Periodo de la guerrilla en el estado de Guerrero en que se satisfacen tales condiciones
Conforme a la investigación realizada, encontramos que hay un periodo de la
guerrilla en México, particularmente en el Estado de Guerrero cuando, sin lugar a
dudas, se dieron todas estas condiciones de guerra interna que regula la legislación
internacional como parte del Derecho Internacional Humanitario. Durante este periodo,
la guerrilla logró implantarse y tuvo control –en una guerra de movimientos que llegó a
lindar con una guerra de posiciones-, sobre la región de la sierra de Atoyac y área
circunvecina.
La investigación también da cuenta de que no se respetó el derecho internacional
humanitario al que México esta obligado y el ejército mexicano, al utilizar la estrategia
de contrainsurgencia, incurrió en crímenes de guerra que, conforme a la Convención
sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad, deben de
ser así juzgados.
Conforme evolucionaron los acontecimientos durante el transcurso del conflicto
interno en el periodo de la llamada ‘guerra sucia’ en Guerrero, el ejército mexicano
enfrentó la situación de tres modos subsecuentes:
1. En tareas de sustitución de la policía y de represión de alto impacto como
parte de sus funciones DN-II. Desde antes que se detectara la actividad
guerrillera hasta 1970, el ejército fue utilizado como uno de los recursos
ordinarios tradicionales de uso de la fuerza para dirimir asuntos de política
interna y de contención de los delitos. Caciques y gobernadores lo requerían
para dirimir conflictos sociales de diversa índole, como los suscitados entre
las compañías madereras con los ejidos y comunidades, siempre a favor de
los primeros; o cuando el gobierno del Estado respondía a la protesta popular
cancelando las vías de diálogo y negociación, optando por la vía de la fuerza.
Esta forma de resolver los conflictos sociales, en la que el Estado
involucraba al ejército para apoyar o sustituir la policía, culminó varias veces
en graves masacres. En esta lógica, el ejército combatió a la guerrilla con la
misma ‘estrategia’ con la que enfrentaba a las llamadas ‘gavillas de
cuatreros’. Las gravísimas violaciones a los derechos humanos que durante
este primer periodo se cometieron se analizarán en este informe como
violaciones a los derechos humanos, y no como crímenes de guerra, a pesar
de la participación en ellas por parte del ejército mexicano, debido a que no
se reunían todas las condiciones requeridas para que aplique el derecho de
guerra en conflictos internos;
2. En tareas que se subsumen en una estrategia de contrainsurgencia como parte
de sus funciones DN-II. A partir de que Luis Echeverría como Presidente de la
República asumió el mando del ejército, inició con la estrategia política de
contrainsurgencia que en el Estado de Guerrero, también, tuvo tres momentos
distintivos.
i. Operaciones de reconversión de la estrategia y adopción de tácticas
contrainsurgentes 1970 - 1971
ii. Cerco a la población y asedio a la guerrilla 1972 - 1973
iii. Genocidio sistemático 1973 - 1978
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Este es el periodo que se analizará desde la perspectiva de crímenes de guerra
imprescriptibles.
3. En tareas de colaboración con la policía y de represión selectiva como parte de
sus funciones DN-II. A partir de que José López Portillo consideró que había
ganado la guerra y que había eliminado al contrincante, adopta una estrategia
que busca preservar la imagen del ejército, alejándolo de las acciones directas
de ‘guerra sucia’, transfiriendo estas tareas a las policías políticas.
Nuevamente, en este tercer periodo las graves violaciones a los derechos
humanos que se dieron se analizarán en el capítulo de violaciones a los
derechos humanos.
B. Disposiciones para conducirse en la guerra
Varios crímenes de guerra también tipifican como delitos en el Código de Justicia
Militar
Es necesario hacer hincapié que el Código de Justicia Militar, en su Título
Décimo, Capítulo III relativo a los Delitos cometidos en ejercicio de las funciones
militares o con motivo de ellas, prohíbe el maltrato a prisioneros, detenidos o presos y
heridos; en su Capítulo IV prohíbe el pillaje, la devastación, merodeo, saqueos y
violencias contra personas. En su Título undécimo se refiere a los delitos contra el deber
y decoro militares, y en su Título duodécimo a los delitos cometidos en la
administración de justicia o con motivo de ella. Dicho Código de Justicia Militar, como
todo instrumento jurídico está sujeto a lo establecido en la Constitución que, en su
artículo 13 mantiene el fuero de guerra ‘para los delitos y faltas contra la disciplina
militar’. Asimismo limita: ‘por ningún motivo podrán extender jurisdicción sobre
personas que no pertenezcan al ejército. Cuando en un delito o falta del orden militar
estuviese complicado un paisano, conocerá del caso la autoridad civil que corresponda.’
Disposiciones en el capítulo Tercero de los Convenios de Ginebra respecto a crímenes
de guerra en conflicto interno
El texto del capítulo Tercero de los cuatro Convenios de Ginebra –referido a los
conflictos internos y que México ha suscrito-, condensa las principales obligaciones
contraídas por nuestro país, cuya violación puede configurar crímenes de guerra, es el
siguiente:
“En el caso de conflicto armado que no sea de índole internacional que surja
en el territorio de una de las Altas Partes Contratantes, cada una de las Partes en
conflicto tendrá la obligación de aplicar, como mínimo, las siguientes
disposiciones:
1) Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los
miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas fuera
de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa, serán, en
todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distinción alguna de índole
desfavorable, basada en la raza, el color, la religión o la creencia, el sexo, el
nacimiento o la fortuna, o cualquier otro criterio análogo.
A este respecto, se prohíben, en cualquier tiempo y lugar, por lo que atañe a las
personas arriba mencionadas:
a) los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio
en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los
suplicios;
b) la toma de rehenes:
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c) los atentados contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes
y degradantes;
d) las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal
legítimamente constituido, con garantías judiciales reconocidas como
indispensables por los pueblos civilizados.
2) Los heridos y los enfermos serán recogidos y asistidos.
Un organismo humanitario imparcial, como el Comité Internacional de la Cruz
Roja, podrá ofrecer sus servicios a las Partes en conflicto.
“Además, las Partes en conflicto harán lo posible por poner en vigor, mediante
acuerdos especiales, la totalidad o parte de las otras disposiciones del presente
Convenio.
“La aplicación de las anteriores disposiciones no surtirá efectos sobre el estatuto
de las Partes en conflicto.”
Derecho Internacional Humanitario que determina los Crímenes de Guerra
Con base en la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos; en el Código de
Justicia Militar; en los cuatro Convenios de Ginebra invocados; en la resolución 95 (1)
del 11 de diciembre de 1946, que confirma los principios de derecho internacional
reconocidos por el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nüremberg y por el
fallo de este Tribunal; en las resoluciones del Consejo Económico y Social de las
Naciones Unidas 1074 D (XXXIX) del 28 de julio de 1965 y 1158 (XLI) del 5 de
agosto de 1966, relativas al castigo de los criminales de guerra y de las personas que
hayan cometido crímenes de lesa humanidad; en la definición de crímenes de guerra
dada en el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nüremberg del 8 de agosto de
1945, y confirmada por las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas
3 (I) del 13 de febrero de 1946 y 95 (I) del 11 de diciembre de 1946, sobre todo las
‘infracciones graves’ enumeradas en los Convenios de Ginebra del 12 de agosto de
1949 para la protección de las víctimas de guerra, así como en los Convenios de La
Haya en los que se establecen limitaciones importantes a la forma de conducir la guerra
y de evitar los sufrimientos innecesarios a los contendientes y a la población civil; con
base en la legislación nacional e internacional referida, hemos documentado los
siguientes crímenes de guerra de los cuales el Estado mexicano debe responder:
Es importante destacar que los delitos más graves contra la dignidad de la
persona, como son el genocidio, las desapariciones forzadas, las ejecuciones
extrajudiciales, la tortura, aunque sean crímenes cometidos por militares, con la
complicidad de toda la cadena de mando, no se consideran contra la disciplina militar,
sino absolutamente incompatibles con el estado de derecho, tanto a nivel constitucional
como de derecho internacional de los Derechos Humanos, por lo que expresamente
deben quedar excluidos de la jurisdicción militar, como lo ha expresado la Corte
Interamericana de Derechos Humanos de que “en un estado democrático de derecho la
jurisdicción penal militar ha de tener un alcance restrictivo y excepcional”, y que “sólo
debe juzgar a militares por la comisión de delitos o faltas que por su propia naturaleza
atenten contra bienes jurídicos propios del orden militar”.
6
9.1.2. Se acreditan las condiciones en las que el Derecho Internacional
Humanitario salvaguarda los conflictos internos
A. El ejército adopta operaciones de contra-guerrilla conforme a la doctrina de
Seguridad Nacional
Orden de Operaciones 21 que divide el área en 4 zonas contra-guerrilla
En octubre de 1972 el General J. Solano Cmte. de la 27ª ZM envía al Secretario
de la defensa su OO-21, Orden de Operaciones 21 en la que divide su área de
operaciones en cuatro zonas de contra-guerrilla, asignando cada una de ellas a la
compañía de fusileros BI 19º, a la compañía de fusileros BI 27º, a la compañía de
fusileros BI 48º, y a la compañía de fusileros BI 49º. También señala los lineamientos
para la ‘detención de sospechosos’. No hay equivocación. Se trata de un plan contraguerrilla
y las detenciones ilegales se someten a la aprobación del propio Secretario de
la Defensa. Se trata de una política de Estado seguida por el ejército. No son individuos
aislados. El 11 de octubre la jefatura de Estado Mayor aprueba la OO-21 considerando
que “es adecuada y atiende todos los aspectos que intervienen en la operación.”
Acciones contra-guerrilla y depersonalización de los detenidos que pasan a ser
‘paquetes’
A partir de noviembre de 1973 el estado de Guerrero se convierte en un
escenario de Guerra. El General JM Enríquez informa al Secretario de la Defensa que
ubicó dos campamentos de Lucio Cabañas y que a partir de esta circunstancia podrá
“adiestrar a las tropas en acciones de contraguerrilla reales”.
A partir del 22 de noviembre se introduce el término ‘paquete’ para referirse a
los detenidos ilegalmente por el ejército en el contexto de la contraguerrilla que
efectuaba.
El ejército debe utilizar al personal militar que ha recibido adiestramiento en
contraguerrilla en el extranjero
El ejército elabora un documento que servirá de base para las acciones militares
subsecuentes y que intitula “Análisis y evaluación de la situación actual, político militar
en relación con el secuestro del senador Rubén Figueroa, por la gavilla guerrillera de
Lucio Cabañas.” fechado el 2 de julio de 1974. En este documento,
- Se afirma que no hay que llamarse a engaño. Que si el ejército le llama a esta
gente maleantes y gavilleros es tan solo para no deteriorar la imagen de México
en el extranjero ya que, de lo que se trata, es una guerrilla
- Analiza la estructura guerrillera de cómo opera Lucio Cabañas con apoyo del
pueblo
- Propone que el ejército debe reorganizarse en unidades flexibles que le permitan
adaptarse a las circunstancias de una auténtica guerrilla
- Considera que el ejército debe utilizar al personal militar que ha recibido
adiestramiento en contraguerrilla en el extranjero.
- Reconoce que en la población rural hay odio y temor en contra de las tropas
- Propone que se controle la población civil del área crítica
- Propone que se controle el abastecimiento de víveres.
- Sugiere la elaboración de un ‘Manual de Instrucciones’ para el ejército en
materia de contraguerrilla
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La utilización de rehenes como ‘guías’ y como ‘madrinas’
A mediados de julio de 1974 aparecen dos modalidades en la actuación del
ejército.
- El utilizar a la gente de la comunidad como ‘guías’ que anduvieran con ellos,
como es el caso de Alberto Almogabar (009-R) detenido el 16 de julio, o
Alberto Radilla (230-R) que fue visto en varias comunidades acompañando a los
soldados. Esta forma de actuar la conocía el Secretario de la Defensa, como
consta en radiogramas del 18 de julio en que le reportan la utilización de ‘guías’.
- El utilizar a los detenidos como ‘dedos’ ó ‘madrinas’ en los retenes militares. A
Patricio Ocampo (211-R) lo detuvieron el 18 de julio en un retén militar, tras
haber sido señalado por una ‘madrina’. Otros soportaron la tortura en lugar de
delatar. A Roberto Castillo (052-R), después de haber sido detenido por el
ejército el 24 de julio, sus papás lo encontraron golpeado y torturado en un retén
ubicado en San Luis de la Loma.
El 31 de julio se le informa al Secretario de la captura de un ‘paquete’ integrante
de la guardia del Senador Figueroa a quien ya se le interroga”. El Secretario estaba
enterado de los interrogatorios a que eran sometidos los detenidos.
Impedir el paso de víveres a la población
El 6 de agosto el Cmte. de la 27ª ZM envía al Secretario de la Defensa un Plan
de Operaciones con todos los elementos de contraguerrilla. Los guerrilleros son el
enemigo. El Plan establece una táctica para controlar el tránsito de personas y víveres.
Se pretende identificar y capturar a integrantes de la guerrilla y a sus contactos. Es un
plan que intenta dar coherencia y sentido a la actividad del ejército en la zona. Es poco
probable que el Secretario de la Defensa no diera a conocer este plan al Presidente de la
República, a quien informaba continua y periódicamente de las actividades del ejército
para liberar a Figueroa. A los quince días, el 19 de agosto el ejército adopta la “Orden
de Operaciones Número Seis”, como “Organización para el Combate” en donde figura,
nuevamente, la identificación y captura de integrantes de la gavilla y sus contactos e
impedirá el paso de víveres que puedan ser destinados al enemigo.” Con la
discrecionalidad con la que operaba el ejército esto los facultaba para cualquier
detención y para el estrangulamiento por hambre de la población.
Violaciones cada vez más graves al Derecho Internacional Humanitario
Se percibe cómo el ejército se entrampa con violaciones cada vez más graves a
los derechos humanos y al derecho humanitario y, en lugar de establecer correctivos,
incurre en violaciones cada vez más graves. De la ilegalidad sistemática en su
actuación, - en cuanto a cateos, detenciones ilegales y prolongadas, tortura- pasa a
querer controlar el destino de los civiles –cuando ya no los entrega a la autoridad
competente y, más bien, exige que la autoridad civil le entregue a los detenidos-. ¿Qué
sucede en este momento? Al corto plazo estos civiles son utilizados como informantes,
como guías, como madrinas. Muy probablemente varios no resistieron las torturas y
murieron pero aún no se percibe que en este momento que el ejército quisiera
deshacerse de ellos matándolos y desapareciendo sus cuerpos. En este momento el
interés manifiesto, que parece confirmarse con todas sus Operaciones se resume en los
siguientes tres puntos: rescatar vivo a Figueroa, ‘quitarle el agua al pez de la guerrilla’,
avanzar en el dominio del terreno. Las cartas que llegaban a la presidencia de la
República añaden credibilidad a la hipótesis de que esta estrategia contaba con la
aprobación del llamado ‘número uno’, LEA en ese trágico periodo.
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¿50 Guerrilleros muertos sin ser identificados como lo marca el DIH?
El 9 de agosto hubo un enfrentamiento muy importante. El ejército reporta 50
cuerpos de guerrilleros muertos. El 11 de agosto el ejército reporta la ‘captura’ de
‘paquete herido’. Al día siguiente se reporta que detuvieron un paquete. Casi todos los
paquetes se reciben “para su revisión correspondiente”. El 22 de agosto se elabora el
Plan de Operación número Siete “con base a información recibida y confirmada por un
paquete archivado”. El 27 de agosto el ejército encuentra armamento enterrado “con
datos obtenidos de un paquete”. Al día siguiente, al reportar la detención de un paquete,
esta palabra está entrecomillada, con lo que se entiende que es un término connotado
para significar otra cosa. El día 3º de agosto Se “remitió paquete sospechoso” y se
procede a su investigación. Nuevamente el 6 de septiembre el ejército programa una
emboscada en base a datos proporcionados por paquetes para interceptar paquetes que
traten de salir del área. El 12 de septiembre se remiten paquetes que abastecieron grupo
senador Rubén Figueroa. El 24 de septiembre se capturó paquete de los ordenados por
esa superioridad y, al día siguiente, se recibieron dos paquetes, uno perteneciente al
grupo armado que custodiaba a Rubén Figueroa. El 6 de octubre se obtuvo otro paquete
de los ordenados por esa superioridad. El 12 y el 13 de octubre el ejército reporta que se
mueve con ‘paquete identificador’. ¿Qué otro sentido puede tener la palabra paquete si
no es gente detenida ilegalmente? y ¿Qué significa paquete archivado?, ¿Qué es un
paquete identificador?
Complicidad de la SEDENA para encubrir todo crimen cometido por el ejército
El 11 de agosto el ejército reporta que detuvo 4 paquetes en Puesto de Revisión
dos, camino a San Juan de las Flores. De esta información acusa recibo el Secretario de
la Defensa el día 14. De estas cuatro personas, los dos hermanos López Nario
desaparecen. Después de 14 años sus padres siguen buscándolos y envían una carta al
Presidente de la República que, a su vez, es remitida a la SEDENA. La investigación
que la zona militar hace, confirma la detención de los hermanos López Nario; sin
embargo, le informan a la Presidencia de la República que no encontraron antecedentes
de esta detención. Es importante señalar que esto demuestra que el ejército actuó con un
manto de impunidad que la misma institución forjó no sólo en los años de la guerra
sucia sino que los ha protegido con su complicidad después de sexenios, lo que no es de
extrañar ya que los responsables de aquellos hechos tenían mayor poder por los
ascensos de carrera militar conforme el tiempo transcurrió. El dicho de que “perro no
come carne de perro” ha servido para que el fuero militar deje impone la criminalidad
que institucionalmente propicia y que incluso ordena que realice el personal de su
institución.
Los detenidos eran llevados a cárceles militares y secuestrados totalmente de la
sociedad
Rubén Figueroa asumió formalmente la gubernatura el 1 de abril del 75 y llamó
al entonces mayor del ejército Arturo Acosta Chaparro como Delegado de Tránsito,
luego como Director de la policía de Acapulco y, posteriormente como jefe de todas las
corporaciones policíacas del Estado. Inmediatamente se perfiló el cambio de estafeta.
Era necesario que el ejército no siguiera dañando su imagen por lo que, la mayor parte
de las detenciones que se produjeron a partir de esta fecha las comenzó a hacer la
Policía Judicial la que se distinguió por su salvajismo. Los detenidos, una vez que eran
interrogados y mantenidos por un corto tiempo en cárceles clandestinas, eran liberados
o entregados al ejército que los confinaba en las cárceles militares. Acosta Chaparro,
aparte de la organización regular de la policía que manejaba formó cuatro grupos que
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tenía a su mando directo: el grupo Chihuahua a cargo de los Tarín, el grupo Espindosky,
a cargo de José Espindosky, el grupo Chumacero a cargo de Rodolfo Chumacero, y el
grupo Caballo a cargo de Ángel Rodríguez Criollo. A pesar de que dependía de Carlos
Ulises Acosta Víquez, rendía cuentas directamente al gobernador Figueroa y se
coordinaba directamente con el Cmte. de las dos zonas militares, la 27ª y la 35ª.
Los vuelos de la muerte
El ejército no entregó los archivos correspondientes al periodo del 10 de
diciembre de 1974 al 30 de noviembre de 1976 en lo que toca a su actuación frente al
desmantelamiento de la guerrilla y a quienes consideraba sus simpatizantes. Fue el
tiempo en que se desató la ‘cacería de brujas’. A fin de 1975 y principios de 1976 el
ejército se había posesionado de la Escuela Superior de Agricultura y tenía en su poder
a varios estudiantes y maestros de la UAG. Hay la denuncia de que a partir de agosto de
1975 comenzaron a realizarse los llamados ‘vuelos de la muerte’ bajo la responsabilidad
del entonces Tte. Cor. Francisco Quiroz y del entonces mayor Arturo Chaparro. Sobre
este tema regresaremos en las conclusiones de este trabajo. Los reportes del ejército
durante el resto del periodo de Echeverría dan cuenta de algunas presuntas ejecuciones
extrajudiciales que realizó el 13 de enero de 1976, así como de la protección que el
ejército estuvo brindando a caciques locales, terratenientes y generales que se habían
hecho de tierras.
López Portillo continúa, en términos generales, con la ‘guerra sucia’ y se
incrementan las violaciones masivas a los derechos humanos. El ejército entraba a las
comunidades a robar lo que podía, a violar mujeres y a golpear y torturar campesinos.
Son los casos de ‘La Sabana’, ‘Las Cruces’, ‘Kilómetro 30’, ‘Puerto Grande’, ‘Las
Higuerillas’, ‘La Cañita’, ‘Los Pocitos’, ‘La Lajita’, ‘Topiltepec’.
El 2 de noviembre de 1977 se establece el 49º Batallón de Infantería en Atoyac;
al parecer con la finalidad de mover archivos, deshacerse de ‘paquetes’ y borrar las
huellas de la guerra sucia.
A partir de mayo de 1978, a partir de una huelga de hambre en la que
participaron 35 presos, encabezados por Octaviano Santiago Dionisio, Antonio
Diosdado y Fredy Radilla, comenzó a gestarse la liberación de muchos presos que
habían sobrevivido hasta esa fecha. El 27 de julio de 1978 el Congreso de la Unión
aprobó la Ley Federal de Amnistía y el 12 de octubre de ese año, se publica su
correspondiente al Estado de Guerrero. Varios presos políticos salen con esta Ley,
aunque no se detuvieron las detenciones que continúan como desapariciones forzadas.
Entre el 8 de junio de 1976 y el 7 de enero de 1979 se registran los últimos siete ‘vuelos
de la muerte’, según denuncia por la que se procesa a Quiroz y a Acosta Chaparro. El 31
de marzo de 1981 terminaría su periodo Figueroa como Gobernador. Quince días antes
había colocado a Acosta Chaparro, como Director General de Seguridad Pública en el
estado de Veracruz. Alejandro Cervantes Delgado asumía como gobernador
Constitucional el 1º de abril.
B. El ejército se eximió de actuar en la legalidad e incurrió en graves crímenes de
guerra
Conforme se acredita en el capítulo sexto de este informe, en relación con la
actividad del ejército en el Estado de Guerrero sucedió que, al sacarlo de los cuarteles
para realizar actividades de policía, ‘de facto’ se le eximió de actuar en la legalidad e
incurrió en los crímenes que en este capítulo se documentan..
a) Los cientos de detenciones arbitrarias que se documentan en este ensayo las
realizó el ejército
10
i. Sin que mediara flagrancia en la casi totalidad de los casos,
ii. Sin que hubiera órdenes de juez
iii. Sin que hubiera atribuciones legales para hacerlas.
iv. Sin que los detenidos fueran remitidos a la autoridad correspondiente en
términos de ley.
b) Al entrar a los poblados, casi indefectiblemente, el ejército cometía
allanamiento de morada.
i. Sin que hubiera órdenes de juez
ii. Para realizar además, detenciones ilegales, como consta en la mayor
cantidad de veces que se documentan con cientos de casos en este ensayo
iii. Para robar, saquear, cometer actos de vandalismo, torturar, violar
mujeres y asesinar en decenas de casos que también se documentan.
c) En la persecución a gavillas, maleantes, cuatreros y opositores, el ejército
continuamente cometía homicidios. El ejército llamaba a la guerrilla con
estos nombres
i. Porque el ejército no tiene ni la técnica, ni el armamento, ni la
capacitación policial para detener a un presunto delincuente, sino que tira
a matar,
ii. Porque había ordenes expresas de ‘exterminar’ a las ‘gavillas’
iii. Porque cualquier homicidio podía ser atribuido a la actividad antigavillera
que realizaba el ejército
iv. Porque bastaba incluir en el reporte militar que el homicidio se había
cometido al ‘repeler la agresión’, para que se considerara como acto de
heroísmo lo que en muchas ocasiones fueron crímenes innecesarios
v. Porque si se requería que se hiciera alguna investigación sobre estos
casos, el procedimiento seguido nunca tuvo, en ningún caso analizado,
un peritaje serio ni se realizó una investigación debida de los hechos,
sino que siempre se siguió un procedimiento encubridor y amañado que,
al parecer, es considerado como un procedimiento ordinario del Instituto
Armado.
vi. Porque ni el Secretario de la Defensa, ni el Estado Mayor de la
Secretaría, ni los Jefes de Zona Militar o de las Unidades
Jurisdiccionadas pusieron correctivos tendientes a que hubiera justicia en
los actos de los militares. La impunidad ha sido absoluta y los
procedimientos una mascarada.
d) En la persecución de la guerrilla se emplearon explícitamente, como política
de Estado, técnicas contrainsurgentes
i. Que tomaron como objetivo militar a la población civil
ii. Que encarcelaron a mucha gente inocente, simplemente para tomarla
como rehén para sus operaciones militares
iii. Que devastó a la región cometiendo un verdadero genocidio, matándolos
de hambre, bombardeando la zona, tomando presos ilegalmente a cientos
de pobladores para sembrar el pánico
iv. Que llevó a los campos militares, contra lo establecido por la
Constitución, a cientos de civiles y los ha mantenido como desaparecidos
11
v. Que quiere utilizar el fuero de guerra para crímenes que son de lesa
humanidad y deben de ser desahogados en tribunales civiles que
garanticen imparcialidad
vi. Que posiblemente haya cometido cientos de ejecuciones extrajudiciales
de las que, independientemente de la culpa que pueden tener los dos
generales que están sujetos a proceso deben de revisarse todos los
posibles implicados en estos crímenes de lesa humanidad: los captores,
los que los mantuvieron presos, los que decidieron sobre su posible
ejecución, sobre los mandos que recogieron esos presos y los que los
entregaron, los que los transportaron, los que prestaron las instalaciones
para que se realizaran las posibles ejecuciones extrajudiciales, los que
posibilitaron que se actuara de esta manera alejando la tropa y oficiales
de los lugares en que se harían las ejecuciones, los que prestaron los
aviones, los que revisaron las bitácoras, los mandos superiores de la
estructura que permitieron o dieron órdenes para que estos crímenes se
cometieran al amparo de toda la institución, el jefe supremo del ejército
que tuvo que ser informado de estos graves delitos, por todas las
implicaciones sociales, políticas y de estructura interna que tenía la
ejecución de los mismos.
e) El Informe considera haber demostrado claramente:
i. Que los llamados ‘paquetes’ corresponden a ‘gente detenida ilegalmente
por el ejército;
ii. Que el ejército actuó sistemáticamente durante el periodo analizado, en
relación con los civiles detenidos, de manera ilícita y criminal
iii. Que el ejército realizó estos crímenes siguiendo una política de Estado
explícita de contraguerrilla;
iv. Que estos crímenes fueron cometidos bajo órdenes y con la anuencia
absoluta del Secretario de la Defensa en las administraciones, cuando
menos, de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez y José López
Portillo.
v. Que en la administración de Miguel de la Madrid, el ejército encubrió
criminalmente para quedar impune, información que la Presidencia le
solicitó respecto a los detenidos – desaparecidos Gabriel y Pascual López
Nario.
vi. Que en las tres administraciones de Díaz Ordaz, Echeverría y López
Portillo la responsabilidad de estos graves acontecimientos es, muy
presumiblemente extensiva desde los Presidentes de la República, a los
Secretarios de la Defensa Nacional, a los Secretarios de Gobernación, a
los Procuradores Generales de la República, a los Gobernadores del
Estado de Guerrero, a los Procuradores Generales de Justicia del Estado
y a los Comandantes de la Policía Judicial y Preventiva del Estado y de
los Municipios implicados.
vii. Que la cadena de mando no exime de responsabilidad ni a los
‘operadores’ de la ‘guerra sucia’, ni a quienes tenían los mandos
supremos que debían conocer de lo que sucedía y no lo impidieron
viii. Que no se puede aducir obediencia debida ya que el Código militar
establece que “Queda estrictamente prohibido al militar dar órdenes cuya
ejecución constituya un delito; el militar que las expida y el subalterno
que las cumpla, serán responsables conforme al Código de Justicia
Militar” (Art. 14.); y que, cuando se agravia a la sociedad, no es
12
sostenible ninguna excusa de ‘cumplimiento del deber’ o ‘razón de
estado’.
ix. Que el poder metaconstitucional del ejército que se le concedió para que
el ejército dejara de disputar la presidencia de la República, debe
revisarse a fondo, a fin de que las prerrogativas que ha gozado no se
conviertan, como ha sido, en un instrumento de dominio que les
garantice impunidad en el crimen.
x. Particularmente importante es revisar el Fuero Militar, que en ningún
momento puede interpretarse en contra de la Constitución, en el sentido
de que los crímenes de los fueros común y federal sean considerados
como parte del fuero militar, ya que se ha demostrado hasta la saciedad
que la Procuraduría General de Justicia Militar que es incapaz de
investigar violaciones a los derechos humanos y que ni siquiera cumple
con su función de investigar y castigar violaciones al derecho
humanitario.
xi. Que debe quedar claro que si lo que Gutiérrez Barrios comentó a Rosario
Ibarra de Piedra que puesto que “las desapariciones políticas
correspondzieron a una decisión de Estado, y para dar marcha atrás e
investigarlas se requiere otra decisión de Estado,2” esa decisión de estado
debe darse por dada y entendida.
xii. Que a la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del
Pasado le corresponde establecer con hechos que la justicia prevalecerá
sobre la impunidad.
9.2. Crímenes de guerra, en conflicto armado sin carácter
internacional
Crímenes de Guerra Strictu Sensu conforme al Estatuto del Tribunal Militar
Internacional de Nüremberg: Asesinato, torturas de las poblaciones civiles,
saqueo.
Protección en caso de conflicto armado sin carácter internacional. Artículo Tercero de
los cuatro Convenios Internacionales de Ginebra. (a) Atentados a la vida y la
integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, los tratos
crueles, torturas y suplicios. (b) La toma de rehenes. (c) Los atentados a la
dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes. (d) Las
condenas dictadas y las ejecuciones efectuadas sin juicio previo, hecho por un
tribunal normalmente constituido y dotado de las garantías judiciales reconocidas
como indispensables por los pueblos civilizados. 2. Los heridos y los enfermos
serán recogidos y cuidados.
Protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional.
Protocolo II (no suscrito por México) Título II, Trato Humanos, Artículo 4
Garantías fundamentales. Todas las personas que no participen directamente en las
hostilidades, o que hayan dejado de participar en ellas, estén o no privadas de
libertad. […] Quedarán prohibidos en todo tiempo y lugar (a) Los atentados contra
la vida, la salud y la integridad física o mental de las personas, en particular el
homicidio y los tratos crueles tales como la tortura y toda forma de pena corporal.
(c) la toma de rehenes. (e) Los atentados contra la dignidad personal, en especial
2 Díaz, Gloria Leticia; Las víctimas de la represión ratifican su denuncia: Castigo a los torturadores de la
guerra sucia; revista Proceso.
13
los tratos humillantes y degradantes, la violación, la prostitución forzada y
cualquier forma de atentado al pudor. (g) Pillaje (h) Las amenazas de realizar los
actos mencionados.
9.2.1. Detenciones arbitrarias
Los registros que tenemos de estas detenciones son incidentales, ya que no se
hizo una búsqueda de este crimen en particular, sino que se registró colateralmente
cuando había la denuncia de algún otro crimen de mayor gravead, como la desaparición
forzada –prolongada o permanente-, ejecuciones extrajudiciales o redadas masivas.
Podría calcularse que las cifras que manejamos corresponden a menos de un diez por
ciento de este problema; sin embargo, sí nos permite analizar el comportamiento de
tiempos y modos de la detención arbitraria.
Casos registrados en nuestra base de datos
Aunque el ejército venía realizando tareas de policía en la zona rural del estado
de Guerrero, con la adopción de la contrainsurgencia como método de enfrentar la
guerrilla es cuando se incrementan las detenciones ilegales por parte del ejército, a partir
de 1970 hasta la década de los ochenta. De un total de 1421 casos registrados en nuestra
base de datos, 176 corresponden a una fecha anterior a 1970, cuando inicia el periodo de
contrainsurgencia. 1085 casos corresponden al periodo de Luis Echeverría, y 160 a los
siguientes cuatro años de López Portillo. El mayor número de detenciones es en 1974
con 463 registros. Todas estas cifras deben multiplicarse como ya se informó, por lo
menos, por diez.
DETENIDOS EN EL ESTADO DE GUERRERO POR SITUACIÓN Y AÑO
0
50
100
150
200
250
300
350
400
450
500
60 62 63 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 85 90
AÑO
DETENIDOS
TOTAL
DD
DE
D0
DL
MDD
MD0
MDL
MEX
EX
60 62 63 66 67 68 69 70 71
DD 0 0 0 1 2 3 1 19
DE 0 0 0 0 0 0 0 0
14
D0 0 0 1 3 1 3 2 82
DL 34 9 6 4 2 42 21 38
MDD 0 0 0 0 0 0 0 1
MD0 0 0 0 0 0 0 0 0
MDL 0 0 0 0 0 0 0 0
MEX 2
EX 27 1 2 1 1 3 4 6
TOTAL 27 34 10 11 9 6 51 28 146
72 73 74 75 76 77 78 79 80
DD 31 16 265 48 75 38 20 7 0
DE 1 0 2 0 1 0 0 0
D0 76 57 73 41 40 24 8 1 7
DL 139 24 102 10 16 16 11 2 1
MDD 0 0 7 1 7 3 0 1 0
MD0 3 0 0 0 0 0 4 0 0
MDL 0 1 1 0 0 9 3 0 0
MEX 2 0 0 0 1 0 0
EX 9 7 11 1 5 0 3 0 0
TOTAL 259 105 463 101 143 91 50 11 8
81 82 83 85 90 TOTAL
DD 2 2 1 5 26
DE 0 0 0 0 0
D0 8 4 1 0 92
DL 0 0 0 0 156
MDD 0 0 0 0 1
MD0 0 0 0 0 0
MDL 0 0 0 0 0
MEX 0 0 0 0 2
EX 0 0 1 1 0 45
TOTAL 10 6 3 1 5 322
El ejército buscaba y detenía a la gente, sin mediar flagrancia ni orden de juez, con
listas que hacía de manera arbitraria
Las detenciones siguieron muchos patrones de funcionamiento. Un forma era la
elaboración de ‘listas negras’. Estas se hacían a partir de denuncias o de confesiones
arrancadas por medio de tortura y con ellas buscaban a la gente en sus comunidades o
en los retenes. También se hacían las detenciones utilizando delatores –llamados
madrinas-que señalaban a los presuntos simpatizantes de la guerrilla. Se hacían redadas,
se detenía a la gente en los retenes y se llevaban a los ‘guías’ a encontrar a los
señalados. También se hacían detenciones, a partir de los apellidos que tenía la gente y
que relacionaban con la familia de los guerrilleros. Detenían también a la gente que
andaba en el campo y que no tuviera la contraseña de pase que a diario cambiaba y que
el ejército les daba a los que quería cuando se lo solicitaban en los barrios. Detenían a
los ‘sospechosos’. El ejército detenía al que se le antojaba. Otras detenciones se logran a
través de cateos en las ciudades a partir de información obtenida mediante tortura. La
gente detenida podía permanecer algunas horas secuestrada, o podía pasar años, si es
15
que salía. El ejército no respetó, durante este tiempo, ningún tipo de garantías procesales
ni derechos humanos de los pobladores de esa región serrana.
Operación Amistad
Las detenciones masivas y sistemáticas del ejército a la población civil se dan a
partir de que Luis Echeverría asume la presidencia y adopta explícitamente la estrategia
de contrainsurgencia. Del 25 de julio al 13 de agosto de 1970 se realiza la ‘Operación
Amistad’ planeada desde el Estado Mayor de la SEDENA, ya tiene todos los visos de
una operación contrainsurgente, en la que el ejército tiene manos libres y detiene
arbitrariamente a quien le place. Viola, mata con sevicia. Desde entonces, y durante más
de diez años, detiene a miles de personas. Difícilmente se encontrará una familia en la
sierra de Atoyac que no haya sufrido detenciones arbitrarias y torturas en manos del
ejército. Este problema lo vivieron también regiones enteras de las sierras de San Luis
San Pablo, Tecpan, Coyuca, Chilpancingo y San Luis Acatlán.
Dificultad para obtener datos completos y precisos de las detenciones
Cruzar esta información para obtener resultados requiere disponer de una base
de datos suficientemente precisa de lugar y fecha de detención de los desaparecidos, e
irla concordando con lugares y fechas de las detenciones del ejército. Los límites de este
ejercicio estarán en que no siempre se tienen los datos precisos de los desaparecidos, ni
se dispone de toda la información de la SEDENA durante todo el tiempo que duró la
guerra sucia. Una enorme cantidad de radiogramas no fueron entregados al AGN y sólo
sabemos de ellos por los telegramas que acusan recibo de su envío o enterado de su
contenido. Otros radiogramas no están completos y carecen de Tarjeta Informativa que
también fue retirada del expediente. Las corporaciones policíacas participaron también
de manera muy activa y agresiva en la detención de mucha gente, por lo que no se
encontrará en estos radiogramas de la SEDENA la información de estos casos.
Paquetes
Patrulla Napoleón, en área habitada de El Quemado (LQ 625010) capturó TRES
‘paquetes’. Esa información3 fue retransmitida por Ofl. de Perm. Estado Mayor a la
Superioridad,4 y firma Cuenca Díaz de enterado.5 Ese día 74/ 08/ 27, en El Quemado
fue aprehendido Aurelio Díaz Fierro (086-R) por el EM, conforme a queja presentada
ante la CNDH. T-182, la esposa de Aurelio relata que “acababa de tener (dar a luz) al
hijo más pequeño cuando en la tarde se presentaron muchos soldados, lo sacaron de la
casa, lo amarraron y se lo llevaron a una casa en la misma comunidad de El Quemado,
en donde permaneció 3 días, junto con dos personas más, eran resguardados por
soldados, después de 3 días fueron trasladados en helicóptero al Cuartel Militar de
Atoyac, pero ya no se volvió a saber nada del señor Aurelio a pesar de haberlo buscado
por muchas partes, incluso cárceles”. Concuerda día y fecha de detención de Aurelio,
junto con otras dos personas más. Son los tres ‘paquetes’ a que se refiere el ejército.
El 74/ 08/ 28 la Patrulla Napoleón captura UN ‘paquete’ , nuevamente en El
Quemado (LQ 625010).6 A. Sánchez reporta esta información a la Superioridad; sin
embargo, hacemos notar que en esta tarjeta informativa, la palabra ‘paquete’ está
entrecomillada “”.7 Es nuevamente Cuenca Díaz quien firma de “enterado”.8
3 Radiograma 9742 del 74/ 08/ 27 (100/ 299/672)
4 Tarjeta Informativa del 74/ 08/ 28 (100/ 299/ 673)
5 Telegrama 46754 del 74/ 08/ 29 (100/ 299/ 675)
6 Radiograma 9766 del 74/ 08/ 28 ( 100/ 299/ 685)
7 Tarjeta Informativa del 74/ 08/ 30 (100/ 299/ 689)
16
El 74/ 08/ 30 el Grupo Fonseca de LQ 595 055 “remitió ‘paquete’ sospechoso al
procede se investigación,”9 de este radiograma informa el Subjefe del Estado Mayor,10 y
Cuenca Díaz contesta de enterado.11
El 74/ 09/ 02 se recibe en Atoyac UN ‘paquete’ para su revisión.12 De éste
informa E. Jiménez a la Superioridad13 y el telegrama que reporta de “enterado por
acuerdo del C. Secretario lo firma A. Sánchez.”14 Ese 74/ 09/ 02 a las 13:50 hrs. fue
detenido Jacob Nájera Hernández en su domicilio ubicado en las Ave. Juárez No. 38 en
San Jerónimo [100-10-16/ legajo 11/ p.36] conforme a testimonio de su hermano
Andrés Nájera15. Conforme a su esposa Celia Hernández fue detenido en San Jerónimo
por la PJ al mando de Isidro Galeana Abarca quien lo entregó muy golpeado, en la Y
Griega, al EM. De estos hechos hay denuncia de hechos16. Hacemos notar que, a partir
de esta fecha, muy pocos telegramas de enterado estarán firmados por el Secretario de la
Defensa, sino por el Jefe del Estado Mayor de la DN, por acuerdo del C. Secretario.
El 74/ 09/ 20, el agrupamiento Barraza, con patrulla Martín, patrulla Vicente, 4
patrullas del 3er BI, localizó en LQ 465 035 [El Ticuí] seis ‘paquetes’. Y que en otras
localidades del área recogió cuatro ‘paquetes’ .17 El Subjefe del Estado Mayor informa
de esto a la Superioridad,18 y acuse de recibo de A. Sánchez a 27ª ZM19 En total ese día
detuvieron a 10 ‘paquetes’. En esa fecha el ejército concentró a toda la gente del Ticuí
en la cancha de básquetbol, se llevaron mucha gente, ya cargaban a un hijo de Paulino
Radilla. Concentraron hombres y mujeres.fueron detenidos en El Ticui, Ignacio de Jesús
Onofre, que fue liberado como a las 02:00 del día siguiente. Pedro de Jesús Onofre, deel
Rincón de las Parotas cuando se encotraba trabajando en la presa derivadora de agua de
El Ticuí. Está desaparecido. Lucio Gómez Mendiola, desaparecido. Felipa Mendiola
Tabares señala al Capitán Elías Saucedo como responsable. Tomás Gómez Radilla, que
regresó a su casa a los 15 días y les dijo que los habían golpeado y no les daban de
comer. Gloria Guerrero Gómez, esposa de Miguel Ángel de la Cruz Martínez.
Desaparecida. Conforme a Hipólito (1982: 144) la detención estuvo a cargo del coronel
Chagoya y Castilleja al mando del 27º BI. Carmelo Juarez Bello que había huído de
Corrales de Río Chiquito a El Ticui. Está desaparecido. Aquilino Serrano Vargas,
desaparecido. Francisco Serrano Vargas. Otras tres personas detenidas en la Sierra de
Atoyac durante este mes de septiembre sin precisar el día, son Mario Sánchez Bello
(266-R) detenido por el ejército mexicano en la Sierra de Atoyac el 74/ 09/ - ; y Dimas
Reyes Yáñez (428-R) en la comunidad de los Tres Pasos el 74/ 09/ -. Estas personas
también pueden ser parte de estos diez detenidos como ‘paquetes’ en esta fecha.
8 Telegrama 46922 del 74/ 08/ 30 (100/ 299/ 691)
9 Radiograma 9832 del 74/ 08/ 30 (100/ 299/ 698 y 699)
10 Tarjeta Informativa del 74/ 08/ 31 (100/ 299/ 700)
11 Telegrama 47269 del 74/ 09/ 12 (100/ 299/ 703)
12 Radiograma 9893 del 74/ 09/ 02 (99/ 294/ 282)
13 Tarjeta Informativa del 74/ 09/ 03 (99/ 294/ 289)
14 Telegrama 48086 del 74/ 09/ 05 (99/ 294/ 283)
15 En reportaje de Díaz, Gloria Leticia; Las víctimas de la represión ratifican su denuncia: Castigo a los
torturadores de la Guerra Sucia. Revista Proceso.
16 AP 230/ 974 del 74/ 09/ 12 en Libro de Gobierno de la Agencia del MP en Tecpan de Galeana,
acusando a Isidro Galeana Abarca por allanamiento de morada y abuso de autoridad en hechos sucedidos
en San Jerónimo de Juárez. (En CNDH Informe de Investigación sobre presuntos desaparecidos, p. 42)
17 Radiograma 10346 del 74/ 09/ 20 (100/ 298/ 33 y 34) y en (99/ 294/ 369 y 370) y acuse de recibo en
telegrama 50784, del 74/ 09/ 21 (100/ 298/ 42)
18 Tarjeta Informativa del 74/ 09/ 21 (99/ 294/ 371) y (100/ 298/ 40 y 41)
19 Telegrama 50664 del 74/ 09/ 22 (99/ 294/ 367) y (100/ 298/ 36)
17
En el lapso de un año –del 22 de noviembre de 1973 al 19 de noviembre de
1974-, encontramos en los reportes de la SEDENA el registro de 207 detenidos por el
ejército reportados como ‘paquetes’ –eo nomine-. Todas esas detenciones fueron
ilegales. Los detenidos fueron interrogados, torturados, y muchos de ellos forzados a ser
delatores. No fueron entregados a la autoridad competente. El ejército los mantuvo en
cárceles militares y clandestinas durante periodos muy largos de tiempo y, muchos de
ellos están desaparecidos. De los 207 ‘paquetes’ reportados por el ejército, en 151 casos,
en 31 reportes militares, logramos establecer concordancia de registros y establecer la
identidad de 107 personas, 80 de las cuales están en la lista de personas reportadas como
desaparecidas20. 107 personas identificadas de entre 151 detenidas por el ejército
1.1 20 El 28 de junio de 1971, hubo cinco detenidos por el ejército mexicano que, al parecer, fueron
ejecutados: Eusebio Arrieta Memije, Miguel Cadena Diego, Crescencio Calderón Laguna, José
Ramírez Zamaycón, Inocencio Calderón
1.2 El 13 de julio de 1974, después de un encuentro armado con Lucio Cabañas, el ejército detiene tres
paquetes: Ernesto Mesino Lezma, Raymundo Morales Gervacio, Margarito Vásquez Baltasar
1.3 Del 16 al 18 de julio de 1974 fueron detenidas 17 personas en Río Chiquito por el ejército mexicano:
Eusebio Fierro Nava, Alberto Almogabar Ríos, Herminio Navarrete Hernández, Xenón Zamora
Hernández, Juan Zamora Hernández, Mariano Zamora Hernández, Alberto Mesino Acosta, Jacinto
Noriega Zavala, Patricio Ocampo Sotero, Herón Serrano Abarca, Mariano Serrano Zamora, Eduardo
Serrano Abarca, Carlos Jacinto Galeana
1.4 El 23 de julio de 1974 fueron detenidas en la comunidad de Pie de la Cuesta, Atoyac, cinco personas:
Arnulfo Sotelo Abarca, Delfino Castro Hernández, Pascual Castro Hernández, Pedro Ortiz Verónica,
Isidro Castro Vergara
1.5 El 11 de agosto de 1974 fueron detenidas cuatro personas. La SEDENA miente deliberadamente a la
Presidencia en su reporte sobre hechos de los que tenía conocimiento: Gabriel Nario López, Pascual
Nario López, Florentino Benítez Sánchez, Mauro Fierro.
1.6 El 13 de agosto de 1974 fueron aprehendidas cuatro gentes: Ricardo García Martínez
1.7 El 14 de agosto de 1974 fueron detenidas tres personas: Macario Acosta Serafín
1.8 El 15 de agosto de 1974 fueron detenidas seis personas: José Parra
1.9 El 16 de agosto de |1974 fue detenida una persona: Juventino Ruiz Santiago, Juan Zamora Hernández
1.10 El 19 de agosto de 1974 el ejército detuvo a siete personas: Alejandro Urióstequi Velásquez, Felipe
Urióstegui Velásquez, Adauto Olea Hernández, Sergio Tabares Bello, Olegario ‘N’., Ubaldo Ochoa
Morales.
1.11 El 21 de agosto el ejército detuvo a nueve personas: Alberto Galeana de Jesús, Eugenio Gómez
Serafín
1.12 El 22 de agosto de 1974 se detuvo a una persona: Teódulo Perdón Vermar
1.13 El 23 de agosto de 1974, cuatro detenidos por el ejército: Eladio Flores Serafín, José Jesús Flores
Serafín, Bernardo Gómez Abarca, Ausencio Bello Ríos
1.14 El 24 de agosto el ejército detuvo a dos personas: Eleno Galeana Vásquez
1.15 El 25 de agosto de 1974, ocho detenidos por el ejército: Rosalio Castrejón Vásquez, Pedro Castro
Rosas, Mardonio Flores Galeana, Austreberto García Pintor, Fernando Morales Galeana, Rosendo
Radilla Pacheco, Mardonio Morales Galeana, el otro agraviado
1.16 El 26 de agosto de 1974 el ejército detuvo a una persona: Pedro Castro Nava
1.17 El 27 de agosto de 1974 el ejército detuvo a cinco personas: Aurelio Díaz Fierro
1.18 El 28 de agosto el ejército detuvo una persona: Francisco Castro Castañeda
1.19 El 1 de septiembre el ejército detuvo a ocho personas: Juan Onofre Ocampo, Santiago Onofre
Ocampo, Abundio Onofre Ocampo, Isidro Salas Pineda, Diógenes Bernal Martínez, Teresa Estrada
Ramírez
1.20 El 3 de septiembre de 1974 el ejército detuvo a una persona: Emeterio Abarca García
1.21 El 4 de septiembre el ejército detuvo a dos personas: Cándido Castillo Ríos
1.22 El 22 de septiembre el ejército detuvo a una persona: Rito Ezazaga García
1.23 El 8 de septiembre el ejército liberó a Rubén Figueroa y detuvo a cinco personas, al parecer, al
margen de estos hechos: Miguel Serafín Peralta y Antonio Urioste Santiago
1.24 El 9 de septiembre el ejército detuvo a dos personas: Lucino Juárez Fierro
1.25 El 20 de septiembre de 1974 el ejército detuvo a diez gentes: Pedro de Jesús Onofre, Testigo T-202,
Ignacio ‘N’, Francisco Serrano Vargas, Lucio Gómez Mendiola, Carmelo Juárez Bello, Gloria
Guerrero Gómez, Aquilino Serrano Vargas
18
constituyen más del 70% de personas identificadas. Los 80 casos constituyen el 25% del
total de casos reportados en expedientes de la CNDH de personas detenidas en esas
mismas fechas y lugares en el Estado de Guerrero que por sólo este concepto pudimos
identificar como detenidas ilegalmente por el ejército mexicano. Porcentaje que resulta
ser muy alto.
Redadas
El ejército mexicano siguió ciertos patrones de detención que nos permiten
explorar lo que sucedió con los detenidos desaparecidos. Un patrón seguido era el
siguiente: 1. La gente era concentrada en un lugar público del poblado. La cancha, la
escuela, la iglesia, o algún lugar céntrico en el que se suele reunir la gente del lugar. 2.
Los soldados entraban a los domicilios sin ninguna orden de cateo para cerciorarse de
que no había gente que no estuviera en el lugar de concentración. 3. Algún oficial del
ejército pasaba lista. Muchas veces traían a ese lugar a algún ‘soplón’ ó ‘madrina’ que le
indicaba al oficial a quienes detener. En otras ocasiones, el oficial traía una lista previa
y preguntaba por la gente que estaba anotada. 4. La gente detenida podía tener tres
destinos inmediatos: (a) Ser recluida en algún lugar donde era atormentada mientras era
transportada fuera del lugar; (b) Ser utilizada como guía para cualquier requerimiento
que el ejército les forzaba a realizar; (c) Ser transportada al cuartel militar por vehículo
terrestre ó por helicóptero.
Algunas redadas de las que se tiene registro son las siguientes: Operación
Telaraña en Mayo de 1971 en el Municipio de Atoyac y en la Sierra de San Luis
Acatlán, se tiene documentada la detención de 29 gentes, de las cuales 18 están
desaparecidas; en Las Pascuas el 72/ 02/ 02, seis detenidos; el 72/ 07/ 02 en San
Francisco del Tibor Atoyac, 12 detenidos; en ese mismo poblado el 72/ 07/ 18, 15
detenidos, de los cuales uno era menor de edad. El 72/ 09/ 05 en El Quemado, cien
detenidos, de los cuales 4 eran menores de edad y 7 son desaparecidos; El 73/ 04/ 23 en
San Vicente de Benítez, Atoyac, son detenidos ocho, de los cuales dos siguen
desaparecidos; el 74, 09/ 23, en San Andrés de la Cruz, Atoyac son detenidos ocho, de
los cuales cuatro siguen desaparecidos; El 74/ 20/ 01, en Rincón de las Parotas, Atoyac,
son detenidos 10, de los cuales nueve siguen desaparecidos. El 74/ 11/ 22, en Cerro de
Piedra, Atoyac, son detenidos ocho. El 75/ 08/ 19 son detenidos ocho en Atoyac, de los
cuales tres siguen desaparecidos. El 76/ 08/ 04 son detenidos siete –todos de apellido
Reséndiz- en San Martín del Jobero, de los cuales seis siguen desaparecidos. El 76/ 11/
18, en El Camarón, Atoyac, son detenidos ocho, de los que uno sigue desaparecido. El
74/ 08/ 19, en El Ticuí, Atoyac son detenidos cuatro, de los cuales dos siguen
desaparecidos. El 74/ 07/ 18, son detenidos nueve en Río Chiquito, de los cuales seis
siguen desaparecidos.
1.26 El 23 de septiembre de 1974 el ejército detuvo a siete personas: Carmelo Balbuena Hernández, Felipe
Castillo Llanes, Martiniano Llanes Martínez, o Linares Martínez, Carmelo Mata Llanes, Francisco
Reyes Llanes, Flavio Morales Leguideño, Getulio Rebolledo Ocampo, Rafael Urban D.
1.27 El 25 de septiembre el ejército detuvo a 2 personas: Zacarías Barrientos Peralta
1.28 El 1º de octubre el ejército detuvo a 15 personas: Raymundo Barrientos Reyes, Emiliano Barrientos
Martínez, Anastasio Barrientos Flores, Justino Barrientos flores, Esteban Fierro Valadez, Jesús Fierro
Valadez, Fermín Barrientos Reyes, Marcelino Flores Zamora, Silvestre Villa, Enrique Reyes, Lucio
Peralta Santiago, Filemón Mata Téllez y Adrián Carpio Llanes
1.29 El 3 de octubre detuvo a dos personas: Artemio Chávez Villa ó Chávez Bello
1.30 El 6 de octubre detuvo a cinco personas: Cutberto Cruz Ávila, Testigo T.329, Humberto Cruz Ávila
1.31 El siete de octubre detuvo a cuatro personas: Emiliano Hipólito Martínez
19
El 74/ 08/ 18 Ubaldo Ochoa Morales, también reportado como Ubaldo Ochoa
Loza, fue detenido en la comunidad de ‘Tres Pasos’, después de que el ejército enlistó a
sus habitantes, según para recibir en la cancha su dotación de maíz.
En San Andrés de la Cruz, conforme a David Rebolledo Gómez, El 74/ 09/ 23,
llegaron los federales a las 4 de la mañana y sitiaron a todo el pueblo y de ahí nos
citaron a todos a que fuéramos a la asamblea, incluyendo a niñas y niños, señoras y
señores, estuvimos allá todo el día sin comer, ni las señoras ni los señores ni ninguno.
Así estuvieron tres días aquí. Toda la gente estuvo ahí, no nada más nosotros. Ese día
concentraron a toda la gente del pueblo en la cancha de básquet, y fueron a catear las
casas. Las 9 personas que detuvieron y se llevaron son: Carmelo Balbuena Hernández,
Roberto Castillo de Jesús, Felipe Castillo Llanes, Martiniano Llanes Martínez, Carmelo
Mata Llanes, Flavio Morales Leguideño –que permanece desaparecido-, Getulio
Rebolledo Ocampo–que también permanece desaparecido-, Francisco Reyes Llanes, y
Rafael Urban D.
Conforme a quejas presentadas a la CNDH, el 74/ 10/ 05 fueron detenidas las
siguientes personas: Eleno Cabañas Ocampo, Raúl Cabañas Tabares y David Rebolledo
Martínez , todos ellos desaparecidos. T-043 señala que ese 5 de octubre el ejército
mexicano reunió a muchas personas en la cancha y a los detenidos se los llevaron en
camionetas del EM. En relación con Raúl Cabañas, la IPS señala que fue detenido por
ejército mexicano 27ª ZM y trasladado a Atoyac. Los testigos señalan también que
fueron llevados a la cancha y de allí en camionetas del EM.
Detenciones por apellido
Conforme a David Cabañas, hay 400 detenidos-desaparecidos en Atoyac y 650
en Guerrero. De los de Atoyac, 126 corresponden a la familia Cabañas.21
Conforme a Onésimo Barrientos Martínez: “Como me apellido Barrientos, todos
somos familias y ya eso era malo, los Cabañas también, los mataban porque eran
Cabañas.”
Conforme a Irma Mesino Serafín: “Nosotros no debíamos nada pero con el
simple hecho de ser mi esposo primo del profesor Lucio Cabañas fuimos retenidos.
Eran primos lejanos por que no tenían el mismo apellido, solo el papá de mi esposo si lo
tenía, se llamaba Justino Castillo Cabañas quién ya falleció.”
Conforme a Adrián de Jesús Algecira, de El Edén: “Por entonces, sabíamos que
el Ejército andaba persiguiendo a gentes que tuvieran el apellido Vázquez, Barrientos,
Cabañas, De Jesús... Nosotros nos llamábamos De Jesús. Pensábamos que nos iban a
acabar porque aquí estaban habiendo muchos desaparecidos.”
Conforme a Aniceto Barrientos Nava: “por mi apellido me tuvieron preso.
Llegó un amigo oficial que estaba en el Camarón a resguardar la celda donde estaba
preso y me dijo que platicara con el General y él mismo me llevó y el General le
preguntó a los judiciales por qué me tenían preso, contestando que “Cabañas y
Barrientos hasta los perros” y me dijo conoces a Lucio y contesté que sí, es tu primo
insistió, yo creo que sí porque es Barrientos dije.”
9.2.2. Desapariciones forzadas
El 23 agosto de 1973, las personas que fueron puestos a disposición de autoridad
civil fueron liberadas por falta de pruebas, poco antes de cumplir el año de ser
consignados. El ejército los había detenido y, después de una o dos semanas, fueron
21 Testimonio ES-3, R-3-026, Atoyac, David Cabañas (DL y AS), 18 de enero de 2004.
20
puestas a disposición de la PGJ del Estado, consignados ante el Juez Penal, y recluidos
el 13 de septiembre de 1972 en la cárcel de Acapulco. Notamos que, desde que estos
detenidos fueron liberados se percibe un cambio. Tras la detención ilegal de cientos de
gentes, las policías y el ejército ya no entregarían los detenidos a la autoridad
competente sino que los enviarían a cárceles militares o, provisionalmente, a cárceles
clandestinas para después ser enviados a las cárceles militares. En el transcurso de los
siguientes meses, el ejército detuvo nuevamente a la gente que había soltado el juez
pero ya no los entregó a la autoridad civil, sino que fueron internados en prisiones
militares. El gobierno de Figueroa, en el que varios militares serían invitados a dirigir
las corporaciones de policía, siguió esta misma política de entregar al ejército los
detenidos vinculados con movimientos políticos y sociales simpatizantes con la
guerrilla para que el ejército decidiera sobre su futura suerte.
Amenazas a las familias para que no buscaran a sus familiares.
Conforme a la Sra. Ma. Engracia Barrientos Ríos, de Corales de Río Chiquito,
esposa de Eduardo Serrano Abarca –Detenido desaparecido- y madre de Fidel Serrano
Barrientos –también desaparecido-, buscó a sus familiares, pero en ninguna parte le
dieron razón de ellos. En el cuartel de Atoyac la amenazaron con ponerla presa si seguía
preguntando, que porque su marido era gente de Lucio Cabañas. (Rosales, 1974: 117)
Conforme a la Sra. Buenaventura Mesino Benítez, esposa de Juan Onofre
Campos –detenido desaparecido-, “dejé de buscarlo porque me querían dejar presa por
andarlo peleando.”
Conforme a Mariano Arroyo, hijo de Alberto Arroyo Dionisio: “a mi papá lo
apartaron y no lo dejaron salir del CM1. Nos amenazaron para que ya no lo
anduviéramos buscando.”
Conforme a Onésimo Barrientos, de Rincón de las Parotas: “Yo anduve
preguntando por mis hijos, pero me decían que por andar de guerrilleros los habían
matado en San Andrés por andar con Lucio que ya no anduviera preguntando por ellos,
eso me dijo el mentado Arturo Acosta Chaparro. Ese era el que llegaba aquí y daba las
ordenes de que mataran y colgaran a uno.”
Conforme a Amada Iturio de Jesús, hermana de Matías Iturio Perdón, y de
Jacinto Iturio de Jesús, así como sobrina de Alberto Galeana de Jesús, todos ellos –
detenidos desaparecidos-: “cuando los anduvimos buscando en las cárceles nos
amenazaban con echarnos a nosotros a la cárcel también”
Conforme a David Rebolledo Gómez, que buscaba a su hijo Getulio Rebolledo
Ocampo, el “Tte. Efrén [que fue quien se lo llevó] se atrevió después a decirme que yo
tenía delito porque andaba muy apurado buscándolo: ¿se puede creer? ¡Así me dijo!”
Conforme a Francisca García Martínez de San Francisco el Tibor, “cuando
protesté porque lo golpeaban a patadas [a su marido Miguel Bello Hernández], el
Capitán me amenazó con llevarme también a mí.”
Conforme a Teodora Villa Hernández, cuando buscaba a su hijo Artemio
Chávez Villa –desaparecido-, “lo buscamos y nunca lo hallamos. 12 días en huelga de
hambre en México y 6 en Acapulco, no nos dieron nada de audiencia. Queríamos saber
dónde estaban. Estaba gobernando Figueroa. Nos mandó golpear y echar gases para que
nos fuéramos de ahí.”
Conforme a Esther Romero Dionisio, hermana de Israel de Los Valles de
Atoyac: “Mi papá Fortino Romero y mi tío que vivía en Acapulco fueron los que
anduvieron preguntando por él, hasta que los amenazaron con dejarlos presos a ellos si
seguían buscándolo. Luego agarraron a mi tío Vicente Castro, y estando preso dice que
lo vio en la cárcel de Puerto Marqués, Acapulco, y vive en Atoyac.”
21
Conforme a Fidencia Pérez Zamora, de San Juan de las Flores, “el Mayor
Escobedo nos amenazó a mi hermana Engracia Barrientos Zamora y a mí, que decíamos
chismes en los periódicos y en la televisión, y cuando fuimos al Río Chiquito nos
mandó traer a mí y a ella a la escuela, nos dijo que nos iba a echar presas y nos iba a
desaparecer porque andábamos de chismosas reclamando a los presos, pero le dijimos
que era la verdad y el señor se enojó pero no nos agarró ni el Mayor Escobedo ni el
Capitán Marín que era el otro que andaba ahí.”
El 75/ 05/ 23 en una gira del Presidente LEA a Guerrero, varios familiares de
desaparecidos le entregan solicitudes en que le pide sean encontrados y liberados ó, en
todo caso, puestos a disposición de autoridad competente. Estos escritos le fueron
turnados al Subsecretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios el 75/ 10/ 17, casi
cinco meses después, para su atención. Se destacan algunos juicios emitidos en las
cartas cuyos originales están en 100-10-16-4/ L.12/ pp. 136- 146. En la presentación de
los hermanos Abundio, Juan y Santiago Onofre Campos, la mamá y esposas de los
detenidos señalan: que no habían hecho gestiones por que en el Estado se habían
suspendido las Garantías individuales y no se admitía defensa alguna a favor de los
reos. Marcelina Vargas Martínez, madre de Miguel Angel Cabañas Vargas le pide al
Presidente: que si existe sea puesto en libertad. “que si mi hijo Miguel Ángel Cabañas
Vargas, si corrió también la desgracia que otros inocentes mexicanos y haya sido pasado
por las armas del Supremo Gobierno, tenga a bien ordenar a los Jefes militares que
representan las fuerzas militares de este Estado, que me informen la verdad, y no me
sigan mintiendo, de ‘que en estas ‘Oficinas’ no se encuentaran antecedentes del
individuo Miguel Ángel Cabañas Vargas’. Es justicia que pido Señor Presidente.”
Tres periodos en que el ejército interviene en las desapariciones forzadas de distinto
modo
Hasta 1970 se tiene registro de 7 denuncias de desapariciones forzadas.
Pareciera que no hay una política establecida para actuar de esta manera. Se podrían
explicar como presuntos casos de ejecuciones extrajudiciales en los que el ejército gozó
de impunidad y no tenía que rendir cuentas de sus detenidos. A partir de entonces, se
pueden detectar tres momentos de participación del ejército en las desapariciones
forzadas. De 1971 a fines de 1973, el año de 1974 y las desapariciones a partir de 1975.
De 1971 a 1973 el ejército era el que realizaba la mayor cantidad de detenciones
de reos que eran enviados al cuartel de Atoyac, a Pie de la Cuesta y, después de las
torturas a que sometía a sus prisioneros, muchos de ellos eran entregados a la
Procuraduría de Justicia del Estado con declaraciones que decían lo que el ejército
quería. Durante este periodo se tiene el registro de que en el Campo Militar Número
Uno de la Ciudad de México había un número creciente de detenidos; sin embargo, no
contamos con testimonios que acrediten que se hubiera asesinado a estos prisioneros
durante este tiempo con el fin de deshacerse de ellos. Los que se les murieron y
quedaron desaparecidos fue a consecuencia de la tortura. El número de denuncias de
detenidos desaparecidos en estas fechas son de 20 en 1971 –uno de ellos menor de
edad-, 31 en 1972 y 16 en 1973. La mayor parte de ellos vistos con vida, todavía en
1974.
A fines de 1973, cuando los jueces comienzan a liberar a muchos de los
detenidos por el ejército, porque no se acreditaba ningún delito, cambió el trato del
ejército con los detenidos. Seguía siendo la institución que primordialmente realizaba
las detenciones pero, en lugar de entregarlos a la autoridad competente, los retenía en
sus campos de concentración. En este período hay testimonios de que ejecutó a varios
22
de sus detenidos que ahora están desaparecidos. En este año se tiene el registro de 265
denuncias de desapariciones forzadas, más otros 7 que eran menores de edad. [Véase el
capítulo precedente, de crímenes de lesa humanidad, para encontrar los registros de las
desapariciones forzadas que se han acreditado, de las que hay presunción fundada, y de
las que no hay información suficiente que acredite que sucedieron].
Finalmente, en el tercer periodo, a partir de que muere Lucio Cabañas, es la
policía del estado la que realiza las detenciones y entrega los prisioneros al ejército y no
a la autoridad competente. Es el tiempo en que se presume la mayor cantidad de
ejecuciones sumarias de los detenidos que ahora figuran como desaparecidos. El
número de denuncias de desaparición forzada en estos años es de 48 y un menor de edad
en 1975, 75 más 7 menores de edad en 1976, 38 mas tres menores de edad en 1977, 20
en 1978, y 7 mas un menor de edad en 1979.
Por la magnitud de las desapariciones forzadas en 1974, el número de detenidos
desaparecidos conforme a denuncias que tienen datos suficientes para catalogarlas como
acreditadas, asciende a 348 casos en ese año. Las víctimas son las personas que el
ejército considera como simpatizantes o integrantes del Partido de los Pobres y Lucio
Cabañas.
Las denuncias de desapariciones sólo en el Estado de Guerrero, en un periodo
que va desde 1961 a 1979, ascienden a 684 casos. De ellas, durante la investigación se
encontraron elementos suficientes para acreditar 196 casos en los que existe una
conjunción de documentos y testimonios que lo permiten establecer que la desaparición
tuvo momentos en que se convirtió en política fundamental del sistema represivo
impuesto durante esos años.
Según las fechas de la desaparición de estas personas consideradas con
elementos suficientes, es 1974 el año en que la desaparición forzada se utilizó en de
manera sistemática, en una cifra que asciende a los 98 casos. Si sumamos los casos en
los que no se tiene aún la certeza de cual fue la autoridad que los detuvo, esta cifra
asciende a 153, en dicho año. Tres personas, detenidas y desaparecidas ese año, en otros
estados, fueron consideradas dentro de esta cifra, ya que por sus vinculaciones,
corresponden a la lógica de la eliminación del Partido de los Pobres y a la llamada
Guerra Sucia que se dio en el Estado.
Del análisis de los 148 casos de desapariciones, en los que los datos son menores
pero no insuficientes, se desprende por sus fechas de detención, que forman parte del
mismo proceso, teniendo sus epicentros en 1974 y 1976, lo que permite suponer que el
grado de consistencia es tal, que deben considerarse esos casos como parte del
problema.
23
Desaparecidos de Guerrero por año y tipo de información
0
20
40
60
80
100
120
140
160
180
1961 1962 1965 1968 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1981 Sin
fecha
AÑOS
DESAPARECIDOS
Con menos información
Con elementos suficientes
El tercer grupo, aquél en el que los elementos son insuficientes para considerarlo
en este análisis, se encuentran en la investigación del Estado de Guerrero, y no se
encuentran considerados en la gráfica anterior. Sin embargo, en vistas de que el patrón
de desaparición se mantiene, siempre haciendo epicentro en el 1974, es que con el
aumento de la investigación, el número ascienda, incorporando estas denuncias.
9.2.3. Tortura y tratos crueles
El objetivo explícito de la tortura a los detenidos era conseguir información. Los
métodos no importaban. Debido a que el preso no era nunca puesto a disposición de la
autoridad competente, se le podía aplicar todo tipo de tortura, incluyendo,
desfiguraciones en el rostro, quemaduras de tercer grado, darles de tomar gasolina,
romperles los huesos del cuerpo, cortarles o rebanarles la planta de los pies, darles
toques eléctricos en diferentes partes del cuerpo, amarrarlos por los testículos y
colgarlos, introducir botellas de vidrio en la vagina de las mujeres y someterlas a
vejación, introducir mangueras por el ano para llenarlos de agua y luego golpearlos.
Prácticamente todas las personas detenidas en el periodo 70-79, de quienes se ha
recibido testimonio, aseguran haber sido sometidos a sesiones de torturas, y ser testigos
de que esta práctica era generalizada a todos los que se encontraron que estaban
detenidos. Se tiene registro de 1650 casos de gente que fue detenida y torturada en
cárceles y campos de concentración; otras fueron torturadas en su domicilio o en los
puntos de revisión. Las torturas a los detenidos serán tratadas en el apartado siguiente de
este capítulo, referido a campos de concentración.
Adicionalmente a los detenidos torturados, toda la población serrana fue también
torturada. Hubo distintas maneras y propósitos para hacerlo. Durante las detenciones
masivas toda la población sufría vejaciones. Los soldados entraban a sus hogares
allanando todas las moradas. La población era concentrada, normalmente en la cancha
de básquetbol. La gente que no acudía era golpeada. Los detenidos eran amarrados para
que estuvieran tirados ‘maniatados’ al sol y encañonados como forma de sometimiento.
Se tienen testimonios de torturas con sadismo como quemarles los pies, colgarlos en los
árboles como forma de ‘ablandamiento’. La misma incertidumbre de ser llevados al
campo de concentración, a ser tirados al mar –como los soldados lo anunciaban como
24
amedrentamiento o presagio de lo que con muchos hacían-, a no tener ningún recurso
legal para hacer valer los derechos más básicos a la vida y a la libertad, era para todos
una tortura sicológica permanente que se exacerbaba en las operaciones militares
cuando había detenidos. Además de los detenidos desaparecidos permanentes, hubo un
número alto de detenidos desaparecidos temporales por periodos cortos o muy
prolongados. En los pueblos serranos, a los que muchos se refieren como ‘barrios’, casi
todos están emparentados y se conocen de toda la vida. Lo que a uno le sucede es
resentido por todos de una u otra manera. Por eso esas detenciones, que se dieron en
todos los pueblos, significaron y siguen significando una tortura grave para toda la
población de cada barrio. Cuando el ejército detenía ilegalmente a los hombres por
tiempos prolongados, las mujeres, niños y viejos quedaban a cargo de actividades del
campo que no podían realizar. Era como añadirle pena al dolor. En su pobreza, además
tenían la necesidad de ir a buscar al detenido y gastar en el peregrinaje. Conforme a
Rafaela García Flores de El Camarón, a los detenidos desaparecidos “los tiraron a
perder, los echaron por allá, y nosotros con el chamacal por mantener, tenemos 10 niños
que alimentar.”
Se tienen muchos casos reportados de quienes ‘murieron de pena’, que es una
manera de sublimar el dolor en contra de sí mismo, en lugar de proyectarlo como odio y
violencia contra terceros. Muchos de los crímenes de guerra que aquí se documentan –
trátese de campos de concentración, de cerco militar, de aldea vietnamita, de
sometimiento por hambre-, tienen como ingrediente central la tortura.
9.2.4. Atentados contra la dignidad personal, violación y atentados al pudor
Violación frente al marido
En Ilatenco el ejército entró el 70/ 07/ 17, detuvo a Pedro Díaz Calleja, a
Alejandro Guzmán Díaz, a Germán de la Cruz Espinobarro, y a Jesús Olivera Calleja.
Los mantuvo 4 días amarrados con cables y tirados en la comisaría del lugar; a los dos
últimos, se los llevaron posteriormente a Tlaxcalixtlahuaca y de allí a Pie de la Cuesta
donde los tuvieron una semana para trasladarlos posteriormente en avión fuera del
estado para interrogarlos con tortura. Sofía Cortés, esposa de Jesús Olivera, cuando fue
a llevarle un sarape a su esposo, fue violada por el capitán y un subteniente estando su
marido presente, amarrado de manos y pies, y encañonado para que no se moviera
[Carta con registro de entrada no. 52435 el 70/ 08/ 31 (93/ 278/ 152)].
Botella en la vagina
Crescencio Alvarado Fierro22 relata que, cuando estuvo detenido en el campo
militar de Atoyac “A una mujer le introdujeron una botella en sus partes y cuando le
movían la botella sentía que le jalaban el estómago.”
Violaciones
Benita Iturio Fierro fue detenida el 76/ 11/ 18 junto con Gaudencio Martínez
Barrientos, Armando Iturio Barrientos y la esposa de éste Hilaria Cruz Roque. A ella la
violaron los militares.
Conforme a Margarito Mesino Acosta, “en esos tiempos no nos dejaban salir a
ningún lado, había muchos retenes que nos impedían el paso a los diferentes lugares; un
22 Testimonio R-3-032, ES3 y ES2, San Jerónimo (San Juan de las Flores), Julio 2003, Crescencio
Alvarado Fierro
25
día el ejército se llevó a Elías Mesino Galicia, hija de Leonila Galicia y de mi primo
Juvencio Mesino, como a las 11: 00 PM. Los guachos, la violaron y la dejaron libre
después. Cuando la sacaron mi primo no estaba y también los guachos se fueron. […]
Ella nunca presentó ninguna denuncia por la violación, por temor, y el ejercito estaba en
San Juan. La muchacha nada mas le comentó a su mamá [quien reclamó] y el ejercito
negaron todo. Ellos fueron los únicos responsables para nosotros, aunque lo hubieran
negado.”
Encañonar a los niños y torturarlos frente a sus padres
A los 16 días de estar detenida e incomunicada me dejaron libre. Durante ese
tiempo estuve en una sala amplia donde estaban como 20 personas, estábamos en el piso
tirados. Nos sacaban de uno por uno a ese lugar, era como un cuarto vestido todo de
negro y tenía tambos y piletas de agua y lazos como para colgar animales y como
chicotes, como cables de luz para dar toques de luz eléctricos. A mí no me metieron al
tanque de agua pero sí me dieron toques eléctricos e intento de violación. Quienes
preguntaban era una sola voz, aunque había otra persona que estaba como lejana atrás
de esos tambos. Preguntaban que si conocíamos, que si éramos familiares, que si
habíamos participado en esa organización. Yo tuve dos interrogatorios y luego me
sacaron en la madrugada, me dejaron cerca de donde había vivido, pero para eso me
habían quitado al niño que se habían llevado conmigo, que se llama Antonio Castillo,
amenazándome que nos iban a matar y que iban a matar al niño si no les contestábamos
lo que ellos querían, martirizaban así a su papá, y luego de quitármelo ya no supe donde
lo tenían hasta que cuando salí yo les exigía que me devolvieran al niño, y me decían
que a mí hijo ya lo habían matado, que iba salir yo pero mi hijo no. Salí les volví a
exigir a mi hijo, por lo que me volvieron a subir al carro vendada y me llevaron a la casa
de una señora que yo también conocía que se llama Dominga sin recordar sus apellidos,
quién tenía en su casa varios niños que le llevaban de personas que llevaban con niños y
se los iban a dejar a ella para que los cuidara, y entre ellos ahí estaba el mío. Cuando me
dejaron ahí con mi hijo me dijeron que mi esposo iba a salir luego. Esta señora
Dominga vive ahí en México a su esposo también lo agarraron y ya ahora falleció. A
ella no se la llevaron junto con su esposo pero la tenían ahí para cuidar a esos niños, que
eran unos tres aparte de los de ella y el mío. Igual a otras madres les dieron a sus niños
que estaban ahí, a ella no le quedaban más que sus hijos. Al parecer la amenazaban para
cuidarlos. A su esposo lo liberaron como al mes y lo golpearon feo, y con el susto
falleció como al mes. Otra cuñada, Hermenegilda Castillo, hermana de los muchachos,
ella fue golpeada mucho y ella posteriormente falleció, pienso yo a consecuencia de las
torturas porque empezó a estar enferma y ya no se compuso. Murió como al año. Mi
niño nació bien solo con problemas respiratorios, yo pienso que por el susto que
pasamos cuando estaba embarazada. Nunca tuvimos apoyo psicológico porque
estábamos más preocupadas por buscar la forma de sobrevivir. El caso de mi hijo, que
cuando nos agarraron le ponían la pistola al niño en la cabeza y amenazaban a mi
esposo con matar a nuestro niño, quien lloraba de miedo, se jaloneaba y lo agarraban
más fuerte, yo les decía que no le hicieran daño y me decían “cállese vieja”, quien sabe
qué, eso fue muy mal para el niño, cada vez que recordaba eso, lloraba, y decía que así
como lo iban a matar a él tal vez matarían a su papá, esas fueron cosas que se le
quedaron grabadas. Es triste recordar eso porque, aunque han pasado los años, han
dejado una huella dolorosa, porque al destruir el matrimonio, la familia, se siente.”
26
C. Magnitud del Problema
9.2.5. Homicidios
Ejecución sumaria forzando a la víctima a cavar su propia tumba
A Tierra Colorada, Malinaltepec el ejército llegó el 70/ 08/ 02. Los reportes que
se tienen de esta intervención incluyen detenciones arbitrarias, tortura23, robo24 y
saqueo25, asesinatos y profanación de cadáveres, además de violaciones masivas y
concentración forzada de la población. Elementos del ejército ejecutaron a Antonio
Navarro en el cerro cenizo Ca. 70/ 08/ 05 donde lo golpearon, lo mataron y lo
enterraron; tardó ahí como seis días y después la gente lo encontró y lo sacaron para
llevarlo a enterrar a Tlaxcalixtlahuaca. El propio Antonio Espinobarros Herrera –que
denunciara el asesinato de Yrineo-, es el tercero en la lista de los asesinados por el
ejército. Los ganaderos Manuel Guzmán y Ocotlán Sierra lo acusaron de haber matado a
Paulino Aranza, a Cosino Rosas y a Victorino Rentería y que se había robado 4 cabezas
de ganado. El 70/ 09, cuando iba a la agencia del Ministerio Público para rendir su
declaración, el ejército lo emboscó y capturó. Iba con su esposa que fue obligada a irse
al pueblo mientras ellos se lo llevaron al Cerro de la Ardilla donde lo forzaron a
escarbar su propia tumba. Lo desnucaron y allí lo enterraron. La gente del pueblo lo fue
a buscar y a los tres días lo encontró y se lo llevaron al poblado para ser sepultado en el
camposanto. El general de brigada M. Bracamontes –comandante de la 27ª ZM-26, el
Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa y el Propio Secretario tuvieron
conocimiento de estos hechos27. No hicieron nada para sancionarlos. Formaban parte de
la política que ellos mismos instrumentaban.
23 Los militares golpearon a los señores Pascual Manzanares, Ricardo Arellano, Eleuterio Manzanares,
Enrique Juárez Lucas, Porfirio Altamirano y Valentín Martínez González Conforme a denuncia de
Antonio Espinobarros, del poblado de Tlaxcalixtlahuaca, municipio de San Luis Acatlán, en carta fechada
el 70/ 08/ 24 dirigida al Secretario de la Defensa Nacional. Carta con el número de recibida 54399 del
70/ 08/ 24 (93/ 278/ 148). el Ejército Mexicano golpeó, hasta dejar irreconocible a Pascual Manzanares y
golpearon a otras personas que dejaron moribundas, a los señores Eleuterio Manzanares Arellano,
Enrique Juárez, Porfirio Altamirano, Valentín Martínez en Carta no. 5439 al Secretario de la Defensa del
26 de agosto de 1970 (93/ 278/ 147)
24 El ejército mexicano llegó al domicilio del denunciante, Antonio Espinobarrios buscando a Genaro
Vázquez , amenazaron a su esposa de muerte y le robaron aretes. Carta no. 5439 al Secretario de la
Defensa del 26 de agosto de 1970 (93/ 278/ 147)
25 Don Eleuterio Manzanares González –que sólo hablaba Tlapaneco y no entendía a los soldados el
motivo por el que lo detuvieron y lo golpeaban- tuvo que vender dos bestias, una para darle dinero a los
soldados para que lo soltaran, y otra para curarse la fuerte golpiza que le propinaron. A Pascual
Manzanares Valentín, hijo de Eleuterio, le robaron todos sus ahorros que tenía en tres cinturones huecos,
llamados ‘culebras’ donde guardaba monedas de 0.720 plata. Cada culebra tenía 120 monedas. A Pascual
lo detuvieron 70/ 08/ 02 y lo golpearon hasta dejarlo irreconocible. Querían información sobre Genaro
Vázquez. Estuvo tres meses tirado después de la golpiza y lo llevaron en camilla a Ilatenco. El golpe del
que más sufrió fue en la cintura. Ya nunca recuperó el movimiento de las piernas. Vivió otros cuatro años,
pero a consecuencia de los golpes murió.
26 Carta registrada no. 13914 del 11 de agosto de ese año (93/ 278/ 154); Carta del 15 de agosto de 1970
(93/ 278/ 14); Carta no. 5439 del 26 de agosto de 1970 (93/ 278/ 147); Carta con el número de recibida
54399 del 70/ 08/ 24 (93/ 278/ 148);
27 Cifrado del 70/ 07/ 17 (93/ 278/ 116); Telegrama 40480 del 70/ 09/ 02 en relación a carta recibida
52077 (77/ 232/ 136) y Tarjeta Informativa del Jefe de la S-1 GB Arturo López Flores al Edo. Mayor 68/
05/ 21; Oficio Confidencial 2969 del 70/ 09/ 08 (77/ 232/ 133); Oficio 2973 confidencial 70/ 09/ 08 (77/
232/ 133); Oficio 2971 confidencial del 70/ 09/ 08 (77/ 232/ 135); Oficio no. 37479 enviado el 15 de
agosto de 1970 (93/ 278/ 129).
27
Desaparición forzada o ejecución sumaria de cinco campesinos en La Peineta
La 27ª ZM reporta28 que el 71/ 06/ 28, “rumbo a La Peineta, el subteniente
Florencio S. Sánchez del 32º BI con personal a su mando sostuvo encuentro armado con
maleantes, habiendo resultado herido soldado de Inf. y muertos 5 maleantes de quienes
se desconocen sus nombres.” Conforme a los lugareños: “En La Peineta, falló el
vigilante y se durmió, los soldados andaban de cacería. Corrió Tirso Ríos Cruz y el
Ejército lo siguió”. Genaro y su grupo lograron huir, aunque dejaron en el lugar un
portafolio con fotos que cayó en manos del gobierno. Sin embargo, cinco gentes del
lugar fueron detenidas por el ejército: Eusebio Arrieta Memije (014-R), Miguel Cadena
Diego (047-R), Crescencio Calderón Laguna (048-R), José Ramírez Samaycón (235-R)
e Inocencio Calderón (407-R). Fueron vistos en el retén militar cuando estaban
detenidos, ya que fueron a protestar por el atropello; los habían llevado a El Paraíso y el
oficial del ejército les dijo que ahí los tenía detenidos. Sin embargo, estas personas
continúan desaparecidas. Es muy probable que el ejército haya ejecutado a estas
personas . Tal posibilidad se infiere de dos reportes. Uno del Plan Telaraña 2da fase del
71/ 06/ 2829, y otro del 71/ 07/ 23 de julio en que el General de Brigada JM Enríquez
informa30 a DN UNO, que en el enfrentamiento en paraje El Calvario, hubo cinco
gentes abatidas del lado enemigo y un cabo herido.
Asesinato con sadismo a gente del Partido de los Pobres. Impactos de bala.
Desfiguración por quemaduras. Darles a tomar gasolina y prenderles fuego
Con la fecha de 74/ 06/ 2431, en una nota que se intitula “Grupo Sangre” en
Acapulco, Gro., Luis de la Barreda informa a la superioridad, que: “En fechas recientes,
tanto en el Puerto de Acapulco con en poblaciones cercanas al mismo, en diferentes
lugares han venido apareciendo cuerpos sin vida de personas no identificadas. Los
cadáveres presentan impactos de arma de fuego, señales de haber sido torturados y
desfiguraciones en el rostro y otras partes del cuerpo, producidas por quemaduras. De
ello ha tomado conocimiento el Agente del Ministerio Público del Fuero Común y al no
ser identificada la víctima, ni reclamado el cuerpo, se ha ordenado la inhumación en la
fosa común del panteón correspondiente, en el de Las Cruces cuando es perímetro de
Acapulco. Esta situación ha causado inquietud entre la población y los habitantes de los
lugares donde ha sido encontrado un cadáver, conjeturan sobre la personalidad del
occiso. [...] En forma por demás discreta se ha logrado saber que los cuerpos
encontrados pertenecen a personas conectadas con Lucio Cabañas Barrientos y su gente,
que han sido aprehendidos cuando bajan de la sierra para abastecerse de víveres y otros
objetos necesarios para ellos, o bien que sirve de correo entre los remontados y quienes
se encuentran en la zona urbana. Que las detenciones se ejecutan por órdenes expresas
del Comandante de la 27ª Zona Militar, con sede en Acapulco, General de División
D.E.M Salvador Rangel Medina, que después de obtener, por diferentes medios, toda la
información posible sobre Lucio Cabañas y su gente, les da a tomar gasolina y se les
prende fuego; posteriormente se les abandona en lugares solitarios, en donde aparecen
con las desfiguraciones provocadas por las llamas y presentando impactos de arma de
fuego. Entre el campesinado existe contrariedad por la presencia del Teniente Coronel
de Infantería D.E.M. FRANCISCO QUIROZ HERMOSILLO, Comandante del 20
Batallón de la Policía Militar, a quien ya conocen y culpan de las ejecuciones.
[Respetuosamente/ el Director Federal de Seguridad. Cap. Luis de la Barreda Moreno.
28 Plan Telaraña 2ª fase 71/ 06/ 28 (97/ 286/ 19 y 124)
29 En 97/ 286/ 19 y 124
30 En telegrama 3704 del 71/ 07/ 23 ( 91/ 276/ 18)
31 DFS 100-10-16-4/ 9/ 244-245
28
A quien le llegó la información por Isaac Tapia Segura. Quien rubrica en original en la
página 247].”
Cadáveres encontrados de detenidos por el ejército y desaparecidos
Hay un telegrama32 del 74/ 07/ 12 dirigido al Secretario de la Defensa
Nacional por parte de la mamá de Urióstegui Terán, pidiendo su intervención para
encontrar a Isaías y a Reynaldo. El nombre correcto de estas dos personas es Reynaldo
Urióstegui Terán e Isaías Urióstegui [Cepeda] Terán, que no figuran en los reclamos de
detenidos desaparecidos. Ambos fueron ejecutados por el ejército. Conforme al IPS (en
038-R), Reynaldo fue detenido junto con su hijo Isaías Urióstegui Terán, de 12 años por
la partida militar de El Paraíso el 74/ 07/ 01. Iban a sacar ficha para la secundaria en Río
Santiago para el niño, pero no les permitieron pasar y de ahí se los llevaron los guachos.
Conforme a Margarita Cabañas Ocampo, además de ellos dos fue detenido ‘el
camotero’. Los restos de los tres fueron encontrados en una propiedad particular cerca
del sitio Puente de los Lagartos en Arroyo ó huerta El Imperial, en agosto de 1977.
Fueron reconocidos porque el niño de 12 años tenía un pantalón de terlenka del
uniforme y por el cinturón del papá.
Ejecución sumaria en campo de concentración
El 74/ 08/ 30 las FAR realizaron el secuestro de Margarita Saad Valenciano
viuda de Basbaz. Los que fueron a recoger el rescate el 74/ 09/ 12 fueron emboscados.
En la acción murieron Ciro Nájera Fajardo y Víctor Hugo Pegueros Herrera. Quedó
herido Moisés Pérea Cipriano, que fue torturado para que confesara quienes eran los
otros miembros de la célula. Margarita fue asesinada33. Con la información obtenida
por Moisés, la policía procedió a detener el 74/ 09/ 20 a Rocío Moreno Vargas, a Juan
Islas Martínez, a Maximino Salgado Guillén y a Arturo Gallegos Nájera. Todos ellos
fueron torturados en una casa de seguridad y conducidos, posteriormente al cuartel de
Pie de la Cuesta donde estaba detenido Moisés. El 74/ 09/ 21 fue visto con vida por José
Arturo Gallegos Nájera. El compañero estaba herido –atravesado de bala a esta altura,
este pie roto, de cara vendado-. Cuando lo llevaban al baño iba brincando en un solo
pie. El compañero Pérea Cipriano fue asesinado el 74/ 09/ 23 (Gallegos, 2004; 12), día
en que a nosotros nos presentaron a la opinión publica. Él aparecía en los medios, en los
diarios, que estaba muerto, desgraciadamente. Y el juez que me llevó mi causa me
enseñó una fotografía de él donde lo tenían en una mesa ya muerto. Era el cuerpo nada
más. ¿Qué razones tuvieron para asesinarlo, si él no estaba muriéndose?’ Otros
detenidos que allí estaban, que fueron vistos por Arturo Gallegos y que quedaron
desaparecidos son Teresa Estrada Ramírez, y Manuel Serafín Gervasio34.
De un total de 88 casos de ejecutados durante la guerra sucia en Guerrero, cinco
de ellos son menores de edad. Se tiene el registro de trece ejecutados en 1974, dos de
ellos, menores de edad. Nueve ejecuciones en 1972 y siete en 1973.
9.2.6. Toma de rehenes
Este crimen se cometió en sus dos acepciones, de tener a una persona que queda
en poder del ‘enemigo’ como prenda para que una tercera persona haga lo que se le
exige y no se le haga daño al rehén. Y en la acepción de que la persona, considerada
32 Telegrama de la mamá de dos detenidos desaparecidos enviado el 74/ 06/ 30 (96/ 285/ 350)
33 100-10-16/ legajo 10/ p.125
34 Testimonio de declarante #5 (Arturo Gallegos Nájera) rendido ante representantes de la CNDH y
AMPF en Acapulco el 92/ 04/ 11.
29
amiga o aliada de las fuerzas antagónicas en el conflicto armado, sea obligada mediante
hechos o amenazas a participar en operaciones destinadas a capturar o destruir las
fuerzas armadas con las que dicha persona se identifica, de acuerdo al Estatuto de Roma
que se toma en sentido interpretativo.
A. Tomar en prenda a una persona para obligar que se entregue una tercera
Conforme a Onésimo Barrientos Martínez: “Mi hijo [Ezequiel Barrientos
Dionisio] se metió con unos mañosos que asaltaron la Conasupo y luego me agarraron a
mí [el capitán Palmerín] en la milpa, trabajando, me detuvieron durante 21 días en
Atoyac esto fue ya que había salido libre del Campo, en febrero de 1972, hasta que
agarraron a mi hijo, como rehén,”
Conforme a Margarita, de El Ticuí. “Lo detuvieron en el Ticuí y se lo llevaron a
el cuartel de Atoyac, donde habían llevado a su hijo chiquito de 9 años a quien
devolvieron cuando lo agarraron a él.”
El primer día de la Operación Plan Telaraña, el 71/ 05/ 01 el ejército detiene al
padre de Genaro Vázquez, Alfonso Vázquez Rojas, que es recluido en el CM1. Por el
lado de Lucio ese mes el ejército detiene a Zacarías Barrientos Peralta; Abelardo
Morales Gervasio; Lorenzo Morales Gervasio; Diego Serafín Gómez; José Rosalío [o
José Rodolfo] Serafín Gómez; Camerino Serafín Gudiño; Luis Serafín Gudiño;
Ezequiel Barrientos Dionisio, Agustín Barrientos Flores; Onésimo Barrientos Martínez;
Domingo Barrientos Reyes; Raymundo Barrientos Reyes; Ambrosio Castro de Jesús;
Hilda Flores Solís, compañera de Lucio; Adolfo Godoy Cabañas; Felicitos Godoy
Cabañas; Marciana Iturio Serafín; de 60 años, madre de crianza de Lucio Cabañas.
Véanse los apellidos Barrientos, Gervasio y Serafín de Lucio.
Posteriormente, son perseguidos la esposa de Genaro Vázquez y sus hijos. Ella
es detenida en el CM1. Todos ellos recluidos en el CM1.
El 74/ 10/ 25 el ejército detuvo en Tixtla, Gro., a doña Rafaela Gervasio
Barrientos, madre de Lucio, junto con su hija Bartola, Conrado y Juana Serafín
Gervasio, el esposo de Bartola Cleofas Barrientos ó Eleazar y sus tres hijos de 5, 4 y 2
años, la esposa e hija de Lucio Cabañas , Isabel Ayala Nava y Micaela Cabañas Ayala,
de un mes de nacida. Todos ellos fueron trasladados al CM1.
B. Obligar a participar a una persona en operaciones destinadas a capturar o
destruir las fuerzas armadas de las que forma parte o simpatiza
En este mismo capítulo, en la sección referida a Estado de Sitio, cerco a las
comunidades, se presenta la situación en 19 retenes militares establecidos en la región,
sin contar un número variable de ‘volantas’. Todos estos ‘puestos de control’
necesitaban de, cuando menos, un campesino que estuviera como ‘dedo’ o ‘madrina’
para señalar a la gente que tenían en la ‘lista negra’ y todos aquellos que él conociera
que simpatizaban con la guerrilla. Adicionalmente a esta gente había otro número de
‘guías’ que eran forzados a acompañar las ‘patrullas’ que se desplazaban entre los
poblados y hacia la sierra. Era un número no menor a treinta gentes que el ejército tenía
permanentemente como rehenes para realizar estas tareas. Las podía tener por días o por
años. Generalmente las rotaba. En muchos casos los obligaba a vestir el uniforme
militar.
30
Zacarías Barrientos Peralta lo tuvieron como rehén dos años con siete meses a las
órdenes del Coronel Juan López de Ortiz
El 74/ 09/ 24 se reporta que se recibieron DOS ‘paquetes’ , uno perteneciente al
grupo armado que custodiaba Rubén Figueroa Figueroa en rescate35. Esta información
es retransmitida al EMDN por el Subjefe del EM36. El 74/ 09/ 26, conforme a queja
presentada en la CNDH, Zacarías Barrientos Peralta es detenido en San Andrés de la
Cruz por el 50º BI al mando del Cor. Cassani Mariña y es uno de estos ‘paquetes’. De
ahí lo trasladaron en helicóptero al cuartel de Atoyac, donde permaneció
aproximadamente 5 días; después fue conducido a San Luis de la Loma, lugar en el que
estuvo bajo las órdenes del Coronel Juan López de Ortiz, aproximadamente dos años
con siete meses y finalmente fue liberado el 76/ 02/ 07. Conforme a IPS, Zacarías era
miembro de la BCA-PP e informa, en 025-R, que había sido detenido por el EM. El 74/
10/ 01 la 27ª ZM reporta37 que en LQ 519 068 [que corresponde a Rincón de las
Parotas], y en LQ 512 145 [que corresponde a San Juan de las Flores] se obtuvieron
SIETE ‘paquetes’ Coincidentemente, conforme a quejas presentadas ante la CNDH, las
siguientes SIETE personas fueron detenidas desaparecidas del Rincón de las Parotas: 1.
Anastasio Barrientos Flores (022-R), 2. Justino Barrientos Flores (023-R), 3. Emiliano
Barrientos Martínez (024-R) ó Emilio Barrientos Reyes, 4. Raymundo Barrientos Reyes
(026-R), 5. Fermín Barrientos Reyes 6. Esteban Fierro Valadez (096-R), 7. Jesús Fierro
Valadez (097-R). Zacarías Barrientos Peralta (025-R)- comenta en relación con los
hechos de ese día “que estaba en el cuartel general de Atoyac, porque ya había sido
detenido [...] que fue amenazado con el puñal en el que aceptó entregar a Lucio a
cambio de que no agredieran a sus hijos, esposa y a su padre. En la madrugada de ese
día lo levantaron y le dijeron que iba a ir con ellos a su pueblo, mostrándole una lista de
lugareños [...] cuando vino a Rincón de las Parotas a identificar los vecinos del lugar,
llegó custodiado de T-011, así como del Tte. Sosa [...] cuando llegó a la cancha ya
estaba la comunidad reunida, T-011 le preguntaba cerca del oído que quién era y él se lo
decía, una vez identificados mandaba un soldado a traerlos, una vez separados el capitán
ordenó la retirada subiendo a los muchachos a una camioneta del ejército diferente a
donde él viajaba, estas camionetas eran de doble rodada y él vio cuando entraron al
Cuartel de Atoyac y los pasaron a los cuartos de tortura. [...]a ese lugar se acercaron los
verdugos de Acosta Chaparro, quienes los torturaron a golpes. Él los vio. También los
golpeaban con tablas en la cabeza; él ya no supo qué pasó con ellos porque como a los 4
días se fue a Petatlán. Cuando regresó de Petatlán el 74/ 12/ 03 ellos ya no estaban. Pero
vio a otro que le decían ‘El Pingüino’ de nombre Santiago, que era la mano derecha de
Lucio Cabañas y posteriormente se dio de alta en el Ejército por miedo a que lo mataran
[...] había una versión de que murieron en subterráneos que tenía la policía en Acapulco,
donde había cuartos y la gente se moría porque nunca les dieron de comer, este lugar
dice que está frente a las oficinas de Policía y Tránsito y en donde dice que una vez que
morían eran enterrados en forma clandestina y que quienes ejecutaban eran los cuñados
de Acosta Chaparro de nombre: Hermanos Tavires [ó los Tarín, Tarines]?.” (En 022-R)
‘Dedos’ o ‘madrinas’ que señalaban al ejército a quienes detener
T-094 testifica que “observó que dos personas señalaban a quienes debían sacar
de la fila, los cuales una vez identificados fueron subidos al camión de color verde del
35 Radiograma 10423 del 74/ 09/ 25 enviado por el Gral. E. Jiménez a HCD (100/ 298/ 55)
36 Tarjeta Informativa del 74/ 09/ 26 (100/ 298/ 56)
37 Radiograma 12434, del 74/ 10/ 01 (100/ 298/ 6) Con acuse en telegrama 62419 de ese mismo día por el
General A. Sánchez (100/ 298/ 69 y 70)
31
ejército, desconociendo a dónde los trasladaron [...] que había unas personas que daban
ordenes que eran el capitán Sosa y el oficial Cassani.
T-024 - T-134 señala que el ‘modus operandi’ en el que detenían a los señalados
en los relatos de los agraviados es que en el amanecer sacaban a la gente de los pueblos
de sus casas y los colocaban en un lugar público de la comunidad, que en ese lugar
llegaban los militares con la ‘madrina’ quien señalaba a los guerrilleros y se los
llevaban” (En 022-R
‘Guías’ a las patrullas del ejército por el monte, durante su recorrido
El 74/ 10/ 10 fue detenido Ángel Moreno Ríos en Achotla por elementos del 27º
BI. Conforme a su testimonio, el ejército mexicano llegó a las 17:00hs, reunió a todos
los hombres en una casa y al día siguiente se los llevaron al cuartel de Atoyac. El
declarante había sido llevado como guía por el capitán Marín a varias partes del monte
durante 11 días.
‘Listas negras’ obtenidas por tortura
Conforme a Diego Abarca Hernández, de Achotla, el 74/ 10/ 10 “el gobierno
nos reunió para investigarnos. En esa ocasión no se llevaron detenido a nadie del
pueblo. Ya en la tardecita ya se iban a ir todos los soldados. Nos sacaron. Entonces fue
cuando agarraron a una mujer y le sacaron algún comentario y entonces si nos
detuvieron a todos. A la señora se le salió decir que habían visto algunas personas que
querían comer, y nos detuvieron a todos, ahí dormimos encerrados. Ya de ahí agarraron
a otro compañero de aquí, le sacaron la sopa, se lo llevaron a Atoyac, lo golpearon y ya
vino y les dijo dónde estaban, él sabía. A este señor lo soltaron después. Así
encontraron al grupo de los “cabañistas” que andaban buscando.”
‘Paquetes identificadores’
El 74/ 10/ 12 el General Eliseo Jiménez informa al Secretario de la Defensa que
se trasladó con ‘paquete identificador’ al Puesto de Control #1 LQ 273 050 [en las
orillas de Tecpan hacia Acapulco] capturándose DOS ‘paquetes’ para su revisión38. El
Gral. A. Sánchez acusa recibo de esa información39. Aquí se confirma esa práctica
malévola de forzar a la traición con lo que la gente llama ‘madrinas’ que ‘le ponen el
dedo’ a alguien, con lo que se produce una profunda división interna en las
comunidades y se aviva el ánimo de venganza. Este ‘paquete identificador’ es Clemente
Abarca Solís que, conforme a su propio testimonio, lo detuvieron esa fecha para traerlo
de guía. “Ya tenían a varios detenidos entre los que estaba Eustacio. El General Torres
Llanos le quitó el ‘pase que tenía firmado’ para poder salir del poblado y se lo llevó al
retén de Tetitlán. “Cuando me llevaron a mí, cargaban dos “paquetes”. [Así] les
llamaban. Lo trajeron aquí al mentado “Pingüino”. Lo cargaban registrando, lo
nombraban “paquete” los militares, subiéndose a los carros. Como estaba yo junto ahí,
los sacaron a ellos y me quedé solo ahí, como dos semanas. Ya les llegó orden de que se
fueran para la sierra, para “El Aguacatoso”, por allá. […] Allá estuvimos como otras
dos semanas, fue cuando anduvieron en un helicóptero con Julián Abarca, con Don
Goyito Abarca y el hijo Santiago, mi compa Luis y la mujer de Mote, Beo. A mi me
bajaron con Julián en “La Cayaca”, allá por “El Potrero de Carlo” y se subieron en el
helicóptero para “La Hacienda”, veníamos como 8 reos.” Clemente estaba bajo las
órdenes del Capitán Marín, “mandaba decir el Capitán Marín que nos reuniéramos en la
38 Radiograma 12649 del 74/ 10/ 12 (99/ 294/ 408)
39 Telegrama 73885 del 74/ 10/ 14 ( 99/ 294/ 407)
32
cancha. Me vine y le avisé a la familia que ya me iba. Salimos al arroyo. De ahí me dijo
que me regresara a mi casa y esperara nuevas órdenes. Me vine.”
El 74/ 10/ 13, nuevamente con ‘paquete identificador’, el agrupamientos Barraza
y Martín, Grupos Martín y Montes [Agrupamiento Barraza, agrupamiento Martín,
Grupo Martín, Grupo Montes] se movieron por LQ 328 052.40 [La Cayaca, La Huerta,
Santa María]. Alberto Sánchez acusa recibo al día siguiente.41
9.2.7. Pillaje
En su Operación Amistad el ejército llegó el 70/ 08/ 02 a Tierra Colorada,
Malinaltepec donde los federales golpearon a los señores Pascual Manzanares, Ricardo
Arellano, Eleuterio Manzanares, Enrique Juárez Lucas, Porfirio Altamirano y Valentín
Martínez González.42 Don Eleuterio Manzanares González –que sólo hablaba Tlapaneco
y no entendía a los soldados el motivo por el que lo detuvieron y lo golpeaban- vendió
dos bestias, una para darle dinero a los soldados para que lo soltaran, y otra para curarse
la fuerte golpiza que le propinaron. A Pascual Manzanares Valentín, hijo de Eleuterio,
le robaron todos sus ahorros que tenía en tres cinturones huecos, llamados ‘culebras’
donde guardaba monedas de 0.720 plata. Cada culebra tenía 120 monedas. A Pascual lo
detuvieron 70/ 08/ 02 y lo golpearon hasta dejarlo irreconocible. Querían información
sobre Genaro Vázquez. Estuvo tres meses tirado después de la golpiza y lo llevaron en
camilla a Ilatenco. El golpe del que más sufrió fue en la cintura. Ya nunca recuperó el
movimiento de las piernas. Vivió otros cuatro años, pero a consecuencia de los golpes
murió.
Conforme a Onésimo Barrientos de Rincón de las Parotas: “Cuando hubo el
cateo en 74/ 09/ 23, a las mujeres se las llevaron a la cancha. A mi me robaron unos
collares de oro, unos papeles y la escritura de una huerta que había comprado, y mi
certificado de derechos agrarios que ahora me hacen falta para el Procampo que me lo
dan solo con la constancia de las autoridades, y no he podido sacar copia en
Chilpancingo. También nos robaron una escritura de un caballo.”
Conforme a Irma Mesino Serafín: “cuando llegaron los policías a la casa se
robaron todas las cosas, como televisores, licuadoras, plancha, dejaron el refrigerador
descompuesto, la ropa, todo rompieron, todo se llevaron, todo quemaron, los colchones
todos rotos.”
Conforme a Melquíades y Rafaela García Flores, de El Camarón: “Los militares
se metían a la casa y se robaban la comida.”
Conforme a María de la Luz Radilla Gómez, de El Cacao, “Los soldados
andaban buscando tortilla, marranos para comer, los mataban y se comían la carne.”
Conforme a Elba Fuentes Organista, de La Remonta: “A la hora que querían
entraban a la casa, nos caían en el día. De mi casa se sacaron todo, dejaron la casa de
mi mamá limpia, le robaron hasta la vajilla de trastes que tenía, con la finalidad de
molestarla, le robaron dinerito, aretes quebrados, cadena rota, unos cortes de tela, un
radio, a la máquina le despegaron los cajones y ya le estaban despegando el caballo y
en ese rato llegamos nosotros, vimos que ya tenían cosas arriba de la camioneta, en el
día, los vecinos vieron una camioneta de redila y carros de la judicial, un coche rojo era
el que cargaba Raúl Leyva, como si fuera ya su casa en la noche o en el día, nos dejaron
limpio, todo se llevaron.”
40 Radiograma 12666 del 74/ 10/ 13 (99/ 294/ 421)
41 Telegrama 73886 del 74/ 10/ 14 (99/ 294/ 419)
42 Conforme a denuncia de Antonio Espinobarros, del poblado de Tlaxcalixtlahuaca, municipio de San
Luis Acatlán, en carta fechada el 70/ 08/ 24 dirigida al Secretario de la Defensa Nacional. Carta con el
número de recibida 54399 del 70/ 08/ 24 (93/ 278/ 148),
33
Conforme a José Refugio Morales Gervasio, de Tres Pasos: Mi mamá ya tiene
76 años y mi papá tiene 15 años que murió. Ella recuerda que cuando salieron de su
casa les robaron todo y ahora vienen autoridades y nadie recompensa nada, no hay
reparación del daño.”
El 13 de junio de 1978, Porfirio A. Negrón Mendoza, Jefe del EMSN 3ª OPS
envía un telegrama al Comandante de la 35ª ZM en el que lo instruye para que la
camioneta ford 1971. recogida por haber sido utilizada para transportar abastecimientos
a la gavilla del extinto Lucio Cabañas se ponga a disposición de la agencia del MPF,
quedando mismo bajo custodia esa zona militar relacionándolo con hechos delictuosos
extinto gavillero Lució Cabañas .43” A quién le puede importar que, después de casi
cuatro años de haber matado a Lucio, apenas se ponga a disposición de la autoridad
competente la camioneta que ha tenido y retiene la zona militar.
Mediante circular 21547 del 79/ 06/ 02, el Secretario de la Defensa Nacional,
Félix Galván López hace del conocimiento de los Comandantes de las Zonas Militares
EL ACUERDO 2514 del 79/ 04/ 11 que dispone que los vehículos decomisados queden
bajo custodia de autoridades militares con objeto de ser empleados en campaña contra el
narcotráfico.44”
9.2.8. Amenazas de cometer crímenes de guerra
Lo subieron al helicóptero con la amenaza de tirarlo al mar
Conforme a Aniceto Barrientos Nava, de El Camarón: “Julio Mesino Galicia,
fue mi compañero de San Juan a Acapulco y [los soldados] nos decían que los vamos a
meter al mar para que se les quite lo cabrón, llevándonos en un helicóptero que nada
más dio vueltas y más arriba nos bajaron porque estaba un destacamento de soldados y
nos trajeron a la colonia Mártires y a él lo maniaron, lo vendaron y lo torturaron mucho,
a mi no.”
Amenaza de que serían banquete de tiburones
Conforme a testimonio de Maximiliano Nava Martínez, detenido del 74/ 08/ 20,
al 74/ 09/ 01, relata que los ‘guachos’ “nos amenazaban diciendo que íbamos a ir a
darles banquetes a los tiburones.”
9.2.9. Falta de atención a los heridos y no identificación de los muertos
El ejército informa que hubo 16 guerrilleros muertos al día siguiente del rescate de
Rubén Figueroa. De ser cierto, sus cuerpos no fueron identificados ni entregados
En el 74/ 09/ 09, existe un reporte de la 27ª ZM, que contiene lo siguiente:
“Durante encuentro sostenido ayer patrulla Tepeden con gavilla Lucio Cabañas 18:30
hrs. ayer, resultaron SIETE gavilleros muertos en encuentro. Personal militar sin
novedad, durante reconocimiento efectuado en área donde rescatóse a Senador Rubén
Figueroa, localizaron se DIECISÉIS hallados muertos durante el reconocimiento
efectuado. Continuase rastrilleo en busca resto gavilla. Recibieron se DOS ‘paquetes’
para su revisión.”45 Al día siguiente, el Gral. Cuenca Díaz informa a Echeverría del
43 Telegrama 26404 del 78/ 06/ 13. (102/ 303/ 33)
44 Circular 54397 del 79/ 06/ 02. En (103/ 304/ 84).
45 Radiograma 10123 del 74/ 09/ 09 (99/ 294/ 301) y (99/ 295/ 20)
34
contenido de este radiograma,46 así como a Mario Moya.47 En relación con ‘paquetes’
se informa que: “Un oficial y 4 de tropa trasladaron de plaza de Atoyac Guerrero a
personal detenido, siendo entregados estos a la 1/a. Z.M.”48 Este personal que trajo a los
detenidos al CM1, fue regresado, por ordenes directas de Cuenca Díaz, a su base en
Acapulco: “Que el oficial y los 4 soldados que condujeron detenidos se presenten en
plataforma militar aeropuerto para ser trasladados a Acapulco.”49 En esta
documentación consta que el Secretario de la Defensa traía detenidos civiles a la prisión
del CM1, y que tanto Echeverría como Moya conocían de estas detenciones. Sin
embargo jamás se vuelve a mencionar sobre los muertos, que no fueron entregados a sus
familiares, ni consta que se hayan enterrado con la identificación que la legislación
internacional de derecho humanitario exige.
Miguel Ángel de la Cruz Martínez resultó herido en combate con el ejército. Fue
capturado y, en lugar de atenderlo, lo torturaron. Su herida se gangrenó y le cortaron la
pierna. Después sufrió desaparición forzada
La columna de Lucio, tuvo un enfrentamiento con el ejército el 74/ 08/ 08 en un
lugar denominado ‘Monte Alegre’. Eran 150 soldados del 27 BI. Allí murieron once
soldados y fueron heridos seis50. Por el lado de Lucio, uno de los combatientes le dio
accidentalmente un balazo en el pie a su compañero ‘Lázaro’ –Miguel Ángel de la Cruz
Martínez- quien resultó herido en una pierna: “el balazo era de M-2, le entró por la
planta y le salió por el empeine’. Al no poder caminar fue llevado por Ascención García
Juárez (a) ‘Chon La Rata’, ‘René’ y Pedro ‘El Diablo’ a Corrales de Río Chiquito
donde, por encargo de Lucio Cabañas, lo dejaron al Comisario Enrique Zamora Valles
para que lo curara. Sin embargo, Miguel Ángel fue capturado por el ejército. Esta
información concuerda con el reporte interno del ejército. El 74/ 08/ 11 reporta que el
Grupo Vallecitos, grupo Guerrero, grupo Escobedo, grupo Francisco, grupo Vicente,
grupo Cacao y Grupo Martín capturaron sobre Río Chiquito (LQ-434-203) UN ‘paquete
herido’.51 Tiempo después se supo que le amputaron la pierna porque no lo atendieron y
se le cangrenó (Fierro, 1984; 164-165). Miguel Ángel de la Cruz Martínes es ahora un
desaparecido. El ejército no cumplió con su deber militar de dar atención al herido.
9.3. Personas privadas de la libertad en campos de concentración
El maltrato a los prisioneros de guerra y personas privadas de su libertad puede
ser tan grave que se convierta en crimen de guerra. Conforme al Estatuto del Tribunal
Militar Internacional de Nüremberg, el asesinato, malos tratos a los prisioneros de
guerra y la ejecución de rehenes forman parte de los crímenes de guerra strictu sensu.
Conforme al Protocolo II (no suscrito por México) Título II, Trato Humano, Artículo 5,
a las personas privadas de libertad por motivos relacionados con el conflicto armado sin
carácter internacional se le respetarán –además de su derecho a la vida, a la dignidad, a
no ser torturada, y a que se le siga debido proceso-, sus derechos salvaguardados en las
siguientes disposiciones: (a) Los heridos y enfermos serán tratados humanamente y
46 Oficio del 74/ 09/ 10 (99/ 295/ 22)
47 Oficio 48628 del 74/ 09/ 10 (99/ 298/ 300)
48 Radiograma 4955 del 74/ 09/ 09 (99/ 294/ 311)
49 Telegrama 49179 del 74/ 09/ 11 enviado al Coronel de Brigada Flores Pr. Por Cuenca Díaz (99/
294/312)
50 En la versión de Zacarías, la emboscada se produjo un día antes, hubo 7 soldados muertos y contando
los que corrieron y fueron alcanzados por el grupo de contención, murieron 17 en total.
51 Radiograma 8685 del 74/ 08/ 11, enviado por E. Jiménez a DN1 HCD (100/ 299/ 492)
35
recibirán los cuidados médicos que exija su estado (b) Recibirán, en la misma medida
que la población local, alimentos y agua potable y disfrutarán de garantías de salubridad
e higiene. (c) serán autorizadas a recibir socorros individuales o colectivos (d) podrán
practicar su religión y cuando así lo solicitan y proceda, recibir la asistencia espiritual
de personas que ejerzan funciones religiosas, tales como los capellanes. “. En la medida
de sus posibilidades, los responsables de la detención de las personas, respetarán las
disposiciones siguientes (a) Salvo cuando hombres y mujeres de una misma familia
sean alojados en común, las mujeres estarán custodiadas en locales distintos de los
destinados a los hombres y se hallarán bajo la vigilancia inmediata de mujeres (b)
Dichas personas serán autorizadas para enviar y recibir cartas y tarjetas postales (d)
Dichas personas serán objeto de exámenes médicos. (e) no se pondrán en peligro su
salud ni su integridad física o mental, mediante ninguna acción u omisión injustificadas.
El derecho humanitario tiene prevista una serie de disposiciones para los
cautivos en conflictos armados, a fin de que sean tratados con dignidad. Los ‘campos de
concentración’, con todo el peso que ocupan en el imaginario colectivo después de la
Segunda Guerra Mundial, presentan un cuadro sistemático de violaciones graves al
derecho humanitario y al derecho de los derechos humanos. Es justamente, lo que
sucedió durante estos años, con algunas prisiones militares de México. Conforman un
cuadro de graves delitos, entre los que están los siguientes: Prisión militar a civiles
detenidos; tortura grave y sistemática; detención prolongada sin debido proceso;
ejecuciones extrajudiciales; desaparición forzada; trato inhumano, con violencia y sin
reconocerles sus derechos a la población civil; perversión de la justicia militar. La mera
existencia de estos campos de concentración prueba la participación en estos crímenes
de todos los niveles militares en la cadena de mando, desde el Presidente de la
República, pasando por el de los oficiales, hasta los soldados que tenían una rotación
continua y, sin embargo, se mantenían las rutinas criminales que otros militares habían
hecho antes de ellos o y de otros que harán lo mismo después de ellos.
Los campos de concentración funcionaban como cárceles, o lugares de
internamiento, de los integrantes de los grupos nacionales considerados peligrosos por
quienes tenían el poder del Estado, como una medida de profilaxis social. Los cautivos
en tales centros, quedaban fuera del control de los tribunales legalmente constituidos,
completamente indefensos y sometidos a la voluntad arbitraria e inicua del represor.
Los prisioneros adquirían un carácter infrahumano, y se les podía infligir cualquier tipo
de represión. Eran torturados en todas las formas posibles, con el fin de obtener
información de ellos o de ‘ablandarlos’ como parte de una estrategia de destrucción del
“enemigo”. En ocasiones se les obligaba a realizar trabajos forzados y a permanecer en
calidad de secuestrados. Esta condición de aislamiento e impunidad servía de
plataforma para llegar de las ejecuciones extrajudiciales selectivas de los cautivos a la
persecución y asesinato sistemático y al aniquilamiento, por lo que también se les
denomina campos de ‘exterminio’.
Las zonas militares en varios estados de la República fueron utilizadas como
cárceles clandestinas y lugares de tortura de civiles, mientras los detenidos eran
trasladados a los campos de concentración, particularmente al Campo Militar Número
Uno. Sin embargo, en el estado de Guerrero, se habilitaron dos campos de
concentración, uno en Pie de la Cuesta, Acapulco, en la Base Aérea Militar número 7;
el otro, en el municipio de Atoyac, en el Cuartel General. Ambos pertenecientes a la 27ª
Zona Militar52.
52 Los comandantes de esta Zona Militar fueron, Miguel Bracamontes (69/ 09/ 17 al 70/ 12/ 19), Álvaro
García Taboada (70/ 12/ 19 al 71/ 06/ 01), Joaquín Solano Chagoya (71/ 06/ 01 al 72/ 11/ 01), Juan
36
Los detenidos por el ejército no eran entregados a la autoridad civil, sino
trasladados al cuartel militar, que servía de campo de concentración, donde eran
torturados con fines de que dieran información. Allí podían tener varios destinos: (a)
Morir en los interrogatorios, por lo salvaje y despiadados que eran, y su cuerpo ser
desechado (enterrado, dejado a que se lo comieran los animales, tirado a algún foso o al
mar, entre los destinos referidos); (b) Ser utilizados como ‘madrinas’ en las correrías
militares o en los retenes a los que eran obligados a participar; (c) Quedarse en ese
cuartel por tiempo indefinido; (d) Ser conducidos a la Zona Militar de Pie de la Cuesta
en Acapulco; (e) Ser conducidos ante alguna autoridad civil para ser consignados; (f)
Ser conducidos al CM1 de la Ciudad de México.
9.3.1. Cuartel militar de Atoyac de Álvarez
A. Casos Paradigmáticos
El cuartel militar se habilitó en la colonia Mártires, de Atoyac entre 1967 y
1968. Al inicio de la ‘Operación Telaraña’ el 71/ 05/ 01, “el C. Secretario de la Defensa
Nacional Hermenegildo Cuenca Díaz ordenó al Comandante de la 27ª ZM que la matriz
del 32º BI se trasladara a la mayor brevedad a Atoyac y se estableciera en el alojamiento
más apropiado53.”
El 3 de septiembre de 1972 fue detenido Enedio Fierro Hernández54. Pasó
primero por el cuartel general de Acapulco y luego fue llevado al de Atoyac. Allí “lo
torturaron al igual que en Acapulco. Le aplicaban toques eléctricos en “sus partes” en
donde le provocaron llagas, y cuando lo agarraban entre 4 soldados, era tan brutal el
dolor, que se les zafaba de la desesperación y el impacto de la corriente”.
Conforme a testimonio de Maximiliano Nava Martínez, detenido del 74/ 08/ 20,
al 74/ 09/ 01 junto con sus hijos Esteban y Macario que siguen desaparecidos, “nos
llevaron en un helicóptero para el cuartel en Atoyac, cuando llegamos ahí habían
muchos detenidos casi no cabíamos, para comunicarnos con los demás compañeros
esperábamos la noche con un tosido, nos identificábamos para juntarnos y poder
platicar, estando atados de las manos y amarrados de los ojos, a mí hasta algodón me
pusieron en los ojos, a muchos que estaban llegando los zampaban a los tambos de agua
para cuestionarlos, algunos decían cosas y otros no, porque no tenían nada que decir, en
el cuartel estuve 20 días y me liberaron, hasta me andaban enloqueciendo porque nos
golpeaban mucho y nos decían párense cabrones, nos recostaban en la pared y nos
daban de patadas, nos insultaban. Y los torturados les gritaban: desátenos cabrones para
darme en la madre con estos hijos de la chingada, para que sepan cómo se le pega a un
hombre. Y contestaban con unas cachetadas. A otros les decían ¿no quieren fumar?, y
respondían ¡no! ¡Sí vas a fumar!, decían los federales, y encendían el cigarro y se lo
daban a fumar por donde tenía fuego. Les daban toques eléctricos en los testículos. A
otros los torturaban psicológicamente con bayonetas de hule. A mí y a otros nos sacaban
para la orilla del río a media noche para que dijéramos algo pero, como no teníamos
nada que decir, nos bañaban con todo y ropa, arribita del Ticuí en El Paderón. Y yo les
decía: Ustedes son el cuchillo, y yo la carne. Decían: ‘no nos conviene matar a nadie sin
investigarlo, porque no sabemos nada’. A muchas personas que agarraban las
disfrazaban de huachos”
Manuel Enríquez Rodríguez (72/ 11/ 01 al 73/ 12/ 01), Salvador Rangel Medina (73/ 12/ 01 al 74/ 08/ 05),
Eliseo Jiménez Ruiz (74/ 08/ 05 al 76/ 03/ 26) y Francisco Andrade Sánchez (73/ 03/ 26---)
53 Operación Plan Telaraña 71/ 05/ 03 (93/ 279/ 42)
54 Entrevista R-3-047, ES3 y ES2, Enedio Fierro Hernández (DL), 3 de Septiembre de 2003.
37
Crescencio Alvarado Fierro55, relata su experiencia en dicha prisión. “Yo tenía
54 años cuando me agarraron […] Cuando me detuvieron me hacían [me acusaban de
ser] cómplice de la guerrilla. Me llevaron a la Mártires, donde se encontraba el Cuartel
de Atoyac. Me quitaron 17 mil pesos, unos anillos gruesos, reloj oro y una cadena que
me había costado mil pesos. Me dijeron que los dejara mientras bajaba a hablar con el
Capitán. Yo me topé con un sobrino que había andado metido en eso, ya le habían
quebrado sus brazos, se llamaba Eusebio. Me interrogaban en un baño y a puro
golpearme, mira mi brazo como me lo dejaron (muestra su brazo con los huesos del
codo saltados, con lesiones que duran toda la vida), los dos brazos me los torcían y me
los hacían bien feo, hasta que le chisparon los codos, entonces sí me torturaban cada
rato, me golpeaban con la mano, con pistolazos en la cara, para que yo les dijera donde
anduve con Lucio, me aplicaban toque eléctricos en mis partes, me amarraron mis
testículos y me conectaron a la luz, rebote y me golpee con la pared. Me acuerdo ¿Cómo
se me va a olvidar?, ¡Reventé la reata! Así estuve 17 días. Tortura día y noche.
Maneado de los pies, maneado de las manos para atrás, vendado, dentro del Cuartel de
Atoyac. Tenía tapados los ojos pero escuchaba, sufría golpes, patadas, pistolazos. Eran
dos voces que escuchaba cuando lo torturaban, me daban patadas, sin poder hacer nada,
maneado y vendado. Me sacaron del baño donde me torturaban y me metieron a la sala.
Para acostarme de lado pedía permiso, para menearme, para estirarme pedía permiso y
si no pedía permiso ya quería pelear con ellos y me daban golpes en mi cabeza. Y toda
la gente que me iba a investigar pues así, a puros golpes, con decirle que, no me ha
preguntado pero si lo quiere saber se lo voy a decir, me dieron una patada en los huevos,
se secó uno y ahorita se va secando la otra bola, dijeron que tenía que morir en pocos
años y ahorita tengo muerta la otra de la misma patada que me dieron, como quien dice
me caparon pues, y es la pena que he sufrido. La tortura fue brutal: lo metieron a un
potro y le amarraron cada pie y cada mano y al primer palancazo se abrió más hasta
quedar bien abierto de pie y brazos, hasta juntar las manos con los pies, espantoso, por
eso muchos hombres se rajaban. El peor castigo era escuchar como torturaban a otros. A
otra persona le introdujeron una manguera por el ano para llenarlo de agua y golpearlo.
Era lo que sentíamos nosotros que a lo mejor llegaríamos a esa tortura, pero cuando
estaba en el potro y le dieron el palancazo llegó la orden de que ya no me torturaran.
Durante estos 17 días escuché como torturaban a muchas gentes que pasaron por ese
lugar, de noche y de día, siempre recibiendo golpes por cualquier cosa, no había
palabras, los golpeaban y los metían al calabozo más adentro. Era un solo lamento.
Después de la tortura nos daban una pastillita pequeña para que no sintiéramos los
dolores, y teníamos que comer sin quejarnos. Después me sacaron y me llevaron al
Campo Militar Número Uno
Aunque la gente estuviera detenida en ese campo, estaba absolutamente
incomunicada y su paradero era simplemente negado a quien preguntara por el detenido.
El Señor Ricardo García Martínez detenido por el ejército el 74/ 08/ 13 en su milpa en
El Nanchal, municipio de Atoyac de Álvarez, Gro., y posteriormente desaparecido, fue
trasladado al cuartel militar de Atoyac donde estuvo ocho días y posteriormente llevado
al cuartel de Pie de la Cuesta en Acapulco por espacio de quince días. A pesar de que
todos los habitantes de la población presenciaron su detención y de que hay testimonios
de que allí estuvo durante este tiempo detenido, cuando las autoridades del lugar fueron
a preguntar donde estaba, los militares negaban que Ricardo García se encontrara
detenido en dicha Zona Militar56.
55 Testimonio R-3-032, ES3 y ES2, San Jerónimo (San Juan de las Flores), Julio 2003, Crescencio
Alvarado Fierro
56 Radiograma #8723, de Eliseo Jiménez a Número Uno, 74/ 08/ 13; SDN 100/ 299/ 500.
38
Conforme a Apolonio Villegas Cruz, de El Camarón, cuando lo llevaron
detenido al cuartel de Atoyac, “escuchaba los lamentos cuando los golpeaban. A Berna
lo amarraban con alambre quemado, estaba acobardado, lloraba por su esposa y sus
hijos. Nosotros estábamos convencidos que ya no saldríamos. Cuando iban a dejarme
libre me dieron un golpe y me dijeron que era para que siempre pensara lo que iba a
hacer, y me dejaron una cicatriz, yo solo sentí la sangre porque estaba vendado y no
supe si fue un culatazo de rifle.”
Conforme a Martiniano Llanes, fueron llevados al cuartel. “nos llevaron allá a
una sala, que estaba una galera llena de civiles maneados, a medio paso, arrastrándose
como iguanas, se oían lamentos. Había un tambo de agua donde los metían y les daban
toques eléctricos y gritaban horrible. A las 8 p.m., el Comandante del Batallón nos
llamó, dijo que éramos inocentes, nos pidió disculpas y nos soltaron. No nos golpearon.
Lo que vi fue muy triste como ser humano.”
B. Magnitud del Problema
A partir del 71/ 05/ 01, hasta 75/ 03/ 01 todas las personas que eran detenidas
por el ejército en la sierra de Atoyac, de Tecpan y de Coyuca, eran trasladadas al
Cuartel Militar de Atoyac para ser investigadas por los militares. Los métodos de
investigación consistían en someter a los detenidos a tortura para que delataran a la
gente que estaba vinculada, de algún modo, con la guerrilla. De estos interrogatorios, se
sucedían nuevas detenciones. La tortura era tan salvaje y el amedrentamiento
psicológico tan intenso que a muchos ‘les quebraban la voluntad’ y pasaban a
‘colaborar’ con el ejército. A esta gente la tenían secuestrada por meses o por años en el
Cuartel Militar. La sacaban a los retenes militares para estar identificando a sus
conocidos que señalaban como colaboradores de la guerrilla. También los llevaban,
vestidos con ropa militar, a los pueblos para que identificaran a la gente que el ejército
congregaba en la cancha. Todos los que eran señalados por estas personas, eran
detenidos.
La mayor cantidad de gente que era acusada de colaborar con la guerrilla no
había cometido ningún delito. Bastaba ser acusado de realizar un acto humanitario como
dar hospedaje, dar alimento, vender comida a quien fuera señalado como guerrillero,
para que ese ‘delito’ sirviera de motivo para la detención, tortura y muchas veces,
desaparición del señalado.
Como no se seguía ningún procedimiento para probar que algún delito había
sido cometido, sino que bastaba el ser señalado por esta gente, que llamaban ‘madrinas’.
Muchas personas que no tenían relación alguna con la guerrilla, pero que habían tenido
algún problema personal con el colaborador del ejército eran señalados por éste y
sufrían las consecuencias.
Durante los tres años y diez meses que ese campo de concentración estuvo
funcionando en su apogeo, pasaron por sus instalaciones un estimado de no menos de
cinco mil gentes de la región de Atoyac. Tenemos registro de más de una tercera parte
de este número. Tan solo de la población El Quemado pasaron a consecuencia de una
redada colectiva cien inocentes, de los cuales siete murieron a consecuencia de la
tortura. Uno de ellos murió en el comedor, frente a todos, siendo sometido a tortura.
De los que pasaron por ese campo de concentración, algunos pasaron a ser
presos políticos, cuando fueron consignados ante autoridad competente por delitos que
no cometieron. Otros, murieron en la tortura. La mayor parte de los detenidos fueron
liberados en el tiempo que al comandante de la zona militar le vino en gana determinar
39
que podían ser algunas horas, o podían ser algunos años. De este campo de
concentración salieron multitud de vuelos de helicópteros con rumbo al mar. Se tiene
registro de gente que fue aventada en sacos desde el helicóptero. Otros más, fueron
remitidos a la Base Aérea Militar No. 7 en Pie de la Cuesta, en Acapulco y de allí varios
fueron trasladados al Campo Militar No. 1 en la Ciudad de México.
9.3.2. Base aérea militar número siete
A. Casos Paradigmáticos
Al norte de Acapulco, se encuentra Pie de la Cuesta, en cuyas playas se asienta
la Base Aérea Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional. Sus instalaciones datan
de la década de 1940. En 1971 la Base es habilitada como Campo de Concentración al
que iban a dar los detenidos civiles que se les relacionaba con la guerrilla de Guerrero.
En 1974 se le agregaron como identificación el número Siete a la Base, para ser
conocida como Base Aérea Militar Numero 7. En la actualidad ha pasado a ser utilizada
como Oficinas administrativas de la milicia. Los siguientes testimonios, permiten
visualizar por qué Pie de la Cuesta, es considerado como un Campo de concentración.
Elba Fuentes Organista57, fue detenida en Pie de la Cuesta, cuando “tenía la edad
de 15 años […] me detuvieron en diciembre, sería como el 10 de diciembre porque el
día 12 de la Guadalupana ya me la pasé ahí, […] ahí estaba detenido mi papá, […]
estaba también mi tío Esteban Organista que agarraron en Atoyac y era de La Remonta”
así mismo había mucha gente, jóvenes. “Con una muchacha platiqué. Ella tenía como
16 años y era de San Francisco del Tibor […] Ahí dentro había mucha gente, unos
estaban descalzos, otros andaban en truza, unos desnudos, […] maltratados, dormían en
el piso, junto a la pared. […] Les llamaban por el número fulano; nadie les decía por su
nombre, sino por número. […] Cuando nos daban de comer, nos arrimaban cochinadas
que nos las comíamos. […] Escuché cuando torturaban a otras personas, no escuchaba
las preguntas, pero los gritos sí. […] Los que interrogaban eran judiciales. No entiendo
como funcionaban con los militares que ahí estaban.” En ocasiones “se escucharon
balazos a media noche, como de pistola, unos tres balazos. Y como a los ocho días volví
a escuchar, y me latía fuerte [el corazón, y] me preguntaba a quién matarían”. A la
demás gente la tenían en un patio, pero a mi “me tenían sola en un baño. […] A mi no
me amarraron las manos, solo me pusieron bolas de algodón en los ojos y venda” ya
para cuando [me sometían a] el interrogatorio y la tortura “me bajaban a un cuarto.
Bajábamos unos escalones, era un lugar grande. Luego de bajar las escaleras caminaba
hasta allá, como unos 10 pasos, donde me sentaba.” Una vez “me sentaron en una silla y
empezaron a hacer preguntas unos agentes judiciales. Yo no sabía [no tenía idea de
cómo responder sus preguntas,] y ellos querían que les dijera nombres de compañeros
de mi papá, de personas que habían ido a mi casa. Yo les decía que no conocía a nadie.
[…Luego me preguntaron] cuántos años tengo [..] y yo les dije que 15 años, y [el
torturador] dijo que [yo] ya aguantaba, que ya estaba buena. Esa vez me golpearon, me
daban toques eléctricos, me enredaban el cable en las muñecas [de las manos.] El
judicial que me hacía las preguntas estaba junto a mí y el que le conectaba estaba un
poco más retirado y le decía: ya conéctale. Al toque, yo gritaba.” Así mismo, “se
aprovecharon de mí [me violaron]. El que tenía poder sobre mí y [que] se aprovechó [se
llamaba] fue Raúl Leyva Martínez. El segundo de la judicial, era más viejo. […] A la
hora que él quería me sacaba y me obligaba. […] Me decía que si quería salir de ahí me
57 Testimonio R-3-030, ES3 y ES2, La Remonta, Elba Fuentes Organista (DL)
40
tenía que estar con él. Yo tenía miedo porque me amenazaban diciendo que cuando él
quisiera, me desaparecía. […] Un judicial me dijo que era mejor que hiciera lo que ellos
querían porque ellos eran los poderosos ahí.”
El 20 de Noviembre de 1974 Arturo Gallegos Nájera58 fue detenido y trasladado
a una casa clandestina de seguridad en el fraccionamiento Insurgentes donde se le
interrogó. Posteriormente, fue llevado a la Base Aérea de Pie de la Cuesta donde,
conforme a su testimonio, “tuve la oportunidad de ver a varias personas que están aun
en calidad de desaparecidas. En primer lugar, a la compañera Teresa Estrada Ramírez
[...] el hermano de Lucio, al que yo conocí como Javier, pero me parece que se llama o
llamaba Manuel Serafín Gervasio [...a] Moisés Pérez Cipriano.” El tipo de torturas eran
“cortas. En la boca del estomago, a puño cerrado. Obviamente lo tiran a uno. Está
maneado con las manos para atrás, vendado, y maneado [amarrado] de los pies. Un
golpe y uno cae y no se puede uno parar y, como no se puede uno parar, lo golpean en
los riñones a base de patadas. [...] otra es de aplicar corriente eléctrica a las partes
nobles. Quiero decir que eso fue lo que más me afectó. Yo no sabía que la corriente
dejara moretones, pero estaba yo moreteado toda esta parte hasta los genitales. Era la
corriente.” También fue aplicada la tortura psicológica “Tenemos a tu familia. A tu
padre, a tu madre, a tu mujer, a tus hijos y a tus hermanos, y los vamos a matar de uno
por uno si no cantas. Obvio que es más difícil soportar la incertidumbre que las
madrizas.” Para cuando había amenazas la forma de tortura consistía en “agarrarme los
testículos, me los amarraron con un ixtle. Es una cuerda de ixtle. Supongo que todo
mundo lo sabe. Me levantan y estoy en una plancha de madera. Me levanta y yo hago
contra peso. Me jalan, me jalan, me jalan, y me dicen que si no voy a cantar. [...] Mi
conclusión fue rápida [...] Si me van a castrar, me van a matar, y si me van a matar pues
no les voy a decir nada,” mi respuesta “‘no se nada.’ [...] La respuesta de ellos, fue
brutal. Ya no me castraron, pero me los agarraron” los testículos “hasta que me hacían
desfallecer. Perdía el conocimiento”
En el 21 de julio de 1974 el Ejército llegó por la mañana al poblado de Pie de la
Cuesta, municipio de Atoyac, y llamó a una reunión de toda la gente en la cancha del
pueblo. El jefe de ese grupo era el Capitán José Manuel Carrera Ayala. El pueblo estaba
lleno de soldados. Entre 100 y 200. De la lista del pueblo detuvieron a cinco: A Delfino
Castro Hernández, a su hermano Pascual Castro Hernández (que ya murió), a Pedro
Ortiz Verónica (que también ya murió), a Arnulfo Sotelo Abarca y a Isidoro Castro
Vargas. Los tuvieron allí cuatro días en la casa que el pueblo tenía para el profesor.
Durante ese tiempo los estuvieron torturando. El teniente José Luis Palomino era el
encargado de torturarlos. El día 23 de julio, como entre 10 y 11 de la mañana, bajó un
helicóptero grande en la cancha del pueblo que los transportó al campo militar de Pie de
la Cuesta. Una vez que llegaron allí, quedaron en manos de gente que los torturaba
constantemente todos los días hasta que desfallecían y, nuevamente. Todo el tiempo los
tenían con los ojos vendados y amarrados. Esta gente estaban vestidos de civil. Por
debajo de la venda podían ver puros botines. Durante 20 días fueron torturados en ese
lugar. Siempre les hacían las mismas preguntas ¿dónde conocimos al profesor? Y
¿dónde está el profesor? Ante nuestra insistencia de que ni lo conocíamos ni sabíamos
dónde estaba seguían las torturas y seguían las mismas preguntas. A Isidoro Castro
Vargas, uno de los que se llevaron en ese grupo, lo soltaron como a los 4 días. El lugar
en el que estuvieron confinados todo el tiempo que permanecieron los cuatro que se
quedaron en el cuartel, era un cuarto que tenía baño. Todos los días llevaban al cuarto
ese, en el que ellos vivían, a 7 u 8 detenidos para torturarlos, pero durante el tiempo en
58 Entrevista de Arturo Gallegos Nájera.
41
que los torturaban, a ellos 4 los metían al baño para que no fueran testigos y prendían un
radio a todo volumen para que no escucharan las preguntas, las respuestas, ni los
gemidos. Sin embargo, a pesar del radio se oían los gritos de la gente hasta que dejaban
de oír ruidos y todo quedaba en silencio. Los amarraban parados con los brazos
extendidos en cruz y les pegaban. Los torturaban hasta que, cuando los aventaban, se
caían sin sentido. Dan razón porque cuando ellos estaban encerrados en el baño, los
torturadores no se ocupaban de ellos y les entraba la curiosidad; entonces se removían la
venda de los ojos y espiaban por las rendijas para ver lo que sucedía en el cuarto.
Después de que terminaban, los sacaban a ellos del baño y los regresaban al cuarto. Las
torturas a las que era sometida la gente que llevaban a ese cuarto eran tan brutales que
quienes dan el testimonio piensan que allí los iban a matar ya que, cuando regresaban al
cuarto, encontraban algodones con sangre y jeringas. La gente que llevaban a torturar ya
no amanecía. De las gentes que fueron a torturar a ese cuarto en el cuartel de Pie de la
Cuesta, y que nuestros testigos creen que murieron y fueron tiradas al mar, reconocieron
a los hermanos Gabriel y Pascual Nario López que eran carniceros, y a Pedro Angulo
Barona, de San Juan de las Flores. Como a los 10 ó 12 días que llegaron [Ca. 74/ 08/ 05,
llevaron a Don Arnulfo a donde estaba Pedro para que lo identificara. Lo tenían
crucificado en otra barraca.
Conforme a notas periodísticas, 143 detenidos que fueron retenidos ilegalmente
por el ejército en cárceles y cuarteles militares fueron ejecutados extrajudicialmente. En
treinta ocasiones, cada noche eran ejecutadas aproximadamente doce personas y sus
cuerpos eran tirados al mar. Estos vuelos que salían de la Base aérea de Pie de la
Cuesta, Acapulco por la noche comenzaron a realizarse a partir de los días 75/ 09/ 06,
75/ 09/ 07 y 75/ 08/ 23 y 75/ 09/ 05 hasta completar un total estimativo de 30 vuelos
desde esa fecha hasta 197959. “Elementos al mando de Francisco Quiroz Hermosillo,
vestidos de civil, ingresan a la -Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta, de Acapulco, en
vehículos particulares [...], llevan a humores y mujeres identificados como
‘guerrilleros’, con los ojos vendados; los dejan en una cabaña a la que no tiene acceso el
personal militar regular. El [...]capitán Francisco Javier Barquín Alonso[...] registra en
un ‘libro de pastas negras’ a cada persona que ingresa. [...] Los sientan en sillas de
madera [...], les dicen que todo ha acabado y que en ese momento se les tomará ‘la foto
del recuerdo’. Por atrás, a la altura de la nuca, una pistola calibre .380 está a punto de
acabar con su vida. Por lo menos en 200 ocasiones fue Acosta Chaparro, por
instrucciones de Quirós, el que jalaba el gatillo de ‘la espada justiciera’. Los cadáveres
eran depositados en bolsas de lona, rellenas de piedras y subidos a in avión Arava,
matrícula 2005, del entonces escuadrón 301. Iluminado por antorchas colocadas en la
pista, el Arava despegaba sin luces y se dirigía a ‘las costas oaxaqueñas’ para tirar su
‘carga’: unos 12 cuerpos en cada vuelo. En ocasiones, la operación era filmada por
militares...60” Era el último viaje. La clave para preparar las ejecuciones en un
determinado día era macabra e irónica: irían de ‘fiesta’, se desvelarían ese día “para
59 Las bitácoras de vuelo que se relacionan con los ‘vuelos de la muerte’ son, en el periodo de Luis
Echeverría, diecinueve vuelos de las siguientes fechas: 75/ 08/ 06; 75/ 08/ 07; 75/ 08/ 23; 75/ 09/ 05; 76/
06/ 28; 76/ 07/ 01; 76/ 07/ 02; 76/ 07/ 10; 76/ 07/ 13; 76/ 08/ 07; 76/ 08/ 08; 76/ 08/ 09; 76/ 10/ 13, 76/ 10/
15; 76/ 10/ 28; 76/ 10/ 30; 76/ 11/ 22; 76/ 11/ 23; 76/ 11/ 24. En el periodo de López Portillo, once vuelos
de las siguientes fechas: 77/ 08/ 30; 77/ 08/ 31; 77/ 09/ 01; 77/ 09/ 05; 78/ 06/ 08; 78/ 09/ 26; 78/ 09/ 27;
78/ 11/ 11; 78/ 11/ 12; 79/ 01/ 06, 79/ 01/ 07. (Reportaje de Fuentes Víctor y Barajas Abel; Vuelos de
madrugada; Reforma 29 de octubre 2002) Todos los ‘vuelos de la muerte’ corresponden al periodo de
gobierno de Rubén Figueroa F. cuando Acosta Chaparro estaba a cargo de las corporaciones policíacas y
tenía una relación especial muy imbricada con el ejército.
60 Díaz, Gloria Leticia; La ‘foto del recuerdo’ y al mar; revista Proceso 1356, 17 de octubre 2002
42
matar en un ‘banquito’ a los disidentes, coser los costales donde iban a meterlos y salir
en avión a las 03:00 horas.61”
B. Magnitud del Problema
Tenemos registro de que este campo de concentración operaba ya desde 70 / 07/
21 cuando llevaron a ese lugar a gente que había sido detenida en Ilatenco, sierra de San
Luis Acatlán, cuando el ejército realizó la Operación Amistad en persecución de Genaro
Vázquez. Detuvo a Pedro Díaz Calleja, a Alejandro Guzmán Díaz, a Germán de la Cruz
Espinobarro, y a Jesús Olivera Calleja. Los mantuvo 4 días amarrados con cables y
tirados en la comisaría del lugar; a los dos últimos, se los llevaron posteriormente a
Tlaxcalixtlahuaca y de allí a Pie de la Cuesta donde los tuvieron detenidos cuatro meses
que fueron torturados e interrogados62. Una de las torturas consistía en amenazarlos con
tirarlos vivos al mar.
Pie de la Cuesta era el campo de concentración para todo el estado de Guerrero.
Allí eran ubicadas las gentes que eran detenidas en Acapulco, Chilpancingo, Costa
Chica, o que habían sido detenidos en otros estados de la República y que querían
interrogar, en torno a la guerrilla. También pasaba por allí la remesa de gente detenida
en el campo de concentración de Atoyac que les era remitida para ser interrogada por
las policías políticas del Estado y federales. Otros detenidos eran regresados al área
militar que los había remitido o eran liberados. Muchos otros fueron asesinados.
Algunos en sesiones de tortura, otros enviados en los vuelos de los ‘vuelos de la muerte’
que se han denunciado.
Este campo también servía de lugar de tránsito. Para algunos, a fin de ser
remitidos a las agencias del ministerio público, otros al Campo Militar Número Uno de
México. Así, por ejemplo, el 71/ 05/ 12 se informa que en el transcurso de la noche, por
instrucciones del Secretario de la Defensa Nacional, Gral. de Div. Hermenegildo
Cuenca Díaz serán trasladados, a bordo de un transporte DINA de la SDN, 13 detenidos
que se encuentran en la base Aérea Militar #7 de Pie de la Cuesta, con motivo de la
Oparación Telaraña... hacia la Ciudad de México al Campo Militar Número Uno en un
transporte DINA de la SDN. Firma Wilfrido Castro C. # 3763. El 71/ 05/ 21 otras ocho
gentes fueron trasladados al CM1. La SEDENA informa64 que en la Operación
Telaraña, el domingo 71/ 07/ 11 fueron detenidas por el Capitán 2º inf. Tomás Audón
Vega Navidad y el Subtte. de Inf. José Rodríguez Morelos ocho personas en el poblado
de El Refugio Los detenidos fueron trasladados al Cuartel del 32BI con sede en Atoyac
y más tarde al CM1. En relación con las personas que el 71/ 10/ 27 se encuentran en el
Campo Militar Número Uno, la DFS sugiere que 26 sean trasladadas al Estado de
61 Barajas Abel; Recibían sobresueldos los ejecutores; periódico Reforma 28 de octubre 2002
62 Mediante oficio del Jefe de EMS General de Brigada Félix Galván López (171373) al general
comandante de la 27ª ZM le informa que por acuerdo del C. Gral. Div. Secretario MGB se regresan a
disposición de esa comandancia de zona a su cargo, los CC Germán de la Cruz Espinobarro y Jesús
Olivera Calleja, a quienes de acuerdo con su petición fueron interrogados, en relación a los hechos que se
indican en el oficio 2726 a que se hace referencia. Oficio no. 37479 enviado el 15 de agosto de 1970 (93/
278/ 129)
63 El 71/ 05/ 21 fueron trasladados al CM1 las siguientes personas: Ismael Bracho Campos, Martín
Campos Leyva, Sixto Flores Vázquez, Eufrosina Gómez Peñalosa, Efrén Gutiérrez Borja, Marciana Iturio
Serafín, Marcial Juárez Castro y Juan Ponce Fierro (100- 10- 16/ L.3/p. 136)
64 Cliserio De Jesús Argüelles. –DE- (a) ‘Jesús’. (405-R). De San Francisco del Tibor. Apolonio Fierro
Baltazar. Gabriel Fierro Baltazar. Jesús Fierro Baltazar. Maximino Fierro Baltazar. Victorio Fierro
Baltazar. Adelaido Hernández Castro. Saturnino Venegas Corona. Los últimos siete de El Refugio.
Expediente CISEN 199-10-16, legajo 4. p. 164 - 170
43
Guerrero para dejarlas en libertad, y seis sean consignadas, por lo que se requiere que
ratifiquen sus declaraciones65.
En este campo se recibían los detenidos que la policía ponía a disposición del
ejército. A partir de agosto de 1973, cuando fue liberado ‘por falta de méritos’ el
segundo grupo de detenidos por el ejército a los que acusó de participar en los ataques al
ejército el 72/ 06/ 25 y el 72/ 08/ 23, el ejército decidió ya no entregar a la autoridad
civil a los detenidos que a su criterio –sin ningún juicio, de por medio- consideraba
culpables. Fue a partir de entonces que se incrementaron las detenciones desapariciones.
Sin embargo las cosas fueron más lejos. A principios de marzo de 1974, la Policía
Judicial del Estado detuvo en Chilpancingo a Pedro Sonora Mendoza de la Brigada
Campesina de Ajusticiamiento el 74/ 03/ 05, y se lo entregó al comandante de la 35ª
ZM. El Gobernador le pidió al Procurador General de Justicia del Estado que guardara
absoluta discreción al respecto. Es importante hacer notar la tergiversación absoluta de
los procedimientos judiciales. En lugar de que el ejército entregara los detenidos al
poder civil, es éste el que entrega un civil a los militares en el tiempo en que ya era
evidente la política de desaparición forzada. La DFS lo interrogó y se tiene
declaración66. Esta forma de operar, de entregar los civiles detenidos al ejército, se
convirtió en norma. Cuando Rubén Figueroa nombró a Acosta Chaparro como jefe de la
policía, este entregaba a todos los detenidos que consideraba que tenían alguna
vinculación con la guerrilla al ejército, en lugar de entregarlos a la autoridad civil. La
Base Aérea Militar Número Siete de Pie de la Cuesta, era la prisión clandestina a donde
iban a parar estos detenidos.
Por los testimonios recibidos, y la temporalidad en que estuvo en operación este
campo de concentración –más de diez años-, debieron pasar no menos de cinco mil
prisioneros.
9.3.3. Campo militar número uno
El Centro Militar de Rehabilitación número UNO del Campo Militar Número
UNO, ‘General de División Álvaro Obregón’, D.F., al que se le conoce como ‘Campo
militar número uno (CM1) fue construido en el corazón de la zona militar de la
Secretaría de la Defensa Nacional, para ser prisión militar; sin embargo, el 61/ 09/ 12, el
entonces Presidente de la República, Adolfo López Mateos, instruyó a Gustavo Díaz
Ordaz, su Secretario de Gobernación, para que asistiera junto con el Procurador General
de la República a inaugurar una cárcel preventiva dentro de las instalaciones militares
del Campo militar Número Uno, para recibir reos del “fuero federal cuando su número
exija sean confinados con amplias condiciones de seguridad y, también, en conveniente
aislamiento respecto de reos de otros delitos.”67 A partir de esta previsión se abrió la
65 Ejados en libertad: Santiago Adame González; Ezequiel Barrientos Dionisio; Agustín Barrientos
Flores; Domingo Barrientos Reyes; Raymundo Barrientos Reyes; Martín Campos Leyva; Ambrosio
Castro de Jesús; Sixto Flores Vázquez; Adolfo Godoy Cabañas; Felicito Godoy Cabañas; Elías Gómez
Álvarez; Eufrosina Gómez Peñalosa; Leonardo Guerrero Adame; Marciana Iturio Serafín; Delfino Juárez
Adame; Marcial Juárez Castro; Fidel Martínez Arreola; Arturo Martínez Galindo; Santiago Méndez
Baílón; Marcial Pino Figueroa; Juan Ponce Fierro; Salvador Valencia Gutiérrez; Leopoldo Valencia
Millán; Delfino Vázquez Baltasar; Julián Vázquez Macedo; y Alfonso Vázquez Rojas –padre de Genaro -.
Que sean consignados previa ratificación de sus declaraciones: Onésimo Barrientos Martínez; Prof.
Ismael Bracho Campos; Cliserio de Jesús; Efrén Gutiérrez Borja; Santos Méndez Bailón; Dr. Rafael Olea
Castañeira, (a) ‘Dr. Roca’. (100- 10-16; legajo ; p. 337)
66 100-10-16/ L.9/ p.26 y 44
67 Carta del Secretario de gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, al Procurador General de la República, del
12 de septiembre de 1961, DGIPS-Fondo de Gobernación-AGN caja 2860.
44
posibilidad, también, de que esta cárcel se convirtiera en cárcel masiva clandestina en
1968, y en campo de concentración a partir de 1973.
En el caso de los detenidos en Guerrero, el patrón de comportamiento que se ha
identificado cuando eran conducidos al CM1 es el siguiente: eran agrupados de manera
más ó menos estable durante el tiempo que estaban detenidos. En el lugar hay varias
galeras y durante su permanencia estaban en una sola galera o los cambiaban a todos de
galera en grupo. Las excepciones eran temporales: -cuando llegaban, antes de que los
asignaran a su galera definitiva, -cuando iban a salir, para que se arreglaran. La tortura
también la hacían fuera de las galeras. La supervisión a los detenidos era realizada por
militares que estaban ellos mismos presos. Durante el tiempo de su detención en este
centro andaban, por lo general, sin estar vendados de los ojos ni amarrados, por lo que
reconocían a las gentes que formaban parte de su grupo y podían darse cuenta si faltaba
alguno. En algunas comisiones que les pedían –como hacer el aseo hubo quienes
visitaron otras galeras y reconocieron gente, o bien, por la posición de su celda podían
ver hacia otros espacios en que veían a lo lejos gente de otras galeras. Una vez que eran
enviados al CM1 podían tener los siguientes destinos: (a) Morir en los interrogatorios y
su cuerpo ser desechado, (b) Ser trasladado a algún lugar de ejecución y su cuerpo ser
desechado; (c) Ser liberado; (d) No tenemos conocimiento de que haya todavía gente
que siga detenida.
A. Casos Paradigmáticos
El 25 de septiembre de 1973, se localiza al grupo de Florencio Medrano, líder de
la Colonia Rubén Jaramillo en Morelos cuando eran perseguidos por la policía como
consecuencia de actos delictivos que cometieron en Lagunillas, Guerrero. En la acción
murió Trino, uno de los hermanos de Florencio y fue detenido Pedro, otro de sus
hermanos. Florencio logró escapar. Todos los detenidos fueron enviados al “Campo
Militar de Rehabilitación número UNO del Campo Miliar número UNO, ‘General de
División Álvaro Obregón, D.F.”. Esta información consta que fue trasmitida por el
Secretario de la Defensa HCD al Secretario de Gobernación MMP mediante oficio
55959 del 73/ 09/ 27. Es absolutamente seguro que Echeverría fue informado, con un
oficio idéntico al de MMP; sin embargo el oficio no está en el AGN. El número de
oficio no puede tener un rango mayor a 5 dígitos de diferencia que el enviado a Moya
Palencia con la misma fecha. Allí está la evidencia de que estos funcionarios conocían
que los detenidos no eran puestos a la disposición de la autoridad competente y que el
ejército era quien se hacía cargo de la suerte de los detenidos.
El 74/ 08/ 15, los 4 detenidos de Pie de la Cuesta –Delfino Castro Hernández,
Pascual Castro Hernández, Pedro Ortiz Verónica y Arnulfo Sotelo Abarca- fueron
llevaron en avión a la Ciudad de México al CM1. Era un avión de motores en el que los
transportaron junto con: Crescencio Alvarado, de San Juan de las Flores; Antonio, de la
Y Griega; uno de Tres Pasos que aún vive; Carmelo Mendoza, de El Camarón; Onésimo
Barrientos, de Rincón de las Parotas; Brígido Barrios del Cerro de Santo Domingo; uno
de San Martín de las Flores, y Lucio Castillo de San Andrés de la Cruz. El avión tenía
camas empotradas y allí los fueron acostando con los pies para adelante. Iban dos
guardias con sus armas largas vigilándolos. Cuando llegaron a México les apretaron las
vendas y los sacaron cargando del avión. Los encerraron en cuartos separados y les
quitaron las vendas. Estaba oscuro. La cama era de fierro y era muy fría, sobre todo
después de llegar del calor de Acapulco. Al otro día les dieron algo de comer. Eran
puros conocidos. Como a los cuatro días los cambiaron a otra cuadra. Había mucha
45
gente. Les dijeron: ‘Aquí van a vivir’. Quienes los atendían eran puros militares presos
comandados por un capitán Martínez, y el Teniente Cepeda. “ya presos, todos
permanecían en el pasillo y las celdas se ocupaban para dormir, generalmente uno solo
por celda, y en ocasiones dos personas, ahí cabía una camita individual y un colchón
cuando llegaba otro. Las celdas medían unos dos metros. Había días que los sacaban de
las celdas, pero cuando los acarreaban a otros que llegaban, los mantenían encerrados.
Estaban cerca de la barda donde se encontraban los guardias y ahí no había las
caballerizas, sino una cuadra donde estaba la cocina y una sala de Consejo donde se
tenía a los soldados que juzgaban por diversos delitos. Había otro lugar separado para
que los soldados recibieran visita. El lugar donde los torturaban era una casita que
también utilizaban los Generales o Coroneles para recibir visitas. Ahí los golpeaban. No
eran bartolinas, sino unas salas.” Durante los primeros tres meses, del 15 de agosto a
noviembre, a cada uno de ellos los sacaban una vez por semana a torturar, hasta que el
cuerpo aguantaba. Siempre era martes o miércoles. La cuadra a la que los integraron era
de 40 o 50 gentes. Se dieron cuenta que todas las semanas faltaba uno ó dos de los que
sacaban a torturar. Ya no regresaban o, si llegaba, al rato se lo llevaban y ya no volvía.
De la gente que formaba parte de su cuadra, Don Delfino Castro y don Arnulfo Sotelo
recuerdan que fueron dejando de ver a los siguientes: De Rio Chiquito, Hermilo
Navarrete, Mariano Serrano, Nico Tabares, Alberto Reyes (a) ‘El Chaparro’, Zenón
Zamora, Jorge ‘El Ñorbi’. De Río Santiago, Miguel Muñoz, cuñado de Lucio Cabañas;
de Tres Pasos, ‘El Toro’ (a); de San Juan de las Flores, Matilde Llanes Vázquez, Pedro
Mesino ‘El Diablo’, Mauricio Castro Castillo. De El Escorpión, Alberto Mesino Acosta
‘El Chaparro’. Además, Marcelo (Chelo) Flores, Juan Flores Fierro. A Filemón Mesino,
de Río Chiquito, fue el último al que se llevaron. Ya se había salvado cuando confesó
que había matado un toro para la gente de Lucio y a él también lo desaparecieron. Don
Arnulfo se quejó ante el oficial de que ‘soltaban’ a los que decían que participaron con
Lucio Cabañas; mientras que ellos, que no habían hecho nada, seguían presos. Que eso
era injusto. El oficial le respondió ‘Es que no se van libres’. Don Arnulfo comenta que
“ahora no puede negar el gobierno que tuviera en su poder a los desaparecidos, porque
nosotros los vimos, fuimos testigos, porque ahí los vimos cuando estuvimos presos.”
De la cuadra en la que estaba la gente de Pie de la Cuesta, que era como de 50
gentes, los primeros que salieron fueron: Florentino Cabañas Cebredo, de San Vicente
de Benítez; Luis Bertoldo Cabañas Ocampo, de San Vicente de Benítez; Manuel García
Cabañas, de Puente del Rey. Después salió un grupo de 22. 8 de Huitzuco, 4 de Pie de
la Cuesta -Delfino Castro Hernández, Pascual Castro Hernández, Arnulfo Sotelo
Abarca, Pedro Ortiz Verónica-, 2 de San Cristóbal -don Isaías, ‘Chelo’ y don Amador
Carrillo-; Eleuterio, de Tres pasos; Lucio Castillo, de El Camarón; 2 de El Ticuí -
Carmelo Mendoza y Heriberto Valdovinos (a) El ‘Cepillo’ (En la recaptura que le
hicieron como a los 2 ó 3 meses ya lo desaparecieron); 2 de Rincón de las Parotas -
Onésimo Barrientos y Crescencio Alvarado. ‘Chencho’; Antonio, de la Y Griega;
Brígido Barrios, de la Montaña que vivía en el cerro de Santo Domingo; Severiano
Chalma Martínez, de San Martín de las Flores. Los 22 salieron juntos. Un camión de la
Flecha Roja fue a recogerlos al CM1 y los condujo al Cuartel Militar de Iguala donde el
gobernador Rubén Figueroa les dijo que los iban a liberar y que se portaran bien. Les
dio cien pesos a cada uno para que regresaran a sus casas.
De su cuadra se quedaron como 20 en el CM1: 7 del Estado de Hidalgo -Dos
viejitos, uno de ellos llamado Hermenegildo68, cuatro de apellido Arenas69-, uno de
68 Hermenegildo Salas Ruiz, detenido con los Arenas, e interrogados el 74/ 08/ 08 en el CM1.
69 Cándido Arenas San Juan, profesor. Detenido el 73/ 11/ 01 en Yahualica, Hgo. Conforme a MA
Acosta Chaparro (1990, 96) formaba parte del PdlP. En su declaración del 74/ 06/ 04 [11-238-74/ L.1/
46
Atoyac, de los Gómez. 7 de Veracruz; Fidelino Ramírez, de Chiapas; 1 de Oaxaca; 5 de
Michoacán -un viejito con todos sus hijos70-. También se quedaron dos halcones que
estaban en su cuadra: Sergio Sanmartín, de Durango. Era del grupo de los halcones,
profesor karateca de los soldados. Su esposa también era maestra; y Candelario
Maderas, de Tijuana, también era del grupo de los halcones y maestro karateca de los
militares. Había también una cuadra que era de mujeres. Allí estaba Elsa Velazco
Cahuitz. Maestra de Yucatán. Había sido novia de Lucio. La mamá de Lucio, su esposa
con una hija chiquita, hermanas de Lucio con sus esposos
Por su parte Lucio Castillo da razón, además, de las siguientes personas que
estuvieron con ellos en el CM1. Carlos Jacinto Galeana, de Río Chiquito/ Río Santiago,
Manuel Bautista, José Ríos Ocampo, de El Quemado.
Conforme al testimonio de Crescencio Alvarado Fierro, originario de San Juan
de las Flores con domicilio en San Jerónimo, detenido en esa misma cuadra, “me
llevaron al Campo Militar Número Uno, a donde llegamos a las 5 de la tarde, donde nos
recibió el Teniente Zepeda, nos dieron un bolillo a cada uno y nos quitaron la venda en
el pasillo y nos vimos los compañeros que íbamos de por este rumbo, y a las 5 de la
mañana como costumbre nos hacían bañarnos con agua fría. Yo hablé con el General
Brigadier pero no se su nombre, le preguntó a Coutiño el guardia de nosotros que nos
golpeaba también, le dije que era un campesino con 5 hijos y esposa y así no me iba a ir
al monte con Lucio, que cuánto dinero querían para pagar mi rescate si me encontraba
secuestrado por ellos y él me contestó que tu boca te mata a te saca de aquí, le dije que
si con tenerme aquí se apacigua la guerrilla o con matarme se acaba, déme un balazo en
la cabeza y se acabó Crescencio pero yo no tengo por qué estar aquí, esta charlaron el
General fue como a los 7 meses de estar preso en el Campo Militar Número Uno, ya de
ahí me pusieron atención médica y alcanzamos todos, en ese cuarto donde estábamos no
se cabía, estábamos de 10 y había 40 cuartos, entraban día y noche, muchos (“millones”
dice), entraba un poquito de aire por una rendija de la puerta. A unos muchachos que
estaban junto con nosotros se los llevaron, les pusieron bolas de algodón y una venda en
los oídos para que no oyeran, estuvieron 4 días porque no alcanzaron vuelo, porque
había aviones que decían los echaban al mar, y faltaban muchos que no cabían. A
nosotros nos decían que al rato te vas. Estuve detenido un año dos meses, fui detenido el
30 de junio de 1974 y salí en agosto de 1975. Pedí una carta de libertad, no me la
dieron. Me dijo el General pase al Cuartel a recoger todo su dinero que le han quitado,
yo tenía miedo de que me mataran y pedía un papel. Me llevaron a Iguala a hablar con
Figueroa, que decía nos iba a liberar, anduvimos todo el día perdidos buscándolo hasta
que lo hayamos, disfrazaron a los soldados de inditos, éramos 24 los que salimos en esa
época, había no solo de Guerrero sino también de Chiapas Los Lacandones.”
Domingo Barrientos Reyes, detenido en la Operación Telaraña el 72/ 05/ 03,
relata que “Llegó un militar llamado José Sosa y registró y nos llevó al centro de la
escuela y como a las 10 de la noche nos llevaron a Atoyac, cuando todavía estaba el
Cuartel en El Calvario. A la siguiente noche nos sacaron de ahí hacia la Ciudad de
México y llegamos en la mañana del 5 de mayo al Campo Militar Número Uno. Ahí
estaban detenidos otros, conocidos como Marciana García Gervasio de San Martín de
p.2], dice conocer a Isidro Castro Fuentes (a) El Vendal del grupo Fuerzas Armadas del Pueblo. Recluido
en el CM1, (DFS 100-10-16-4/ L9/ p. 192, 193); Marcelo Arenas Bautista, hijo de David Arenas San
Juan, interrogado en el CM1 el 74/ 08/ 08. Zenón Arenas Bautista, interrogado en el CM1 el 74/ 08/ 08.
70 José de Jesús Guzmán Guzmán Jiménez (CNDH/PDS/91/MICH/C00022.000) fue detenido el 74/ 07/24
según su ficha signaléctica (DFS. Exp 11-207-74/ L.11/ H.151-152). Su declaración en DF ante la DFS es
del 74/ 07/ 27. Cuatro de sus hijos, Venustiano, Adenabe Solón, Amafer y Alejandro Cruz, fueron
también detenidos desaparecidos.
47
las Flores, dos de San Vicente de Jesús, uno Cabañas y otro del Molote, Julio Vázquez y
de Atoyac Chucho Hipólito Caballero [Verificar si no se trata de Jesús Hipólito
Rebolledo], el caso es que éramos 16 de la misma región, como 3 del Paraíso, uno se
llamaba Leonardo [Guerrero Adame], Delfino [Juárez] Adame, tres de Santiago de la
Unión, Rufino Baltasar Vázquez, Fidel Martínez Vázquez y Marcial [Pino Figueroa],
quien era entenado de Margarito Vázquez, quien está perdido ahorita. Nos tenían en una
línea de carcelitas (pequeñas celdas) como de 2 metros cada cuarto, uno a uno cada
quien estaba separado. Cuando nos daban sol entonces nos veíamos con los
compañeros, pero los sacaban vendados a todos, pero ya ve como es la palomilla y en
voz baja preguntábamos cómo te llamas y así nos fuimos conociendo. Ahí también
estaba Don Alfonso Vázquez con la esposa de su hijo Genaro Vázquez Rojas, quien
salió vivo cuando dejamos el campo militar. Nos acusaban de que sabíamos de Lucio,
pero no nos hicieron juicio legal, que le sacábamos de comer, no es delito pero para
ellos sí. Salimos libres el 8 de septiembre de 1971, nos dejaron ahí y nos dieron 50
pesos a cada quien para carro.”
Conforme a Onésimo Cabañas Martínez, también detenido en la Operación
Telaraña: “Cuando nos dejaron salir fue el General Cuenca Díaz quien nos sacó, nos
formó a todos y nos estuvo leyendo la cartilla.”
Conforme a testigo protegido71, Quiroz Hermosillo tenía dos camionetas en que
periódicamente se llevaban a 6 a 8 personas en cada viaje y los desaparecían. Era el
propio Quirós Hermosillo quien dirigía estas acciones así como una persona a su mando
que se llevaban a las gentes en unas camionetas que después reconoció en Chilpancingo
en la casa de gobierno de Rubén Figueroa. Estas camionetas -una de color blanca y otra
rosita de castilla-[…] tenían pintadas en la puerta a un luchador, una persona atlética,
grande, con short. Al abrirse por atrás tenían doble compartimiento. Lo primero que se
veía era un botiquín como de ambulancia y al abrirse éste estaba otro compartimiento en
el que sacaban a la gente del CM1. Se supone que los sacaron para matarlos [...].”de las
personas que fueron ejecutadas entre septiembre y Octubre de 1974 y que salieron del
CM1 en una camioneta del militar Francisco Quiróz Hermosillo para ser ejecutadas.
Alberto Arroyo Dionisio, de Rincón de las Parotas; Mariano Arroyo Vázquez, de
Rincón de las Parotas; Justino Barrientos Flores, de Rincón de las Parotas; Petronilo
Castro Hernández, de San Vicente de Benítez; Guadalupe Castro Molina, de Atoyac,
sacada junto con Isabel, [verificar de qué Isabel se trata. Podría ser Isabel Jiménez
Hernández]; Antonio Onofre Barrientos, de El Quemado; David Rojas Vargas, de El
Arrayán; Roque Bahena; Margarito Roque Texta; Zenón Zamora Hernández, de Corales
de Río Chiquito.
Zacarías Osorio Cruz, soldado de primera clase, miembro del Primer Batallón de
la Brigada de Fusileros Paracaidistas, acuartelado en el CM1, presentó una denuncia en
el Tribunal de Apelaciones del Departamento de Inmigración en Canadá en marzo de
1988 respecto a los crímenes que el ejército mexicano le obligó a cometer con personas
que estaban detenidas en el CM1 en los años de 1977 a 1982, así como su participación
en misiones específicas a diferentes estados de la República –influyendo la región de
Atoyac, Guerrero- con el fin de recoger y trasladar prisioneros al CM1. Los prisioneros
eran trasladados con las cabezas cubiertas para no ser identificados. Zacarías Osorio
recibió entre 15 y 20 veces la encomienda de sacar prisioneros del CM1, llevarlos al
campo de tiro en San Miguel de los Jagüeyes, ó al de Teotihuacan, Estado de México, y
asesinarlos. El no los podía identificar. Iban encapuchados. Dejaban los cuerpos
71 74/ 09/ ó 10; Campo Militar Número Uno- Desapariciones. –VM-, Conforme a TT-1.
48
prácticamente despedazados porque el calibre de las armas que utilizaban era 7.62
milímetros y los magazines cargaban 20 tiros. Portaba cinco magazines con un total de
100 tiros. Otro personal militar era el responsable de recoger esa gente y disponer de
ella. El general José Hernández Toledo formaba parte de los mandos responsables de
estos crímenes. Zacarías aclara que él no era el único que era enviado a realizar estas
misiones de asesinato
La prisión para los presos políticos en el CM1, a la que era enviado Zacarías
Osorio, se integra de 70 a 80 cuartos a nivel de suelo, con otra sección bajo tierra en la
que nunca pudo contar o calcular el número de cuartos que tenía. La seguridad está a
cargo del Segundo Regimiento de Artillería y la sección la controla la Policía Judicial
Militar Federal.
Arturo Miranda Ramírez –militante de las FAR de Guerrero-, en la etapa de
aniquilamiento de la guerrilla fue secuestrado por tercera vez cerca de Chalco por la
Brigada Blanca el 78/ 10/ 10 y conducido al CM1 donde fue severamente torturado
durante quince días72. Cuando terminaba la sesión de tortura con él, seguían otros. Su
celda estaba a 20 ó 30 metros del lugar y seguía oyendo gritos de dolor de otros
torturados. En esas fechas escuchó que llevaban a un estudiante de la universidad de
Nayarit que fue asesinado en la sesión de tortura. Oyó que uno de los torturadores le
dijo al otro ‘¡Oye!, creo que este cabrón se nos quedó’. Le dieron de patadas y no
reaccionó. Luego comentaron: ‘No aguantó nada este pendejo. Llévatelo al horno
crematorio.’
B. Magnitud del Problema
La cárcel del Campo militar número Uno sigue allí. Pasaron por sus muros,
durante más de 46 años, los disidentes que el estado mexicano quiso mantener
secuestrados de manera ilegal. Allí fueron detenidos los estudiantes que acudieron a la
plaza de las Tres Culturas en Tlaltelolco el dos de octubre de 196873. Allí fueron a dar
cientos de detenidos en la Guerra Sucia de Guerrero. Tenemos el número incompleto de
más de 200 personas remitidas de Guerrero al Campo Militar Número Uno de manera
ilegal y, por lo menos, 65 de ellas se encuentran en calidad de desaparecidas.
72 El ‘torturatorio’, conforme a su propio testimonio (2004) era un lugar con un depóstio de agua
pestilente donde había bestias caballares. Atado de pies y manos le echaban agua a presión en la cara.
Reconoce entre sus torturadores, por fotos que han salido en la prensa cuando los asesinatos del Río Tula,
a Sahún Baca, a Rocha Cordero y a Cisneros. Cuando este nivel de tortura lo querían más inaguantable, le
añadían corriente eléctrica.
73 Los Crímenes de Guerra a que se refiere este capítulo se circunscriben a los cometidos por el Estado
Mexicano como consecuencia de la aplicación de la guerrilla contrainsurgente que aplicó en contra de la
guerrilla que la Brigada Campesina de Ajusticiamiento impuso en el Estado de Guerrero. Sin embargo, se
hace mención al tránsito de detenidos civiles mediante detención ilegal en la cárcel del Campo Militar
Número Uno de la Ciudad de México como contexto y circunstancia del uso de estas instalaciones como
cárcel clandestina y, en muchos casos de tortura, más allá de los Crímenes de Guerra que aquí se
documentan.
49
DETENIDOS EN EL CAMPO MILITAR NÚMERO UNO SEGÚN EL AÑO DE DETENCIÓN Y
SU SITUACIÓN
0
10
20
30
40
50
60
70
1969 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 SF
AÑO
DETENIDOS
TOTAL
DETENIDOS SIN DENUNCIA DE
DESAPARICIÓN
DETENIDOS DESAPARECIDOS
1969 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 SF TOTAL
Detenidos sin
denuncia de
desaparición 2 49 21 35 25 7 2 0 1 2 3 147
Detenidos
desaparecidos 1 3 11 4 35 6 2 1 0 0 2 65
Total 3 52 32 39 60 13 4 1 1 2 5 212
Desaparecidos de guerrero recluidos en el Campo Militar no. 1
No. de casos
en total
No. De casos
documentados
por la DFS
No. De casos que
cuentan con un
testimonio.
No. de casos
documentados por la
DFS y que cuentan con
testimonio.
No. de casos con
información referencial
65 17 36 11 18
Ese número de detenidos en el CM1 son solo de los que tenemos referencia de
Guerrero, pero también sirvió de campo de concentración para cientos de guerrilleros
que participaron en los movimientos armados que aquí se analizan.
El personal de la DFS y de la Brigada Especial eran los especialistas en obtener
información de los detenidos que eran llevados detenidos a las zonas militares, antes de
ser trasladados a la Ciudad de México, y también en el Campo Militar Número Uno.
Esta especialidad tenía su técnica. La tortura.
50
Conforme a Arturo Miranda Ramírez (1996:195), en el CM1 el lugar donde la
gente es torturada es conocida como “El ‘torturatorio’. Así le llamamos quienes hemos
padecido ahí. Se encuentra en el interior de la caballeriza. A todas horas del día o de la
noche sólo se escuchaban alaridos de los infortunados detenidos y carcajadas de sus
captores. Al llegar me desnudaron totalmente para luego atarme sobre una tabla que
estaba suspendida por dos soportes sobre un tanque de agua donde toman las bestias del
ejército; sólo me dejaron libres los pies y la cabeza... De pronto sentí que quitaban el
soporte de la tabla en que estaba atado por la parte de mi cabeza y caía de lleno al fondo
del tanque, quedando fuera apenas la punta de los pies. Al principio hacía esfuerzos por
aguantar la respiración, pero los agentes no tenían prisa, esperaban hasta que
involuntariamente empezaba a tragar agua como si hubiese estado varios días en el
desierto; y cuando veían que estaba a punto de ahogarme, me sacaban para continuar
con sus interrogatorios; una y otra vez repetían la acción, hasta que empezaron a
aplicarle corriente eléctrica al agua, aunque de bajo voltaje, pero suficiente para que
todo mi cuerpo se retorciera involuntariamente para todos lados. En esas circunstancias,
más que por valentía, se prefiere la muerte instantánea que a pausas. Es por esos que en
una de esas veces, al sacarme al exterior, empecé a golpearme la cabeza contra la tabla
en que me tenían sujeto y después de tres golpes, me colocaron una toalla o franela y
con eso los amortiguaban; quería rompérmela para terminar de una vez pero me lo
impidieron, para luego carcajearse y decirme: ‘Te vas a morir hasta que nosotros
queramos’.” El 78/ 10/ 21 llevaron al ‘torturatorio’ del CM1 a dos jóvenes acusados del
asalto a un banco de Nayarít “escuché cuando los torturaban cruelmente y suplicaban
compasión al ver que uno de sus compañeros moría en el ‘pocito’ ante la complacencia
de sus captores que se carcajeaban y comentaban: ‘mira, no aguantó nada este p...”
9.4. Actos de terrorismo
Crímenes de Guerra Strictu Sensu conforme al Estatuto del Tribunal Militar
Internacional de Nüremberg: Destrucción de Ciudades o pueblos sin motivo y
devastaciones no justificadas por necesidades militares.
Protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional.
Protocolo II (no suscrito por México) Título II, Trato Humanos, Artículo 4
Garantías fundamentales. Todas las personas que no participen directamente en las
hostilidades, o que hayan dejado de participar en ellas, estén o no privadas de
libertad. […] Quedarán prohibidos en todo tiempo y lugar. (d) Los actos de
terrorismo
9.4.1. Estado de Sitio
A. Casos Paradigmáticos
Aldea vietnamita
En Tierra Colorada, Malinalco, población indígena de la Sierra de San Luis
Acatlán, tenemos testimonios de ‘aldea vietnamita’ realizada por el ejército. Los
habitantes vivían en sus calmiles para atender su siembra y sus animales. Cuando el
ejército llegó a esa localidad, obligó a todos los habitantes a concentrarse a la cabecera
municipal durante los meses de Septiembre y Octubre de 1970, y no les permitían que
regresaran para atender sus animales ni su parcela. Cuando les permitían salir, el
ejército no dejaba que llevaran su itacate. En la cabecera municipal tuvieron que repartir
terrenos para que allí se acomodaran, mientras los tenían ‘encorralados’. Eso trajo
51
problemas que no se han resuelto desde entonces, ya que mucha gente no quiso
devolver los terrenos repartidos a pesar de que se los pidieron los antiguos propietarios.
Genaro denunciaría en entrevista74 “el empleo de la aldea vietnamita [...] en diversas
regiones de Guerrero donde a punta de bayoneta se concentra a los habitantes de zonas
agrestes en centros de población controlables [...] Entre otras (aldeas vietnamitas)
señalaremos Tlaxcalixtlahuaca, El Rincón, Tierra Colorada y otras enclavadas en la
zona indígena.”
En Tres Pasos, Atoyac, conforme a José Refugio Morales Gervasio, “nos
salimos como pudimos de aquí, con poca ropa, todo lo que dejamos en la casa se perdió,
la casa la tomaron como Cuartel del Ejército, cuando se instalaron en todas las
comunidades había mucho gobierno, allanaron la casa, no pidieron permiso a nadie, se
instalaron, andaban bravos, corajudos.”
En Corrales de Río Chiquito en 1974 había muchas casas –como 60-, había
beneficio de café y una pista de avioneta que recogía los costales de café. La guerrilla
tuvo su campamento -que después abandonó- en el Cerro de la Mojileca. A partir de allí
y en la fecha de 74/ 06/ 02 el Ejército Mexicano se instaló en Corrales de Río Chiquito
con más de mil soldados y tuvo a la gente acuartelada hasta que huyeron a mediados de
agosto. Los soldados vivían al pie de las casas. Para la fecha de 74/ 07/ 03 llegó al
pueblo el 19 y 37 Batallones de Infantería. La comunidad de Corrales de Río Chiquito
fue visitada en esas fechas por el Gral. Rangel Medina, Comandante de la 27ª Zona
Militar de Acapulco quien llegó “a la comunidad con un saludo del Secretario, y con el
contentillo de regalarles ‘una despensa’. La gente entendió que esa despensa era para
saber quién estaba en el barrio, ya que los únicos que podían ir a recogerla el hombre de
la casa, los soldados querían saber dónde estaban”. Hay gente que dice que fue el propio
Secretario de la Defensa Hermenegildo Cuenca Díaz quien visitó la comunidad y detuvo
los bombardeos. En la fecha de 74/ 07/ 16 el ejército llamó a reunión del pueblo, con el
fin de hacer detenciones masivas en la Comunidad de Río Chiquito, y allí detuvo a
Zenón Zamora H, a Jorge Alberto Almogabar y a Hermilo Navarrete H.; al día
siguiente, el Ejército Mexicano detuvo a Mariano Zamora H, que no había ido a la
reunión y se llevó a los cuatro detenidos a El Carrizo de donde se los llevó en
helicóptero el día 74/ 07/ 18. El hostigamiento del Ejército Mexicano a la población se
incrementó.
Se dio la orden de que todos los parajes y cuadrillas con pocos habitantes se
concentraran en los pueblos mayores. No dejaban pasar alimento ni artículos de primera
necesidad. No dejaban salir a trabajar.
A las mujeres les decían que las violarían a todas. A la familia de la Sra. que dio
el testimonio le robaron 40 mil pesos que era el crédito que les había dado el Instituto
del Café. Hasta que, finalmente el pueblo ya no aguantó y el 74/ 08/ 17 toda la
comunidad de Corrales de Río Chiquito abandonó el poblado. Se fueron para San Juan
de las Flores, a El Ticuí, a El Interior, a El Pará ó a donde pudieron. Dejaron todo. No
quedó ni un solo civil. Todo el barrio lo ocupó el EM. Los soldados, al mando del
mayor Escobedo, saquearon todo, se metieron a las casas, quemaron la ropa, quebraron
los muebles, se llevaron los sarapes nuevos que había, desaparecieron el café, no
dejaron nada del maíz y del frijol que tenían de alimento, se aprovecharon de las vacas,
se comieron los marranos. Quemaron casas, agujerearon los solares. Se perdió todo lo
74 Revista Por Qué? Nos. 160-162, julio y agosto de 1971 (Vid Bartra, 1996, 141)
52
de valor que tenían. Después no dejaban regresar a trabajar las huertas, por lo que se
perdieron las cosechas y los animales andaban perdidos75.
Los moradores regresaron el 75/ 01/- porque el Ejército Mexicano los mandó
llamar con Julián Zamora y obligó a que se reestablecieran ‘todos los que no tenían
causa’. Cuando pedían permiso para ir a cosechar su café, debían ir a Atoyac a sacarse
una fotografía con toda la familia y los peones que contrataban. Así, cuando el Ejército
Mexicano pasaba por los campamentos confrontaba la fotografía de todos. En ese
tiempo había 60 casas –ahora hay 33 cuando debería haber cuando menos tres veces
más-, muchos de los que salieron ya no regresaron y, los que sí regresaron encontraron
que todas sus pertenencias estaban destruídas. A su regreso, no encontraron ni los
documentos personales que tenían. El destacamento de soldados tardó un año más en el
poblado, pero ya no molestaban a la gente […]”
Conforme a Ma. Engracia Corrales Ríos, de Corrales de Río Chiquito. Esposa de
Eduardo Serrano Abarca Conocido como Herón –detenido desaparecido- y madre de
Fidel Serrano Zamora –también desaparecido-, denuncia que el 74/ 07/ 03 llegó a la
casa el 19 y 37 Batallones de Infantería, echaron a todas las familias de su casa, se
comieron las gallinas, desaparecieron el café, quemaron la ropa, se llevaron los sarapes
nuevos que había. A su familia le robaron 40 mil pesos que era el crédito que les había
dado el Instituto del Café. Todo el barrio lo ocupó el EM”. “El 74/ 07/ 17 ó 18 fueron
detenidos, Mariano Zerrano Zamora, Jorge Alberto Amubaga García y Hermilo
Navarrete. Los soldados, al mando del mayor Escobedo, se metieron a la casa, se
comieron las gallinas, se aprovecharon de las vacas, no dejaron nada de maíz y frijol
que tenían de alimento y los obligaron a huír. A las mujeres les decían que las violarían
a todas. No permiten regresar a trabajar las huertas por lo que se perdieron las cosechas
y los animales andan perdidos Expulsaron a todos del barrio y lo ocupó el EM (Rosales
1975: 117).
Conforme a testimonio de Fidencia Pérez Zamora en relación con Río Chiquito.
“Los denunciamos de que nos habían quemado la ropa, los trastes y que los habían
desaparecido, todo lo que teníamos se lo llevaron, todo quedó perdido, toda la ropa que
tenía en los cartones para vender me la quemaron, toda la máquina y la herramienta que
él tenia de carpintería y de su trabajo de albañil, todo lo quemaron, y lo de todo el
barrio, porque ahí el gobierno sacó a toda la gente, nomás lo que pudimos sacar.
Quemaron lo que estaba dentro de las casas, maíz, frijol y todo lo que estaba, se lo han
de haber comido. Se fueron todos y quedó puro gobierno en el barrio”.
Cerco a las comunidades y a toda la región con retenes militares
Los retenes que el ejército instaló para controlar el movimiento de la gente que
entrara o saliera de la sierra y de la región tenían por objeto identificar a quienes fueran
afines a la guerrilla. Puesto que los militares no tenían idea de quien era quien,
utilizaban ‘madrinas’. Gente ‘que le habían quebrado la voluntad’ y estaba dispuesta a
señalar a los partidarios de la guerrilla, o que los obligaban a hacerlo bajo amenazas.
Estos retenes también servían para controlar el acceso de mercancías a la zona. Otra
función que cumplían era el amedrentamiento y el pillaje. Era una zona de control del
ejército en la que controlaban el destino de los que por allí circulaban. Podían detener
sin ninguna orden judicial, podían golpear, matar, robar. Era la expresión de la
impunidad. Había retenes fijos y retenes móviles. Entre los fijos estaban:
75 Rosales, 1975: 117.
53
El retén de Atoyac, frente a la gasolinera. Allí fue detenido, conforme a su
propio testimonio, Crescencio Abarca Ramírez del poblado de Pié de la Cuesta, Atoyac
el 73/ 09/ 12 ó 13. A él y a una maestra joven los bajaron del camión y a los dos, por
separado, los estuvieron torturando y pateando por dos horas. A cargo de la tortura
estaba un capitán. El camión estuvo detenido todo ese tiempo, al término del cual a él lo
liberaron subiéndolo nuevamente al camión y la maestra quedó detenida.
El retén de Bajos del Ejido , cerca de Pie de la Cuesta en Acapulco. En este
lugar se realizaron muchas detenciones. Algunas de las que tenemos registro son las
siguientes: Israel Romero Dionisio el 74/ 03/ 13. Tenía 14 años y está desaparecido. Fue
detenido junto con José Luis Orbe. Leonardo de la Cruz Martínez, detenido el 74/ 03/
13 junto con Jacobo Gámiz García y José Luis Orbe Ramírez. Leonardo le envió una
carta a su mamá –Manuela Martínez Gómez-, quien le pidió un ‘salvoconducto’ al
comisario y lo fue a ver al retén junto con Dominga su hermana. Lo vio ahí y habló con
los militares que la rodearon e interrogaron. Después lo vio de manera regular. Estaba
preso pero lo dejaban salir y venía a ver a su esposa Abelarda Valdéz en Ixtla. En una
ocasión que la visitó, lo asesinó su suegro Juan Valdés. Jacobo Gámiz García, detenido
el 74/ 03/ 13, permanece deseaparecido. Vicente Castro, detenido el 74/ 13/ 13 junto
con Israel Romero Dionicio. Rubén Rojas Dionisio, detenido el 74/ 04/ 13. José
Armando Chávez Pérez, detenido en abril de 1974. Luego lo cargaron los soldados pero
nunca entregó a ningún guerrillero. Está desaparecido. Marcelino Serafín Juárez, el 74/
05/ 14 conforme a denuncia de su mamá; sin embargo, Marcelino acompañó a Lucio en
su último combate y allí fue detenido con vida por el ejército. Ubaldo Ochoa Morales,
detenido el 74/ 08/ 18, posteriormente Apolonio Villegas Cruz fue testigo de las torturas
a que Ubaldo fue sometido “escuchaba los lamentos cuando los golpeaban”. Está
desaparecido. Lucino Juárez Fierro, detenido el 74/ 09/ 03, está desaparecido. Fidel
Serrano Barrientos, detenido el 74/ 09/ 20, junto con Francisco Serrano Vargas. Ambos
están desaparecidos.
El retén de la Col. Cuauhtémoc (Chilpancingo). Tenemos registro de que en
este puesto fue detenido Rosendo Radilla Pacheco el 74/ 08/ 25. El motivo aducido fue
“porque componía corridos”. Continúa desaparecido.
El retén de El Ciruelar (San Jerónimo). Tenemos registro de que el 77/ 12/ 27
fue detenido en este retén Lucino Gómez Vargas. Posteriormente fue llevado por los
soldados a Alcholoa y de allí, con Joel Galeana Santiago y otras gentes de Las
Trincheras y de la Vainilla, fueron subidos a un helicóptero. Lucino y Joel permanecen
desaparecidos.
El retén de El Conchero (Acapulco). Tenemos registro de que en este puesto
de revisión tuvieron durante un tiempo como ‘madrina’ a Jesús Gómez Ochoa (a) ‘El
Gorrión’ que recapturó a Rubén Figueroa cuando se quiso fugar. Conforme a testimonio
de María de la Luz Radilla Gómez, al subir a uno de los camiones para identificar gente,
recibió un balazo del que murió. En este retén fueron detenidos Sotero Patricio Ocampo
el 74/ 07/ 18 en presencia de su esposa y de sus hijos, señalado por un ‘madrina’, junto
Eugenio Gómez Serafín. Ambos fueron reportados como ‘paquetes’ y permanecen
desaparecidos. Lucio Castillo Galeana, Melquíades García Flores y Santos García Villa,
el 74/ 11/ 02. Lucio y Melquíades permanecen desaparecidos. Eugenio Peralta Escorza,
junto con su tío Domitilo Barrientos Peralta. Los bajaron del camión, los amarraron y
allí se quedaron el 75/ 01/ 20. Domitilo fue desaparecido. José Tumalán Gómez, Raúl
Benítez Bravo y Rogelio Maldonado Valencia, agentes de la PJE, allí fueron detenidos
y desaparecidos el 76/ 05/ 03. Estaba al mando del retén el capitán Barquín. Don
Eusebio Fierro Nava, detenido el 74/ 07/ 16 en su milpa en El Camarón fue obligado a
estar como ‘madrina’ en este retén. Domitilo Barrientos Peralta fue detenido junto con
54
su sobrino Euterio Peralta Escorza el 75/ 01/ 21 cuando iba a reclamar la libertad de su
hermano Zacarías. Domitilo fue desaparecido.
El retén de El Tejabán (entre Atoyac y El Paraíso). Tenemos registro de que allí
fueron detenidos los hermanos Alberto y Doroteo Galeana de Jesús el 74/ 08/ 21.
Ambos permanecen desaparecidos. El 74/ 09/ 07 el ejército detuvo a ‘José’, que
formaba parte de la escolta de Rubén Figueroa cuando la guerrilla estaba por entregar a
los rehenes. Conforme a Montemayor (1991, 313), ‘José’ les informó que la guerrilla
había acampado en El Molino y se movía rumbo a Las Pascuas –cerca de El Huicón-,
con destino a Zacualpan; y que de los 25 millones que se habían pagado por el rescate
Figueroa, sólo habían llegado a la sierra 400 mil. El ejército tuvo a ‘José’ como madrina
en los retenes de El Tejabán y de Zacualpan y después les sirvió de guía por la sierra de
El Quemado, hasta Las Pascuas.
El retén de el Kilómetro 30 (de la carretera federal de Acapulco a México).
Tenemos registro de que allí fue detenido Juan Vázquez de Jesús, el 74/ 03/ ó 08.
El retén de la Y Griega. En ese retén detuvieron a Lucio Peralta Santiago el 74/
10/ 04. También allí fue detenido Eleno Galeana Vázquez.
El retén de Las Horquetas . Allí fue detenido Crescencio Soledo Luna el 75/ 08/
10 y desde entonces permanece desaparecido.
El retén de Piedra Parada. Allí fue detenido Máximo Arreola Ortiz por los
soldados del 50º BI, cuando iba a su huerta. Durante su cautiverio de cinco días fue
torturado a golpes, le quemaron el pie derecho con un cigarro. Entre los que lo
detuvieron había un mayor de nombre Eloy.
El retén del Súchil (Tecpan). Allí fueron detenidos Roberto Castillo de Jesús el
74/ 07/ 24 y llevado de allí al retén en el poblado de San Luis de la Loma, donde fue
visto por su padre golpeado y torturado. Roberto permanece desaparecido. Ignacio
Zamora Román el 74/ 08/ 17. Miguel Serafín Peralta, detenido por el ejército en
Tenexpa, fue visto por última vez por sus familiares en este retén el 74/ 09/ 08. Estaba
amarrado y en calzoncillos. Bonifacio Téllez Mata, fue detenido en este retén el 77/ 03/
06.
El retén de Tecpan. En este retén fueron detenidos Epifanio Berrán en julio de
1974. Leonel Radilla de Jesús en agosto de 1974, estuvo preso durante dos meses y fue
testigo de varias ejecuciones por parte del ejército. El Prof. Vicente Higinio Ortíz Nava
el 74/ 08/ 22. Permanece desaparecido. Diógenes Bernal Martínez el 74/ 09/ 01.
Permanece desaparecido. Emeterio Abarca García el 74/ 09/ 03. Reportado como
‘paquete’, permanece desaparecido. Antonio Urioste Santiago el 74/ 09/ 08. Permanece
desaparecido.
El retén de Tetitlán. En este retén, a cargo del capitán Torrellanos, fue detenido
Clemente Abarca Solís el 74/ 10/ 14. Durante tres semanas lo tuvieron como ‘madrina’
en todos los camiones de pasajeros.
El retén de Xaltianguis (cerca de Chilpancingo) A este retén fue llevado
Leonardo de la Cruz Martínez como ‘madrina’. Leonardo había sido detenido en el
retén de Bajos del Ejido el 74/ 03/ 13. También fue llevado Félix Romero Loeza,
detenido en Valle Florido, Acapulco, el 76/ 08/ 08 y llevado a declarar a este retén.
Félix permanece desaparecido. Santiago Hernández Ríos (a) ‘Leoncio’ o ‘El Pingüino’,
detenido en Septiembre de 1974 en Caña de Agua, Atoyac, fue utilizado como ‘guía’ y
como ‘madrina’ en este lugar. Aquí fueron detenidos Cipriano Fierro el 75/ 01/ 24,
quien permanece desaparecido. Mario González González, Mario Martínez Chávez,
Heriberto Oaxaca Saldaña, Francisco Rodríguez Escobedo fueron detenidos el 81/ 11/
20 en este retén.
55
B. Magnitud del problema
En cuanto a Aldea vietnamita, el ejército hizo un censo de la población civil que
fue obligada a concentrase en los poblados mayores en los que el ejército tendió un
cerco militar para controlar a la población. La población fue obligada a abandonar los
pueblos pequeños y dispersos, con todo y sus animales y cultivos, que quedaron como
pueblos fantasma o cuarteles del ejército. Los habitantes huyeron a poblados a donde
tenían familiares o amistades que los acogieran, o reconcentrados en los poblados
mayores, de donde dependían, o salieron de la región exiliados a donde pudieran. A este
tipo de desplazamiento forzado se le conoce como ‘aldea vietnamita’. Tenemos registro
de que durante este tiempo se aplicó esta práctica, cuando menos en los siguientes
veinte barrios y poblados:
Barrio de los Martínez – entre San Francisco del Tibor y la Remonta, lo
habitaban 7 u 8 familias-, La Peineta –allí vivían las familias que trabajaban en el
aserradero en el ejido de San Francisco del Tibor-; El Molote; La Junta de los Ríos –
delante de la Remonta-; Agua Zarca; Cerro Prieto de los Pinos, Las Pascuas y el
Refugio –estos tres fueron concentrados en El Quemado-; El Carrizo; La Cebada; El
barrio de las Cuevas –que fue concentrado a la Vainilla-; El Escorpión –donde sólo se
quedó a vivir don Margarito Mesino que allí vive hasta la actualidad-; Salto Chiquito –
también llamado El Saltito-, El Posquelite, El Sombrero de donde desaparecieron a
Francisco Castro Castañeda-; y El Suspiro . Todas estas eran poblaciones relativamente
pequeñas. Pero también ocurrió este desplazamiento en poblados mayores que tiempo
después fueron repoblados aunque con población muy diezmada, es el caso de El
Porvenir Limón –barrio del que era originario Lucio Cabañas quedó casi sola, y ahora
viven ahí sólo 7 familias. En los años 70s ahí llegó a ser un importante centro cafetalero
y contaba hasta oficinas de esta dependencia. De la casa donde nació Lucio Cabañas no
quedaron ni los cimientos-; Tres Pasos del Río –que fue utilizado como cuartel. Cuando
regresaron al pueblo, sus casas habían sido saqueadas y destruidas por el Ejército -;
Corrales de Río Chiquito.
En cuanto a los retenes, éstos operaban día y noche. Otros puestos de revisión
estaban en San Vicente de Benítez, Atoyac; en San Juan de las Flores , Atoyac;
Cacalutla; Zacualpan; Las Cruces , cerca de Acapulco. Controlaban todo el tráfico
vehicular y de gentes. Este mecanismo de control, desde que se instauró se ha
mantenido. Hoy día son menos puestos de revisión. En la sierra, además de los puestos
fijos, ponen retenes donde y cuando quieren. Además están las brigadas móviles. A
nosotros, al realizar la investigación, nos han detenido, nos han rodeado varios
vehículos militares apuntándonos con sus armas. Revisan los vehículos y hacen
interrogatorios que no corresponden a sus funciones. Los pueblos se quejan, hoy día, de
que siguen controlando el paso de mercancías lícitas, como la gasolina. Si eso es hoy,
durante el periodo aquí referido, debe entenderse que no se podía circular en la sierra, ni
andar por los caminos y carreteras de la región y circundantes a Acapulco y
Chilpancingo, sin pasar por varias revisiones. Los sospechosos eran bajados, vejados,
golpeados, atados y, en el mejor de los casos, liberados cuando querían. En estos
puestos se produjeron, como fue referido, muchas detenciones que terminaron en
desaparición forzada.
56
9.4.2. Hambre como método de guerra en contra de civiles
El ejército controlaba y limitaba los movimientos de la población para traer leña,
atender su parcela y sus animales. No permitía que llevaran su itacate para comer
Conforme a Margarita Iturio Barrientos, de El Camarón: “Aquí el Ejército no
permitía que la gente transitara libremente, tenía uno que pedir permiso para ir a su
parcela a trabajar. El Ejército controlaba el acceso a la población. Cuando uno salía al
monte a la leña a traer maíz, decía el gobierno en tantas horas vas a regresar y revisaban
la costalilla para ver si no llevaba alimento para abastecer a la guerrilla. Nada más se
imaginaban que aquí había personas que le iban a dar comida a sus guerrilleros, pero a
muchos inocentes se los llevaron, porque a Eusebio [Fierro Nava] lo agarraron en su
milpa y se lo llevaron en el helicóptero, como a varios que detuvieron en sus milpas. Se
sufría bastante de hambre. No dejaban ir a camaronear.”
Conforme a Antonia González, “en El Camarón había mucho ‘gobierno’ [mucha
tropa del ejército], nos registraban y sacaban de las casas, nos llevaban a la cancha. Nos
amenazaban los del Ejército. No había paso. Íbamos a San Juan, pero sacábamos
permiso con el Mayor del Ejército, para poder ir por el Río Grande a Atoyac.”
Conforme a Maximiliano Nava Martínez de El Porvenir: “Para salir al campo
pedíamos permiso al capitán, cuando ellos lo decidían era cuando íbamos, había veces
que hasta se nos morían los animales por falta de atención, y cuando daban el permiso
teníamos que identificarnos en cada retén y dar toda la información correspondiente, y
nos hacían algunas preguntas.”
Conforme a Anastacia Gervasio Mesino, esposa de Eusebio Fierro Nava de El
Camarón Eusebio “se fue a trabajar cuando había mucho ‘gobierno’ [ejército] aquí. Fue
a pedir un permiso al gobierno para irse a trabajar y se fue con dos niños, uno de ocho
años, Gildardo, y otro Juvencio de seis años de edad, a chaponar la milpa y ahí lo
agarraron como a las 11:00 AM. De ahí los niños regresaron y vinieron a avisar que a su
papá se lo habían llevado unos hombres. Les pregunté como eran esos hombres y
dijeron como esos que están ahí, como los soldados que estaban en la escuela. Nomás lo
llamaron, el fue y se lo llevaron. Nomás dejó el puro machete y los niños se lo trajeron.
El llevaba su papelito firmado con el permiso de trabajar pero no lo respetaron. Durante
el tiempo que estuvo el Ejército, era el mismo jefe el que daba los permisos para ir a
trabajar, no le hacían caso al comisario.”
Conforme a Melquíades y Rafela García Flores, de El Camarón: “Sufrimos
harto, sin comer, sin maíz, ni frijól. No lo dejaban ir a cortar elotes. Teníamos chiquitos
y no les podíamos dar nada de comer a nuestras niñas chiquitas. Con el miedo. Donde
quiera salía el gobierno. La cancha estaba apretada de gobierno y a ellos había que
pedirles permiso para ir al campo a trabajar, ellos ponían la hora en que regresábamos.
Nos trataban mal.”
Conforme a Silvino Martínez Rojas de San Vicente de Jesús: “cuando se
llevaron a mi hermano, el gobierno hacía muchas maldades a la gente porque pensaban
que apoyamos a Lucio Cabañas y no fue así, quemaban casas, nos impedían trabajar o
llevar bastimentos, sacaban gentes y las perdían y hasta la fecha no hay respuestas de si
viven o no.”
Conforme a José Refugio Morales Gervasio, de Tres Pasos: “la gente cuando
salía tenía que pedirle permiso a ellos. Si iban a trabajar les daban determinado permiso
y si se pasaban de tiempo hasta les querían pegar, andaban bravos, no respetaban nada,
ni a los Comisarios y Comisariados, a la autoridad local no respetaban.”
57
En la fecha de 73/ 12/ 24, los vecinos y autoridades de “Las compuertas”
municipio de Coyuca de Benítez, Gro., se quejan en contra de elementos de la Policía
Judicial y del Ejercito Mexicano por cercar el pueblo.76
El ejército limitaba a una cantidad insuficiente para sobrevivir, la introducción de
víveres y artículos de primera necesidad que las familias podían llevar a los barrios
En la fecha de 74/ 08/ 19, la misión es continuar operaciones contra la gavilla de
Lucio Cabañas por parte de la 27/a ZM y 35/A ZM en las zonas de los Pitales
(LQ233293), Santo Domingo (LQ563297), Puerto Gallo (LQ745288), El Edén
(LQ770207), Santa Bárbara (MQ074139), Km. 42 (MP190856), El Veladero
(MP050698), Yerba Santita (LP892940), El Quemado (LQ627008), San Martín
(LQ520012), El Ticui (LQ363035) y Tecpan Corinto (LQ300144). Con maniobras de
continuar aislamiento del área de operaciones así mismo control de víveres.77
En la fecha de 74/ 09/ 12, en relación al escrito enviado el 21 julio 1974 por
autoridades de Santiago de la Unión los sucesos a los cuales se refieren los interesados
tiene relación con operaciones por parte del Ejército para localizar maleantes y por lo
que respecta al transporte de víveres, únicamente se ejerce el control para evitar que los
delincuentes sean abastecidos. - GRAL. de DIV. D. E. M. SEC. Hermenegildo Cuenca
Díaz (121834).78
Conforme a Gregoria Tabares Rebolledo, ella vivía “en el Cerro Prieto de los
Pinos, donde había mucho ejército, que no nos dejaba pasar comida, solo dos kilitos de
arroz, si llevabas dos o tres quesos nos lo quitaban y nomás nos dejaba uno. Antes de
que liberaran a Figueroa. Yo llevaba comida para mis hijos chiquitos y todo nos
quitaban.”
Conforme a testimonio de Maximiliano Nava Martínez de El Porvenir: “No
éramos libres de tener alimentos en las casas, ellos detenían todo. Todo escondíamos y
si encontraban algo, lo tiraban porque pensaban que era comida para Lucio Cabañas, las
mujeres para pasar un tomate lo escondían debajo de sus nahuas, cuando descubrieron
esto pusieron a mujeres también a registrar. Dejaban pasar una mínima parte de
productos para cada familia, de acuerdo a su tamaño.”
Conforme a José Refugio Morales Gervasio, de Tres Pasos: “si la gente traía un
kilo de fríjol o azúcar eran acusados de llevarle comida a Lucio”.
Conforme a Crescencio Alvarado Fierro: “Cuando se nos terminaba el alimento
teníamos que ir a pedirle al comisario que nos diera un acta para poder surtirnos de
alimento, de ahí fuimos al cuartel y dijimos qué íbamos a comprar y ahí nos dijeron que
le compráramos a la gente menos a unas personas que los militares señalaron, que no
querían que les compráramos maíz a ciertas personas que iban en la lista. Fuimos y
compramos un saco de maíz, un saco de arroz, aceite que nosotros no usábamos porque
teníamos cochinos (cerdos), y se nos descompuso la camioneta y nos regresamos con el
mecánico, y en el retén nos dijeron que ya no había permiso de subir nada, si van a subir
tiren todo eso y regrésense a comprar, nos dijeron así que por que teníamos permiso
pero que ya se había acabado ese permiso, y como nos vieron un paquete de cigarros
nos hicieron abrirlo diciéndonos que era para Lucio, yo se lo llevaba a mi señora porque
76 Volante de la Secretaria de Defensa Nacional, Jefatura del Estado Mayor, con No.1143, fechado para
24-dic-73. Ordenado por ESG-RBM-racao 12600; para informar e investigar. Dirigida a la 27/a Zona
Militar de Acapulco, SDN 41/ 0115/ 31
77 Orden de Operaciones. 27/a ZM Estado Mayor C. G. en Atoyac Gro., Orden de Operaciones No. 6,
firmado por el Comandante Jiménez Ruiz. SDN 100/ 299/ 598-605
78 Carta fechada el 74/ 09/ 12 en Lomas de Sotelo, dirigida a Juan José Bremer Martino, Secretario
Privado del Presidente de la República, firmada por Cuenca Díaz. SDN 99/ 294/ 316 ó 126
58
ella fuma, si nos dejaron pasar pero ya sin nada de mercancías. No nos dejan pasar
alimentos y cuando el soldado va a la casa quiere comer. Lo de Lucio es comprado, lo
del soldado es dado.”
Conforme a Amada Iturio de Jesús: “Mi marido Francisco Morales tuvo que
andar en el monte huyendo, llegaba el helicóptero y se llevaba a todos los hombres.
Solo les permitía el Ejercito que compraran dos kilos de maíz en Atoyac. Los niños
lloraban de hambre.”
Conforme a Rosalía Pastor Sandoval de La Remonta: “No dejaban pasar
alimentos, mi mamá se escondía alimentos debajo de las faldas.”
Conforme a Josefina y Pedro Mesino Benítez: 1974 “fue en el año cuando no
dejaban pasar nada para la sierra, cuando todo quitaban”
En la fecha de 74/ 07/ 29, de diferentes poblaciones. La señora Felipa Galeana Viuda de
Martínez, de ‘Rincón de las Parotas’, se dirige al Secretario de la Defensa Nacional79,
pidiendo facilidades para que les dejen pasar maíz “ya que es un ‘Víbere’ de primera
necesidad y la judicial del Estado nos prohíbe que pasemos ese cereal. Esa carta fue
remitida del Estado Mayor de la Defensa Nacional a la superioridad.80 Cuenca Díaz
pidió informar a la Zona sobre acción tomada81, a lo que el Comandante de la 27ª Zona
Militar le responde que “no se ha prohibido paso de víveres sino que sólo ejércese
control mismos para evitar sean abastecidos maleantes merodean esta región.” 82 Por su
parte, al recibir esta información, el Estado Mayor de la Defensa Nacional, a sugerencia
de A. Sánchez, de “que sólo procede contestar de enterado a la 27ª Zona Militar,”83 con
lo que se dan por satisfechos con la respuesta recibida y se le da carpetazo al asunto.
El Comisariado Ejidal de ‘Santiago de La Unión’, Municipio de Atoyac,
solicita por medio de una carta, garantías para que pobladores de ese lugar trasladen
artículos primera necesidad. Piden se “otorgue salvoconducto para llevar a nuestros
hogares el sustento alimenticio”84 Dicha carta también fue enviada a la Presidencia de la
República,85 con acuse de recibo del Estado Mayor de la Defensa Nacional.86 Por otro
lado, el General Cuenca Díaz envía telegrama al Comandante de la 27ª Zona Militar
para que le informe sobre acción tomada al respecto.87 El Comandante le responden que
el control de acceso a víveres es “para evitar sean abastecidas gavillas de maleantes que
merodean la región.”88 Finalmente, el Gral. Cuenca Díaz informa al Secretario Privado
de la Presidencia que “los sucesos a los cuales se refieren los interesados tienen relación
con las operaciones que el ejército está efectuando para localizar los maleantes, por lo
que respecta al transporte de víveres, únicamente se ejerce el control para evitar que los
delincuentes sean abastecidos.” 89
De ‘Los Pitales, Los Pitos y Los Letrados’, los ejidatarios se presentan en la
27ª Zona Militar para quejarse de que el ejército mexicano no les permite abastecerse
de artículos de primera necesidad, de que ha bombardeado la zona con 7 granadas
matando animales y de que se les ha prohibido salir al campo, por lo que desatienden
79 Carta con matasello de recibido número 52747 del 74/ 07/ 29 (83/ 248/ 110)
80 Tarjeta Informativa del 74/ 08/ 29 (83/ 248/ 108)
81 Telegrama 44129 del 74/ 07/ 29 de Cuenca Díaz a EJR Cmte 27ª ZM (83/ 248/ 107)
82 Radiograma 8768 del 74/ 08/ 16 en relación a la carta registrada 52747 (83/ 248/ 106)
83 Tarjeta Informativa del 74/ 08/ 19 (83/ 248/ 104)
84 Carta del 74/ 07/ 29 (100/ 299/ 518) y en (83/ 248/ 102)
85 La remite el Lic. Juan José Bremer, Secretario Privado de la Presidencia al General Secretario de la
Defensa HCD el 74/ 08/ 19 mediante Memorando número 29130 (99/ 294/ 319)
86 Acuse de recibo del memorando 29130 74/ 09/ 05 (99/ 294/ 330)
87 Telegrama 43546 del 74/ 08/ 07 (83/ 248/ 101)
88 Carta del 74/ 08/ 19 (100/ 299/ 607)
89 Carta del 74/ 09/ 12 de Cuenca Díaz a Juan José Bremer (99/ 294/ 316)
59
sus labores y su situación es angustiosa90. El Secretario Cuenca Díaz le envía al
Comandante de la 27ª Zona Militar el radiograma 4255491 pidiéndole que informe sobre
la queja de los ejidatarios; a lo que el comandante el Gral. S. Rangel responde:92
“permítome manifestarle dentro campaña realizase contra Lucio Cabañas funcionan
puntos revisión impiden entrada región víveres en cantidades superiores a las
consideradas normales consumo. Medicinas no se ha restringido acceso cuando están
justificadas. Sobre supuestos bombardeos no tengo noticias. [en lápiz dice: ent(erado):
43219]”
9.4.3. Ruptura del Tejido Social
El ejército se desquitó de la emboscada que le hizo la BCA, llevándose en cautiverio a
toda la población masculina del Barrio El Quemado
Juan Romero Radilla93 declara que, cuando Lucio emboscó al ejército el 72/ 08/
23, el Secretario de la Defensa pidió resultados al General Chagoya. Fue entonces que
decidió hacer las detenciones masivas en El Quemado.
El 72/ 09/ 05, el ejército llegó al pueblo El Quemado como a las 0800hs y poco
después, como a las 1000hs, llegó el General Chagoya con dos helicópteros y ordenó a
un capitán: “Le haces así como te dije” y se fue con los helicópteros.
Agarraron a casi todos los hombres del Quemado, y solo dejaron a unos
chamacos. Se llevaron detenidos de otros pueblos, pero no tantos como de aquí. El
Capitán estaba junto a la campana ubicada en el centro del pueblo y nos citaron a
asamblea tocándola. Quien iba al frente del operativo de detención era el General
Chagoya. Venían soldados y pasaron a registrar y catear casa por casa, encabezados por
un Sargento. Introducían botas militares y platos de aluminio a las casas y luego decían
que los habían encontrado (“sembraban” las pruebas) en las casas. Las detenciones
masivas ocurrieron después del enfrentamiento entre la guerrilla y el EM en el Arroyo
Obscuro, distante unas tres horas y media de este poblado, caminando por los cerros.
Cuando detuvieron a las personas en la cancha, se las llevaron a la escuela todo
el día y luego los llevaron a otra casa, interrogándolos sobre los que andaban alzados
con Lucio. Nos separan a todos los hombres, había muchos soldados, un muchacho
quería hacer del baño y lo maltrataron inmediatamente, con una hebilla de cinturón se la
clavaron en el costado y le brotaban los chorros de sangre, feo. Nos llevaron a una casa
y nos encerraron.
Cuando detuvieron a la gente en el centro del pueblo, se llevaron a más de 80 y
algunos, como José Veda Ríos Ocampo, Gregorio Flores no aguantaron la tortura y se
dan por desaparecidos porque nunca regresaron ni llegaron a la cárcel. Ignacio Sánchez
Gutiérrez, fue asesinado en la cárcel.
Nos enviaron a Acapulco, y llegando allá pura tortura, nos metían al agua, nos
daban toques eléctricos en la cabeza, en el cuerpo, terrible, y luego nos metieron a la
cárcel. Parecían animales los militares. Era preferible no hablarles porque si pedíamos
agua porque teníamos sed, nos contestaban con una patada, hasta que querían ellos y
antes de darnos el agua nos volvían a pegar.
Los sentenciaron a 30 años de prisión. Casi todos salieron libres el 6 de
noviembre de 1976. Fue el entonces Gobernador Figueroa al penal. Los sacaron en un
90 Tarjeta Informativa del 74/ 07/ 29 del Gral. A. Sánchez para informar a la Superioridad (100 /299/ 414)
91 Radiograma 42554 del 74/ 07/ 30 (100/ 299/ 419)
92 Radiograma 8308 Cifrado y Confidencial del 74/ 07/ 31 (83/ 248/ 125)
93 Testigo R-3-044, ES3 y ES2, Juan Romero Radilla (DL), El Quemado, Septiembre 2003.
60
autobús rumbo a la costera y los llevaron con Figueroa, quien les dijo: “Ahora sí
muchachos, pónganse a trabajar. No se metan en chingaderas. Ustedes salieron por mis
pantalones”. El 78/ 10/ 18 vinieron a El Quemado nuevamente por ellos, los metieron
momentáneamente a la cárcel de Chilpancingo, para hacer el simulacro de que salían
por la Ley de Amnistía el 78/ 10/ 20. Figueroa decía: “Pidan lo que quieran, una obra
para el pueblo, lo que quieran”. (Construyeron un mercado que nunca funcionó, está en
ruinas, cayéndose en el centro del pueblo, y ahora lo van a destruir para hacer un
jardín).
En total 23 personas fueron sentenciadas a 30 años de presión, una a 28 años
(Antonio Pino Pérez) porque tenía 70 años de edad.
Las mujeres de El Quemado
En 1972, conforme a la señora Paula Martínez Mayares, esposa de Evaristo
Castañón, cuando se llevaron detenidos a casi todos los hombres del poblado las
mujeres no sabían ni qué hacer ni a dónde acudir y las autoridades no podían hacer
nada. Varios meses no hubo clases. Los niños, en lugar de jugar, andaban por el pueblo
buscando a su papá.
Durante tres meses los soldados tenían bloqueados los caminos. Nadie podía
salir. Después dejaban pasar, pero registraban a todos. “Con las demás esposas de los
que se habían llevado, un grupo de mujeres salíamos a buscarlos. Caminábamos para ir
a Atoyac en grupos de 5 o más mujeres, saliendo tempranito de El Quemado a
Cacalutla, desde las 6 y ahí llegábamos como a las 9 o 10 de la mañana.” La gente
además de ir a buscar a sus detenidos, también iba a traer comestible. Mas sin embargo
no había nada. “Había días en que no tenía nada para darle de comer a mis hijos. Así la
mayoría de las mujeres del pueblo, que no hallaban ni qué darle de comer a sus hijos.
Yo no sabía ni como se partía un trozo de leña. Fuimos aprendiendo. Me iba con mi
niño a traer leña y me la cargaba en la cabeza. Aprendí a usar el machete. Me daba
miedo ir a la huerta [de café], donde estaban los soldados. Otras mujeres se agrupaban
entre muchas y se iban un día a una milpa y otra al día siguiente para cosechar su maíz.
Busqué a mis cuñadas para ayudarnos, porque quedaron paradas las milpas y había que
doblarlas para que no se pudrieran. Sentía mucho dolor en las manos del cansancio, y
miedo por los animales del campo, por los soldados. Todo había quedado en la milpa.
Nosotros no pudimos impedir que la milpa se la comieran las vacas, todo quedó allá, no
trajimos nada.
Como al año, ya podía uno ir a traer en bestias una carga de maíz, por sacos, ya
podía uno salir. Había soldados que estaban estables aquí en el pueblo, pero ya no en el
camino. Como un año fue lo que sufrimos.” Además de las detenciones, lo más terrible
fue el sufrimiento de las mujeres y los niños que se quedaron en el pueblo a sufrir
hambre y enfermedades. El gobierno quería exterminar a todo el pueblo, la represión
duró cuatro años. Además habría que agregarle la consternación que vivieron a largo
plazo.
Los informantes y los madrinas. Cuando el conflicto terminó los pueblos quedaron
divididos y con resentimiento
En la fecha de 74/ 09/ 26, conforme a queja presentada en la CNDH, es detenido
en San Andrés de la Cruz, Zacarías Barrientos Peralta (025-R y T-024), de 38 años de
edad, por el 50º Batallón de Infantería al mando del Coronel Cassani Mariña. De ahí es
trasladado en helicóptero al cuartel General de Atoyac, donde permaneció
aproximadamente 5 días; después fue conducido a San Luis de la Loma, lugar en el que
estuvo bajo las órdenes del Coronel Juan López de Ortiz, aproximadamente dos años
61
con siete meses, con el fin principal de servir de madrina; finalmente fue liberado el 76/
02/ 07.
El 74/ 10/ 11 detuvieron a Clemente Abarca Solís para traerlo de guía. Ya tenían
a varios detenidos entre los que estaba Eustacio. Conforme a testimonio de Clemente, el
General Torres Llanos le quitó el ‘pase que tenía firmado’ para poder salir del poblado y
se lo llevó al retén de Tetitlán. “Cuando me llevaron a mi” los soldados ya “cargaban
dos “paquetes” que es así como les llamaban a los detenidos que servían de madrinas,
que recuerda el ejemplo del “mentado “Pingüino”, lo cargaban registrando, lo
nombraban “paquete” los militares”, después de como dos semanas, ya les llegó la
orden a los militares de que se fueran para la sierra, a realizar operaciones en el “El
Aguacatoso”. Por allá nos subimos en dos camionetas, llegamos a la Alameda y se
dieron la vuelta más para la zona de Atoyac. Allá estuvimos como otras dos semanas,
fue cuando anduvieron en un helicóptero con Julián Abarca, con Don Goyito Abarca y
el hijo Santiago, mi compa Luis y la mujer de Mote, Beo. A mi me bajaron con Julián
en “La Cayaca”, allá por “El Potrero de Carlo” y se subieron en el helicóptero para “La
Hacienda”, veníamos como 8 reos. Para el 74/ 10/ 12 el General Eliseo Jiménez al
informar al Secretario de la Defensa que “se trasladó con ‘paquete identificador’ al
Puesto de Control #1 LQ 273 050 [en las orillas de Tecpan hacia Acapulco]
capturándose DOS ‘paquetes’ para su revisión”94, el general reafirma el testimonio de
Clemente Abarca. Por otro lado el Gral. A. Sánchez acusa recibo de esa información95.
De tal manera que este ‘paquete identificador’ es Clemente Abarca Solís, y que
conforme a su propio testimonio, coinciden tanto el radiograma como lo dicho por el.
Aquí cabe mencionar que, se debe señalar, como a las madrinas los militares las
identificaban también como “paquetes” pero “identificadores”.
Algunas de las personas que fueron obligadas a fungir como “madrinas” es decir
a señalar a presuntos miembros guerrilleros, a estos o bien se les tenía determinado
tiempo en algún cuartel militar identificando o en diferentes retenes; tal listado es el que
sigue: Manuel Salvador Abarca Rosas, usado en el retén de Tetitlán durante tres
semanas; Victorino Iturio Jacinto; Jesús Gómez Ochoa, utilizado en el retén de El
Conchero, municipio de Acapulco; Macario Acosta Serafín, que se encuentra
desaparecido; Santiago Hernández Ríos, que traían vestido de soldado; Alberto Radilla
Reyes, usado en el retén de Tecpan y está desparecido; Victorino de los Santos utilizado
en la redada de San Andrés de la Cruz.
9.4.4. Homicidios con extrema sevicia
A. Casos Paradigmáticos
A Tierra Colorada, Malinaltepec el ejército llegó el 70/ 08/ 02. Los reportes que
se tienen de esta intervención incluyen detenciones arbitrarias, tortura96, robo97 y
94 Radiograma 12649 del 74/ 10/ 12 (99/ 294/ 408)
95 Telegrama 73885 del 74/ 10/ 14 ( 99/ 294/ 407)
96 Los militares golpearon a los señores Pascual Manzanares, Ricardo Arellano, Eleuterio Manzanares,
Enrique Juárez Lucas, Porfirio Altamirano y Valentín Martínez González Conforme a denuncia de
Antonio Espinobarros, del poblado de Tlaxcalixtlahuaca, municipio de San Luis Acatlán, en carta fechada
el 70/ 08/ 24 dirigida al Secretario de la Defensa Nacional. Carta con el número de recibida 54399 del
70/ 08/ 24 (93/ 278/ 148). el Ejército Mexicano golpeó, hasta dejar irreconocible a Pascual Manzanares y
golpearon a otras personas que dejaron moribundas, a los señores Eleuterio Manzanares Arellano,
Enrique Juárez, Porfirio Altamirano, Valentín Martínez en Carta no. 5439 al Secretario de la Defensa del
26 de agosto de 1970 (93/ 278/ 147)
62
saqueo98, asesinatos y profanación de cadáveres, además de violaciones masivas y
concentración forzada de la población. Se tiene registro de tres ejecuciones
extrajudiciales que en esa zona cometió el ejército durante ese tiempo. En la denuncia
que el señor Antonio Espinobarros presenta ante el Secretario de la Defensa Nacional99
le informa que a Yrineo Juárez quien fue golpeado severamente y de los mismos golpes
murió. Yrineo Juárez Castro fue detenido por el ejército el 70/ 08/ 05. Fue torturado
salvajemente. Le quebraron una pierna y un brazo y después de que lo golpearon lo
tiraron desde un salto en una poza de agua. Su cadáver fue profanado, lo
despanzurraron, le cortaron los testículos y se los pusieron en la boca. El general de
brigada M. Bracamontes –comandante de la 27ª ZM-100, el Estado Mayor de la
Secretaría de la Defensa y el Propio Secretario tuvieron conocimiento de estos hechos101.
No hicieron nada para sancionarlos. Todo parece indicar que eran parte de la política
que ellos mismos instrumentaban.
La fecha de 72/ 04/ 22 fue detenido en Atoyac, Miguel Onofre Reyna. El
informe de policía señala que, al ser detenido, hirió al policía José Rocha por lo que él, a
su vez, fue victimado por los policías102. Conforme a testimonios del lugar, el ejército
llegó como a las dos de la madrugada tirando balazos y aventando piedras por toda la
casa, hasta que lo vieron muerto. Tenía 72 años. Los soldados se llevaron el poquito
dinero de la venta de café que tenía en una caja ropera que la abrieron a balazos. Un día
antes había muerto el hermano de su esposa María Ocampo por lo que había sillas de la
funeraria. Al ver las sillas los soldados creyeron el señor Miguel Onofre hacía
asambleas clandestinas y por ello decidieron ultimarlo. Iban a empezar los rezos del
finado. (1991, 305-306).
Conforme a notas periodísticas, 143 detenidos que fueron retenidos ilegalmente
por el ejército en cárceles y cuarteles militares fueron ejecutados extrajudicialmente. En
treinta ocasiones, cada noche eran ejecutadas aproximadamente doce personas y sus
cuerpos eran tirados al mar. Estos vuelos que salían de la Base aérea de Pie de la
Cuesta, Acapulco por la noche comenzaron a realizarse a partir de los días 75/ 09/ 06,
97 El ejército mexicano llegó al domicilio del denunciante, Antonio Espinobarrios buscando a Genaro
Vázquez , amenazaron a su esposa de muerte y le robaron aretes. Carta no. 5439 al Secretario de la
Defensa del 26 de agosto de 1970 (93/ 278/ 147)
98 Don Eleuterio Manzanares González –que sólo hablaba Tlapaneco y no entendía a los soldados el
motivo por el que lo detuvieron y lo golpeaban- tuvo que vender dos bestias, una para darle dinero a los
soldados para que lo soltaran, y otra para curarse la fuerte golpiza que le propinaron. A Pascual
Manzanares Valentín, hijo de Eleuterio, le robaron todos sus ahorros que tenía en tres cinturones huecos,
llamados ‘culebras’ donde guardaba monedas de 0.720 plata. Cada culebra tenía 120 monedas. A Pascual
lo detuvieron 70/ 08/ 02 y lo golpearon hasta dejarlo irreconocible. Querían información sobre Genaro
Vázquez. Estuvo tres meses tirado después de la golpiza y lo llevaron en camilla a Ilatenco. El golpe del
que más sufrió fue en la cintura. Ya nunca recuperó el movimiento de las piernas. Vivió otros cuatro años,
pero a consecuencia de los golpes murió.
99 Carta con el número de recibida 54399 del 70/ 08/ 24 (93/ 278/ 148),
100 Carta registrada no. 13914 del 11 de agosto de ese año (93/ 278/ 154); Carta del 15 de agosto de 1970
(93/ 278/ 14); Carta no. 5439 del 26 de agosto de 1970 (93/ 278/ 147); Carta con el número de recibida
54399 del 70/ 08/ 24 (93/ 278/ 148);
101 Cifrado del 70/ 07/ 17 (93/ 278/ 116); Telegrama 40480 del 70/ 09/ 02 en relación a carta recibida
52077 (77/ 232/ 136) y Tarjeta Informativa del Jefe de la S-1 GB Arturo López Flores al Edo. Mayor 68/
05/ 21; Oficio Confidencial 2969 del 70/ 09/ 08 (77/ 232/ 133); Oficio 2973 confidencial 70/ 09/ 08 (77/
232/ 133); Oficio 2971 confidencial del 70/ 09/ 08 (77/ 232/ 135); Oficio no. 37479 enviado el 15 de
agosto de 1970 (93/ 278/ 129).
102 100-10-16-4-72/ L.4/ p.393 y 396
63
75/ 09/ 07 y 75/ 08/ 23 y 75/ 09/ 05 hasta completar un total estimativo de 30 vuelos
desde esa fecha hasta 1979.103
“Elementos al mando de Francisco Quiroz Hermosillo, vestidos de civil, ingresan
a la -Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta, de Acapulco, en vehículos particulares [...],
llevan a hombres y mujeres identificados como ‘guerrilleros’, con los ojos vendados; los
dejan en una cabaña a la que no tiene acceso el personal militar regular. El [...]capitán
Francisco Javier Barquín Alonso[...] registra en un ‘libro de pastas negras’ a cada
persona que ingresa. [...] Los sientan en sillas de madera [...], les dicen que todo ha
acabado y que en ese momento se les tomará ‘la foto del recuerdo’. Por atrás, a la altura
de la nuca, una pistola calibre .380 está a punto de acabar con su vida. Por lo menos en
200 ocasiones fue Acosta Chaparro, por instrucciones de Quirós, el que jalaba el gatillo
de ‘la espada justiciera’. Los cadáveres eran depositados en bolsas de lona, rellenas de
piedras y subidos a un avión Arava, matrícula 2005, del entonces escuadrón 301.
Iluminado por antorchas colocadas en la pista, el Arava despegaba sin luces y se dirigía
a ‘las costas oaxaqueñas’ para tirar su ‘carga’: unos 12 cuerpos en cada vuelo. En
ocasiones, la operación era filmada por militares...104” Era el último viaje. La clave para
preparar las ejecuciones en un determinado día era tan macabra como irónica: irían de
‘fiesta’, se desvelarían ese día “para matar en un ‘banquito’ a los disidentes, coser los
costales donde iban a meterlos y salir en avión a las 03:00 horas.105”
En los archivos de la SEDENA no se encontró evidencia de los gravísimos
crímenes que en el párrafo anterior se denuncian. Sin embargo, es creíble que haya
sucedido lo que allí se denuncia y tales acusaciones deben de investigarse. Consta en los
expedientes cómo se fue dando una secuencia histórica siniestra. La ilegalidad en la
actuación del ejército que ahora reconocen y de la que se duelen106, trajo consigo una
perversión en la conducción de la guerra tanto en el ámbito militar como el civil.
Después de las emboscadas que sufrió el ejército en 1972, el ejército comenzó a realizar
detenciones masivas. Muchos detenidos fueron remitidos a la autoridad civil la que, sin
disponer de pruebas inculpatorias convincentes, los liberó al término del año. A partir
de fines de 1973, el ejército volvió a detener a muchos de los que habían sido liberados
por la autoridad civil, pero ya los mantuvo prisioneros en sus propios campos militares,
sin entregarlos a la autoridad civil correspondiente. Cuando Rubén Figueroa asume
103 Las bitácoras de vuelo que se relacionan con los ‘vuelos de la muerte’ son, en el periodo de Luis
Echeverría, diecinueve vuelos de las siguientes fechas: 75/ 08/ 06; 75/ 08/ 07; 75/ 08/ 23; 75/ 09/ 05; 76/
06/ 28; 76/ 07/ 01; 76/ 07/ 02; 76/ 07/ 10; 76/ 07/ 13; 76/ 08/ 07; 76/ 08/ 08; 76/ 08/ 09; 76/ 10/ 13, 76/ 10/
15; 76/ 10/ 28; 76/ 10/ 30; 76/ 11/ 22; 76/ 11/ 23; 76/ 11/ 24. En el periodo de López Portillo, once vuelos
de las siguientes fechas: 77/ 08/ 30; 77/ 08/ 31; 77/ 09/ 01; 77/ 09/ 05; 78/ 06/ 08; 78/ 09/ 26; 78/ 09/ 27;
78/ 11/ 11; 78/ 11/ 12; 79/ 01/ 06, 79/ 01/ 07. (Reportaje de Fuentes Víctor y Barajas Abel; Vuelos de
madrugada; Reforma 29 de octubre 2002) Todos los ‘vuelos de la muerte’ corresponden al periodo de
gobierno de Rubén Figueroa F. cuando Acosta Chaparro estaba a cargo de las corporaciones policíacas y
tenía una relación especial muy imbricada con el ejército.
104 Díaz, Gloria Leticia; La ‘foto del recuerdo’ y al mar; revista Proceso 1356, 17 de octubre 2002
105 Barajas Abel; Recibían sobresueldos los ejecutores; periódico Reforma 28 de octubre 2002
106 “Lamentablemetne, dijo [Luis Garfias Magaña, general retirado], la autoridad en aquellos años no tuvo
el valor de aplicar el artículo 29 constitucional para suspender las garantías individuales y que el ejército
actuara legalmente, y ese vacío legal continúa hasta la fecha, cuando delega en las fuerzas armadas
acciones que corresponden a la autoridad civil.” Reportaje de Aranda Jesús; Cervantes Aguirre debe
declarar por su participación en la guerra sucia .”, periódico La Jornada 19 de noviembre 2002. Pg. 12.
Cabe aclarar que la suspensión de garantías individuales tampoco permite los crímenes que se le imputan
a muchos de los integrantes del ejército y de los que institución en su conjunto tiene grave
responsabilidad.
64
como gobernador el 75/ 04/ 01, la pasión de venganza política toma como rehén al
ejército y al estado mexicano. Las corporaciones policíacas de Guerrero, tuvieron como
Director al entonces mayor Acosta Chaparro. Este se movía en dos aguas: Como
policía, detenía, torturaba e interrogaba. Como militar, entregaba los presos al ejército,
que tiene la última responsabilidad de su suerte. Conforme a centenares de testimonios,
muchos fueron liberados, pero ¿qué pasó con el resto de ellos? Es creíble que entre 1975
y 1981, época del gobierno de Figueroa en los sexenios de Echeverría y López Portillo,
muchos detenidos hayan muerto por enfermedad, tortura y ejecuciones extrajudiciales y
que sus cuerpos hayan sido cremados, tirados a pozos profundos, enterrados
clandestinamente o tirados al mar. La responsabilidad debe de ampliarse a los
responsables de la detención de los que ahora figuran como desaparecidos, a los
responsables de las instalaciones militares en donde se mantuvieron detenidas estas
personas y donde fueron presuntamente ejecutadas, de quienes tenían a su cargo la
responsabilidad de los aviones, de los pilotos, de la revisión de bitácoras, así como de la
presunta responsabilidad del General Secretario del Ramo que no podía ignorar que
todos estos movimientos se dieran, con las graves consecuencias que implicaban para el
ejército. Al Presidente de la República, Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, que
conocía que había detenidos en el CM1 y que, sin su consentimiento, no podían
deshacerse de ellos y ejecutarlos.
Entre los militares que podrían rendir testimonio107 como testigos y algunos como
indiciados están: El Subteniente Epifanio Sánchez Martínez ha informado respecto a
cómo eran conducidos a la base aérea militar y las señas que empleaban. El subteniente
Luis Blanco Frías y el sargento Jonás Ponciano García coinciden en afirmar la secrecía
con la que actuaban los que intervenían en la ejecución extrajudicial buscando la
complicidad de los militares de la base aérea. Entre los que ejecutaban a los guerrilleros
con disparos en la nuca, conforme a testimonio de Gustavo Tarín, estaban: Quiroz
Hermosillo, Acosta Chaparro, Gustavo Tarín, Alfredo Mendiola, Alberto Aguirre I.
Quintanar y Humberto Rodríguez Acosta. El piloto teniente Margarito Monroy Candia
informa que la detención forzada era utilizada para obligar a las mujeres de los
detenidos a tener relaciones sexuales con los militares de la Base Aérea Militar. Jorge
Violante Fonseca señala que dejaban caer del avión a gente que todavía estaba viva y se
quejaba. Otros militares que también son testigos de lo anterior son los subtenientes
Miguel Barrón Alemán, Antonio Flores Ramírez, Alfredo Hernández Espinoza y
Ricardo Guerrero Sinfuego; el sargento Rufino Hernández López y el sargento segundo
Enrique Flores Torres. Margarito Monroy Candia es acusado de pilotear algunos
‘vuelos de la muerte’ que aventaban cuerpos al mar; otros pilotos mencionados en la
investigación son: Apolinar Cevallos Espinoza, Carlos David González Gómez,
Federico Torres Prado y Jorge Eduardo Violante Fonseca. El Tte. Margarito Monroy
Candia y el sargento Segundo Luis Flores Borbolla son señalados de ser quienes
lavaban el avión Arava en la playa para que no oliera a sangre108.
Montemayor (1991, 374) ubica por fechas cercanas al 76/ 09/ 07 el exterminio
de los exguerrilleros cabañistas que mantenían vivos en las cárceles. Se presenta lo que
en vox populi mucho se ha dicho. Que los cuerpos de los detenidos, incluso algunos de
ellos todavía vivos, eran arrojados a los pozos que estaban en los ejidos costeros de
Copacabana, Acapulco, cerca del Hotel Princess. “Ningún ex guerrillero va a quedar
vivo” diría el teniente que aventó cinco cuerpos en un pozo. “Era la quinta vez en la
semana que hacían traslados a Copacabana.”
107 Díaz, Gloria Leticia; La ‘foto del recuerdo’ y al mar; revista Proceso 1356, 17 de octubre 2002
108 Veledíaz, Juan; Los pilotos de la muerte ; revista Proceso 1357. 3 de noviembre de 2002 y en Barajas
Abel, Recibían sobresueldo los ejecutores; Periódico Reforma 28 octubre 2002
65
9.4.5. Masacres
La masacre en Los Piloncillos
El 23 de abril de 1973 ocurrió la masacre que el ejército realizó en Los
Piloncillos. En denuncia109 presentada por gente del lugar ante el agente del MP local,
Lic. Ángel Reyes Serrano consta en acta que, “a las 9.00hs del 23 del presente, llegaron
100 gentes del Ejército, entre los que iban como 15 individuos vestidos de civil y, sin
previo aviso, entraron a varias casas sacando a sus moradores con lujo de fuerza y
brutalidad, llevándose a los señores: Eleazar Álvarez Jacobo , de 18 años de edad; Santín
Álvarez Ocampo, de 24 años; Toribio Peralta Rivera, de 17 años; Saturnino Sánchez
García, de 60 años; Saturnino Santillán García, y Crescencio Reyes Laguna, de 70 años
a la cancha de juego del poblado y ahí fueron masacrados, deteniendo también a: Arturo
Castro, Benito González y Silvestre Calderón, quienes fueron puestos en libertad más
tarde después de haber sido golpeados salvajemente.” La identidad de estas personas
varía un poco en la denuncia enviada al Presidente Luis Echeverría. A Santín, le llaman
Santos y, en lugar de Saturnino Santillán García, hacen referencia a Crescencio Reyes
Laguna de 70 años. Señalan que elementos del EM vestidos de civil de las partidas 27
estacionada en El Paraíso y de la 12ª Zona al mando del Coronel Salgado Salgado y del
Comandante de la Partida Militar de El Paraíso110, entraron a la comunidad de Los
Piloncillos, Atoyac de Álvarez, allanaron diversos domicilios, congregaron a cinco
hombres que encontraron en la comunidad, los formaron frente a la escuela y, colocados
frente a la pared, fueron acribillados frente a toda la comunidad y luego rematados con
el tiro de gracia. Los soldados de allí se fueron a la casa de Don Saturnino Sánchez
García, de 60 años que estaba inválido, y en su domicilio -sentado en una banca y en
presencia de su familia-, fue pasado por las armas con más de cien impactos. Los
hechos ocurrieron entre las 8:00 y las 9:00 de la mañana. Al salir del poblado los
soldados dejaron en el río dos bombas molotov y más adelante –en la subida del Arroyo
Grande- un helicóptero recogió a los soldados para trasladarlos de regreso al cuartel de
El Paraíso.
9.4.6 Ataques Indiscriminados.
En el campamento de El Refugio
El 19 de mayo de 1971 en el contexto del Plan Telaraña111, el ejército ubicó el
campamento ‘José María Morelos’ que Genaro Vázquez tenía en El Refugio. Estaba
ubicado “al pie de unos acantilados, donde había una cerrada vegetación que les
brindaba cierta protección para no ser vistos desde el aire. Cuando aún la mayoría de los
guerrilleros no escuchaba nada extraño, el comandante dio la orden de alerta
anunciando la cercanía de un helicóptero del ejército. ...Efectivamente, unos segundos
después comenzó a sobrevolar la zona y de pronto vieron como que se suspendía en el
aire y ascendía casi de manera vertical, al tiempo que dejaba caer algunas bombas que,
al estallar… Los cerros se estremecieron y donde hicieron impacto quedó totalmente
109 Denuncia interpuesta por el campesino Hipólito Villalba García, originario del lugar (IPS, vol, 2610)
110 En otra versión, el batallón de infantería que cometió la masacre era el 50º de Iguala que recién llegaba
a acantonarse a El Paraíso; que ese día habían salido a las 4:00 de la mañana.
111 Operación Plan Telaraña 2ª fase 71/ 05/ 14 (93/ 279/ 52)
66
limpio. Tuvieron que salir a marchas forzadas de la zona y ya cuando estaban en un
lugar fuera de peligro, era evidente el pavor que les causó tal bombardeo (Miranda;
174).” En las faldas del cerro había ganado que quedó totalmente destrozado. Cuando
terminaron los bombardeos llegó el ejército cercando la zona. Probablemente creyeron
que habían acabado con la guerrilla cuando encontraron los pedazos de carne y la
cantidad de sangre de los animales. Mientras tanto, el grupo había logrado escapar y de
allí se dirigieron a El Posquelite.
En el Cerro de la Mojileca
A fines de junio de 1974 hubo un bombardeo al Cerro de la Mojileca, donde
Lucio Cabañas había instalado uno de sus campamentos que después abandonó. Según
cuenta gente de Los Cajones, de Corrales de Río Chiquito y del ejido de Pitos, Pitales y
Letrados, miraban cuando los bombarderos “dejaban caer las bombas. Escucharon
muchas explosiones.” Todos padecieron crisis nerviosa, las mujeres llorando. Ese día
los habitantes de Corrales de Río Chiquito decidieron abandonar el pueblo pero se
detuvieron porque no sabían a dónde ir, hasta que finalmente todos huyeron el 74/ 08/
17.” En el Aguacatoso informan que el ejército bombardeó un rebaño y mató a los
pastores que eran ‘chantes’ –indígenas venidos de la Montaña-. Para Montemayor
(1991, 272) eran dos niños. En Corrales de Río Chiquito señalan que no es posible que
anduvieran los rebaños con pastores en esa época, porque el ejército no los dejaban salir
al monte, que en todo caso serían cabras sueltas.
Cerro de El Encanto
Al tercer día, el 74/ 06/ 30, los aviones del ejército llevaron a cabo otro ‘raid’ –
pero éste ya fue en el cerro ‘Del Encanto’, y tiraron dos o tres bombas pero para
entonces ya habían llegado patrullas militares y fue a ellas que bombardearon pensando
que eran guerrilleros... Eso lo confiaron soldados que de regreso pasaron a buscar
comida. Conforme a Montemayor (1991, 260) más de treinta soldados fueron
bombardeados. [Vid pg. 25]
En las cercanías del poblado Corrales de Río Chiquito. En ese bombardeo murió Justo
Bernal
Se registró otro bombardeo el 74/ 07/ 13 en las cercanías de Corrales de Río
Chiquito. En ese bombardeo murió Justo Bernal, avecindado del lugar conocido como
Juan Rojas (a) ‘El Gavilán’, o ‘Juan el Colorado’. Era esposo de Genara Argüello
Vázquez y ahijado de Francisco Argüello Villegas, padre de Genara.
En Los Cajones
El 74/ 08/ 17, conforme a testimonio recogido por Hipólito (1982:73) el EM
bombardeó el paraje Los Cajones, entre El Camarón y Los Valles. Se contaron 38
explosiones. Después, brigadas de paracaidistas del EM cayeron en la zona. Sin
embargo, al parecer, no hubo muertos, heridos, ni detenidos. En esa fecha, hubo tres
detenidos en Río Chiquito que están desaparecidos. La esposa de Alberto Almogabar
Ríos, uno de ellos, tuvo que salir de su pueblo y vendió sus propiedades porque “el
gobierno los amenazó que tenían que salir de ahí porque bombardearían esa población”.
En La Polvosa, cerca de El Quemado
En 1974 el gobierno bombardeo “La Polvosa”, paraje cerca de El Quemado,
cuando andaban buscando a Figueroa. Andaba por ahí la esposa de Don Enedino Fierro
Hernández y los soldados la regresaron, toda espantada.
67
9.5. Perversión de la justicia militar
Conforme a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
Artículo 12, Subsite el fuero de guerra para los delitos y faltas contra la disciplina
militar; pero los tribunales militares en ningún caso y por ningún motivo podrán extendr
su jurisdicción sobre personas que no pertenezcan al Ejército. Cuando en un delito o
falta del orden militar estuviese complicado un paisano, conocerá del caso la autoridad
civil que corresponda.
Artículo 18, Todo maltratamiento en la aprehensión o en las prisiones, toda molestia
que se infiera sin motivo legal… son abusos que deberán ser corregidos por las leyes y
reprimidos por las autoridades.
Artículo 109, la comisión de delitos por parte de cualquier servidor público será
perseguida y sancionada en los términos de la legislación penal.
Artículo 129 En tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones
que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar.
Impunidad. A los verdugos se les premió con ascensos. Necesidad de depurar, juzgar,
castigar, degradar, destruir del empleo militar, requerir que aporten sustancialmente a la
indemnizaciones, e impedir que continúen cumpliendo con cualquier tipo de función
pública.
A. Casos paradigmáticos
El ejército falsea su información a la Presidencia de la República deliberadamente y
encubre desapariciones forzosas
El 74/ 08/ 11 en el mismo radiograma que informa de la captura de ‘paquete
herido’ se informa que, en el Puesto de Revisión Dos, camino a San Juan de las Flores
[a cargo de Quiroz Hermosillo] se detuvo CUATRO ‘paquetes’. Esta información fue
reportada en Tarjeta Informativa del día siguiente por el General A. Sánchez a la
Superioridad112 y, de este radiograma acusa recibo directamente el General Cuenca Díaz
el 14 de ese mes.113
Conforme a queja presentada ante la CNDH, el 74/ 08/ 11 fueron detenidos por
el Ejército Mexicano, al mando de Acosta Chaparro, en el Arroyo el Chichalaco, Sierra
de Atoyac los hermanos Gabriel Narios López (202-R), y Pascual Narios López (203-
R), Mauro Fierro y Florentino Benítez Sánchez (T-033 que es declarante #12),114 quien
fue liberado 5 días después, según consta en la declaración de T-033 ante el Organismo
Público: “Cuando contrató a los hermanos Pascual y Gabriel Narios López para que con
su camioneta transportaran unos postes de madera a la ciudad de Acapulco, Guerrero, y
que al llegar al retén de arroyo el Chachalaco [...], fueron detenidos por elementos del
ejército mexicano durante dos horas; posteriormente llegaron dos vehículos militares, en
ese instante los vendaron de los ojos subiéndolos a dichas unidades sin saber el destino,
refiriendo que él estuvo sólo y que sus aprehensores le preguntaban si conocía a Lucio
Cabañas, él les dijo que no [...] y que al quinto día de su detención fue liberado y
llevado a su domicilio.” T-191 señala que “fueron golpeados, que esto ocurrió en San
Martín de las Flores” [...] “Que Gabriel y Pascual de apellidos López Narios hasta el
momento de su desaparición contaban con 30 y 25 años respectivamente.”
112 Tarjeta Informativa del 74/ 08/ 12 (100/ 299/ 503)
113 Telegrama 44465 del 74/ 08/ 14 (100/ 299/ 497)
114 Declaración ante la CNDH y aMPF el 92/ 03/ 29 en Acapulco, Gro.
68
Los datos de número de personas, lugar y fecha son coincidentes en el
reporte de la SEDENA, con el de la queja presentada a la CNDH y las declaraciones de
Florentino Benítez: En primer lugar hacemos notar la confluencia de ambos lugares:
Arroyo Chichalaco, en LQ510065, atraviesa el camino que conduce a San Juan de las
Flores (LQ515149), y los cuatro ‘paquetes’ que fueron detenidos en el Puesto de
Revisión Número Dos, camino a San Juan de las Flores con toda probabilidad fueron
Gabriel Narios López, Pascual Narios López, Mauro Fierro y Florentino Benítez
Sánchez –que es la misma persona referida como Testigo T-033-.
Catorce años después de la detención, los papás de Gabriel y Pascual, don
Ramón Nario Esquivel y doña Justina López Muñoz, se quejan ante la Presidencia de la
República de que sus hijos fueron detenidos el 74/ 08/ 11 por el personal militar de la
27ª ZM sin haber cometido delito alguno.
Esta queja es remitida por la Jefe de la Unidad de Atención Ciudadana de la
Presidencia de la República a la SEDENA.
El EMDN conoce de la queja, mediante Tarjeta Informativa de mayo de 1989.
La S-1 (R.H.) que redactó dicha tarjeta, se permite recomendar a la Superioridad que
“se turne el incidente a la comandancia del mencionado mando territorial a fin de que se
realice la investigación correspondiente y se informe a este organismo sobre el
particular”115. La investigación se realiza en campo y consta en un Acta Informativa
fechada el 89/ 05/ 29 que dice lo siguiente:
“Personal del ejército mexicano al mando del Tte. Mario Hernández Madrid
(6002028) fue a investigar a los Sres. Ramón Nario y Justina López en relación con la
aprehensión de sus hijos Pascual y Gabriel Nario López”. En la declaración de los
señores, se nota que el Tte. busca desacreditar las declaraciones de ellos; pero también
visita al Sr. Florentino Benítez Sánchez que también fue detenido con ellos pero liberado
casi inmediatamente. Esta persona declara que: “Un día domingo del 11 de agosto de
1974 [74/ 08/ 11] fui al domicilio del señor Ramón Nario Ezquivel con el fin de contratar
un viaje de madera...aceptando hacerlo... Gabriel llevó de compañero a su hermano
Pascual Nario López, de ahí pasamos a traer al señor Mauro Fierro quien me iba a vender
la madera ... de ahí nos fuimos al arroyo el Chachalaco pero allí estaba un retén militar y
nos detuvieron del que no supe de qué Batallón eran, ahí nos pidieron el permiso para
pasar y estuvimos esperando la autorización para hacerlo. Yo arriba de la camioneta y
ellos adentro de la caseta del retén y como a las dos horas de estar esperando nos trajeron
los soldados en la camioneta al cuartel de Atoyac, al llegar a este lugar, nos vendaron los
ojos y amarraron los pies y manos, y después nos interrogaron preguntándonos si éramos
cómplices de Lucio Cabañas, contestándoles que no le conocíamos y después de
interrogarme me fueron a dejar a mi casa, pero en la salida del cuartel me indicaron que
yo no dijera nada, y de ese momento ya no supe nada de los hermanos Pascual y Gabriel
Nario López.// Firma en original el Tte. de infantería Mario Hernández Madrid (6002028)
Testigo de asistencia el cabo de infantería Arturo González Rogel y el Testigo de
Asistencia soldado de infantería Netzahualcóyotl Martínez Corona (B-3412310).
El EMDN recibió la citada Acta Informativa el 4 de junio de 1989, enviada al
Secretario de la Defensa por el General de Brigada Juan Heriberto Salinas, Cmte. de la
27ª ZM.116 Nuevamente, la S-1 RH elabora una Tarjeta Informativa117 en la que añade la
siguiente anotación: “en la fecha que sucedieron los hechos (1974) se encontraban en
esa plaza personal militar de diferentes unidades, por lo que se carece de antecedentes al
respecto, ya que el 49º BI (Atoyac) estableció su ubicación el 77/ 11/ 02. Por lo anterior
115 Tarjeta Informativa del 89/ 05/ 09 en (85/ 268/ 29)
116 Con carta fechada el 74/ 08/ 11 (85/ 254/ 38)
117 Tarjeta Informativa del 89/ 08/ 15 firmada por S-1 RH con las siguientes firmas cortas al calce: ECBFPM-
UTS-RICOS-dac (85/ 254/ 36)
69
esta S-1 (R-H) se permite recomendar, salvo la mejor determinación de la Superioridad,
se conteste a la Presidencia de la República que consultados los archivos de esta
Secretaría no se encontraron antecedentes de que se haya detenido a los solicitados
hermanos.” Hacemos notar que esta respuesta que sugiere enviar a la Presidencia falsea,
deliberadamente, la información ya que oculta los resultados ya citados del Acta
Informativa, da una pista de cómo los archivos de la 27ª ZM pudieron hacerse
perdidizos, y esclarece cómo, tras un velo de formalidad de ‘consultar los archivos’ se
hacen cómplices de un crimen de Estado ocultando la información que conocen. El
oficio enviado de respuesta a la Presidencia118 está en los siguientes términos: “La queja
expuesta por el C. Ramón Nario Esquivel y su esposa, por la supuesta detención de sus
hijos Pascual y Gabriel, carece de veracidad, en virtud de que, consultados los archivos
de esta Secretaría no se encontraron antecedentes de que se haya detenido a los
individuos de referencia.” Es claro quién miente al afirmar cínicamente lo anterior.
Este no es el único caso, la Sra. Dolores Almazán Olivo, vecina de Guayameo,
Gro., dirige una carta que llega a la Secretaría de la Defensa manifestando que “su
esposo Virgilio Picaso Ramírez había sido detenido el 76/ 10/ 31 por un grupo de
militares comandados por el Tte. Góngora. A la fecha no se tiene ninguna noticia del
desaparecido. Anteriormente, el 24 de marzo de 1976, Virgilio Picaso había sido
detenido por el ejército junto con Feliciano Morales , representantes legales del ejido
‘Los Medios’, Mpio Zirándaro, y su detención duró 12 días, en los cuales fueron
torturados y maltratados físicamente antes de ser puestos en libertad. El responsable de
aquella detención fue el Cor. Amescua y el Cap. Rivera de Ciudad Altamirano. El
problema se suscita porque los antiguos propietarios de las tierras expropiadas han
contado con guardias blancas y con la colaboración del ejército mexicano.119” Esta carta
la dirige el 76/ 12/ 13. Apenas unos días después del cambio de administración pública
federal. De esta detención comentamos en su oportunidad que el ejército se había
referido al detenido como: Virgilio ‘Picaz’ [sic]. En relación con esta solicitud de
liberación de su esposo, J.G. Grajales, Cmte. de la 35ª ZM responde a DN UNO: “Dicha
acusación carece de fundamento ya que la quejosa se refiere a los hechos ocurridos el
76/ 03/ 31 cuando a petición de las autoridades civiles el personal de la citada Partida
proporcionó apoyo para la detención de Virgilio Picaso Ramírez (esposo de la quejosa),
como presunto responsable de homicidios. Desde esa fecha no se ha vuelto a tener
contacto con él. Dicho Mando Territorial manifiesta que el presente asunto está
relacionado con la investigación practicada por el C. Cmdte. del 55º CIDR, la cual
remitió a esta Secretaría en oficio 11267 del 76/ 08/ 24.120” S-3 OPS, Jefe
EMDN, General de Brigada Mario Oliver informa a la Superioridad lo siguiente: “Se
hace notar que el escrito a que hace alusión la 35ª ZM no ha sido recibido por esta
Secretaría. Opinión Contestar de enterado al 35ª ZM ó Archivar el escrito mencionado,
cuando este sea recibido en esta Secretaría.121” Es decir: aunque se perciben
irregularidades, hay que darle carpetazo al asunto. El asunto sigue mediante
intervención de la Presidencia de la República hasta que, finalmente, el Jefe de EMDN,
General de Brigada Mario Oliver le responde al Secretario Particular de la Presidencia
de la República Enrique Velasco Ibarra que “en relación con el Memorandum 27586 del
118 Oficio enviado por el General Fausto Esparza, Subjefe Administrativo del EMDN dirigido a la Jefe de
la Unidad de Atención Ciudadana de la Presidencia de la República el 89/ 06/ 14 en (85/ 254/ 36)
119 Carta de la Sra. Dolores Almazán Olivo, esposa del Sr. Virgilio Picaso. con matasellos de la SEDENA
14703, del 76/ 12/ 13. En (434/ 1436/ 18)
120 Radiograma 439 del 77/ 01/ 11. En (434/ 1436/ 14 y 15)
121 Tarjeta Informativa del 77/ 01/ 13 en (434/ 1436/ 12)
70
77/ 04/ 19 no existen antecedentes de la detención de Virgilio Picaso,122” lo cual es
falso ya que el ejército informó, en su oportunidad, de la detención de esta persona.
Véanse radiogramas 4846 y 4936.123
C. Magnitud del problema
El ejército desdeña las quejas relativas a su presunta responsabilidad en actos ilícitos.
En múltiples denuncias, los ciudadanos y los pueblos se dirigen al Secretario de
la Defensa para quejarse de atropellos cometidos por militares. En muchos casos estas
denuncias no tienen, al parecer, repercusión alguna. No hay respuesta, no hay interés
por parte de la Secretaría de la Defensa en saber qué sucede, son como pequeños
guijarros que caen al mar como si no existieran.
- En carta del 16 de diciembre de 1964, los habitantes de Pantla, Zihuatanejo,
denuncian “más atropellos” cometidos por el Ejército Mexicano.124” No consta que haya
habido ni respuesta, ni investigación sobre tales atropellos.
- En nota presentada al Estado Mayor de la Defensa el 24 de marzo de 1965 se
informa que a tal grado es “manifiesta la aversión de la población [del poblado de
Ahuatlán, Cocula] hacia el personal militar de la Partida [Militar que] esta Sección es de
la opinión que se le conteste que vea al posibilidad de retirar esta partida y que, en caso
de no ser factible, de instrucciones precisas al Comandante sobre su forma de actuar.125”
- En Pandacuareo, municipio de Zirándaro, sucedió en enero de 1967 algo
notable: El comandante de la partida militar fue a la casa del quejoso para preguntarle
por su hijo y, sin ningún motivo le dio un culatazo en el lado izquierdo de su cara,
“habiéndose roto la madera del arma con que me golpeó. Después de que el oficial me
golpeó, por la fuerza quería que le pagara la cantidad de $ 170.00 pesos porque decía
que por mi culpa su rifle se le había roto. Mandó a los soldados que se metieran a mi
casa y se robaron una cartera con 522 pesos. Después se metieron al domicilio de mi
hijo, donde hicieron lo mismo que en el mío.126” Sorprende la fortaleza física del
agredido, pero ¿Qué pasa con la queja? Al parecer ¡nada!
- Las autoridades del pueblo de Agua de Correa, Municipio José Azueta se
quejan el 3 de agosto de 1971 ante el Gobernador Israel Nogueda Otero de la forma
como el ejército mexicano, en la persecución del narcotráfico, allanan hogares, golpean
ciudadanos, exigen que denuncian, quitan armas, cometen tropelías.127” No consta
respuesta a esta queja, ni investigación que se haya hecho al respecto
- En carta a la Secretaría de la Defensa el 6 de septiembre de 1972 se denuncia
que un sargento, comandante de partida militar en Zacapuato, Cutzamala de Pinzón
“vende protección con sus soldados,” dice contar con el apoyo de un Capitán que reside
en Iguala y dice que “si lo denuncian, lejos de hacerle algo, el oficial que lo protege
vendría a Zacapuato a ‘desaparecer’ a los inconformes con su actuación.128” Aquí
aparece la ‘desaparición’ como amenaza. ¿Es que ya se practicaba? En todo caso, no
consta que haya habido siquiera respuesta a la queja.
122 Oficio del 77/ 06/ 27 en (124/ 376/ 92)
123 Radiogramas 4846 del 76/ 03/ 31, y 4936 del 76/ 04/ 01. En (124/ 375/ 78 y 74)
124 Carta con matasellos de la SEDENA 212165 del 64/ 12/ 16. En (74/ 229/ 358).
125 Tarjeta Informativa del Jefe de Sección Tercera OPS al EMDN el 65/ 03/ 24. En (74/ 229/ 296).
126 Carta con matasellos de la SEDENA 3203 del 67/ 01/ 27. En (78/ 243/ 393).
127 Carta del 71/ 08/ 03. En (79/ 235/ 222).
128 Carta con matasellos de la SEDENA 49012, del 72/ 09/ 06. en (375/ 1273/ 41).
71
- En carta al Presidente el 2 de junio de 1974 se denuncia que el ejército les
disparó en un retén, sin previo aviso, hiriendo a una persona que quedó con secuelas de
la herida. Piden atención médica y compensación económica129. Tampoco hay respuesta
a esta demanda.
Métodos del Ejército para investigar y juzgar sobre sus propios actos
El fuero militar es a tal grado laxo en la materia y el procedimiento que con sus
métodos logra ser expedito para cancelar la justicia y propiciar la impunidad. La
normativa para que el ejército realice las investigaciones que se le solicitan está
estipulada en varias circulares, y señala que “toda investigación deberá efectuarse con
discreción y reserva, entrevistando quejosos, responsables, verificando actos reclamados
y demás medios estime necesarios, objeto ese mando territorial obtenga suficientes
elementos de juicio y forme sus propias conclusiones para informar y emitir su opinión
acertada a esta Secretaría.130” Debido a que en la norma no hay acotación respecto a los
“demás medios estime necesarios,” o por alguna otra razón que se quiera aducir, el
ejército se condujo como ya se ha visto y de la siguiente manera:
- El Comisariado de Cacalutla, Xochistlahuaca, el 27 de abril de 1965 envía
“queja de un ciudadano que fue agredido y le causaron lesiones por personal del
Ejército Mexicano en servicio, sin que mediara razón.131” El EMDN pide a la ZM que
se investigue la queja. La respuesta del Comandante a esta acusación es que:
“confundieron la comisaría con una cantina, ya que notaban la salida de varios músicos
y esas oficinas carecen de letrero que la identifique.” La respuesta manifiesta tal grado
de torpeza que el Jefe de la Sección Primera del Estado Mayor opina que debe ser
cierta, ‘pero sin embargo...’ no envía ningún correctivo ni preventivo ni punitivo.132”
Aunque se indirectamente se verifica que la queja es cierta y la justificación de la
agresión es absurda, la impunidad es absoluta.
- En el poblado de Cuilutla, Mpio. Cuautepec “se reunieron todos los
campesinos capacitados de esta comunidad para celebrar una asamblea extraordinaria...
para discutir la amenaza que dejó el día de ayer sábado 12 de junio de 1965 el capitán y
teniente del destacamento del ejército que llegó sorpresivamente buscando a los
campesinos OCH y ARL que, en caso que el pueblo no entregue a estos dos volverá
nuevamente el destacamento y bombardeará todo el pueblo de Cuilutla arrasando
totalmente las casas y destruyendo a todos sus habitantes”133. Sin comentarios.
- La Sra. Cirila F. denuncia ante el Secretario de la Defensa en carta del 16 de
mayo de 1966134, que el cacique del Tepoxtlán mandó matar con sus pistoleros a su hijo
Crescenciano Andrew Flores el pasado 8 de Diciembre de 1965; informa que a dicho
señor lo localizan en el lugar El Naranjo y solicita que lo desarmen y le hagan justicia.
El 31 de mayo de 1966, por acuerdo del C. Secretario de la DN, el Jefe del Estado
Mayor General de Brigada Mario Ballesteros le pide al Comandante de la 27ª ZM que
129 Carta de la Familia Trejo al Presidente LEA del 74/ 06/ 02. En ( 83/ 248/ 85).
130 Circular 3907 de la S-3 Subsecc. Ops a la superioridad, recuerda esta norma al aprobar una operación
el 79/ 03/ 30. del 72/ 01/ 28. En (434/ 1444/ 11).
131 Carta con matasellos de la SEDENA 61097 del 65/ 03/ 17. En (74/ 229/ 451).
132 Tarjeta Informativa del 65/ 04/ 27. En (74/ 229/ 335) Jefe S-1 Cor. Daniel Gutiérrez Santos.
133 Carta con matasellos de recibido 10923 dirigida por el Secretario General de la CNC a Marcelino
García Barragán. (74/ 229/ 149)
134 Carta con registro de entrada matasellos número 36556 (78/ 243/ 259)
72
se haga una investigación al respecto135. Cualquiera se imaginaría que la investigación
sería en relación con las armas y se turnaría el desglose del homicidio o el caso
completo a la PGJ del Estado. Además es un lujo que, por acuerdo de un Secretario de
Estado, se atienda tan expeditamente el caso. Resulta que el 4 de julio siguiente el
comandante de la 35ª ZM, General Salvador Del Toro envía al Secretario de la Defensa
un acta circunstanciada, firmada por el comisario municipal de Ahuecotzingo en
presencia del capitán que fue a hacer la investigación, junto con dos certificados de
buena conducta a favor del cacique de Tepoxtlán, “comprobándose ser falsa la
acusación contra dicho señor, desconociéndose asimismo el poblado El Naranjo”136.
Nótese que el ejército asumió la tarea de resolver el caso mediante certificados de buena
conducta concluyendo de manera expedita respecto a la inocencia del acusado. El
capitán ni siquiera entendió que El Naranjo era un paraje y no un poblado. El Jefe de la
Sección Tercera, Gonzalo Castillo comunica los resultados del caso al Estado Mayor137
y opina que se conteste de enterado y se archive el incidente. Aunque el Estado Mayor
de la Defensa tiene la S-8 como Sección Jurídica, su existencia no contribuye a
encauzar la actividad de las zonas militares por el camino de la legalidad.
- La forma como realiza el ejército las investigaciones que se le encomiendan se
ejemplifica en la carta del 21 de noviembre de 1966 que describe la forma en la que
actuó el capitán que fue a investigar la queja:138 “llegó a la casa del cacique donde le
brindaron esmeradas atenciones las hijas del señor y él personalmente, pues es una
persona acomodada. El capitán pasó la mayor parte del día en casa del cacique y de allí
pasó a nuestra humilde casa, encontrando a uno de los quejosos a quien desde el
momento de verlo lo empezó a regañar y exigirle confesara el motivo por el cual había
hecho varios asesinatos y por qué robaba, sin dar lugar a ninguna aclaración... Para
nosotros, como somos personas pobres pero honradas, no hubo atenciones ni consentía
que expresáramos los hechos reales, no nos dejó en libertad de aclarar nada.
- A otra queja contra el ejército el 28 de julio de 1970 por allanamiento de
morada, el EMDN pidió que se investigara y, el informe llegó como era requerido. A su
vez, el Jefe de la S-1, General Brigadier AL, reporta en Tarjeta Informativa139 que el
quejoso, cuando fue interrogado por los militares a los que denunció, dijo que ‘se lo
platicaron’. “En tal virtud, se le hizo una severa amonestación y se le indicó que el
difamar a miembros de Ejército es severamente castigado por las leyes.”
Consecuentemente, esta S-1 opina contestar de enterado y archivar el incidente. Así,
quien termina ‘amonestado’ es el quejoso.
- Campesinos del paraje ‘Calaquial’, Cuetzala del Progreso denuncian ante el
agente del Ministerio Público que el 23 de enero de 1972, elementos de la partida
militar destacamentada en el Balsas, asaltaron y masacraron a gente del lugar.140”
Acusación bastante grave. El Estado Mayor de la Defensa, a través de Luis Mario
Vargas, Jefe Interino de Sección Tercera informa de lo anterior a la Superioridad y
“pide a la 35ª ZM que se realice una investigación ‘con elementos ajenos a los hechos’ e
informen a esta Secretaría.141” Es patente que si la misma ZM realiza la investigación
no pueden ser muy ajenos a los hechos, pero hacen la “investigación” en la que el
135 Oficio 27733 del 66/ 05/ 31 del Jefe EMDN. General Mario Ballesteros al Cmte de la 27ª ZM, STM
(78/ 243/ 257)
136 Acta circunstanciada del 66/ 07/ 04 enviada por el Cmte. de la 27ª ZM Salvador Del Toro al Srio. de
la DN, MGB (78/ 243/ 251)
137 Tarjeta informativa del 14 de julio de 1966 del Jefe S-3 del EMDN a la Superioridad (78/ 243/ 250)
138 Carta con matasello de recibido número 3931 del 66/ 11/ 21 (78/ 243/ 412)
139 Tarjeta Informativa del 70/ 07/ 28 (77/ 232/ 57)
140 Carta con matasellos 5400 de la SEDENA del 72/ 01/ 24. En (122/ 271/ 16)
141 Tarjeta Informativa del 72/ 02/ 07. En (122/ 371/ 15).
73
comandante da su versión de los hechos en que “sitiaron al ‘maleante’ y el personal
militar, “al repeler la agresión” del sujeto, éste fue muerto.142” ¿es creíble esta versión?,
¿es un procedimiento que se apega a los principios del derecho?
- La asamblea del pueblo de Ojo de Agua, Malinaltepec, envía carta al
Secretario de la Defensa el 28 de noviembre de 1972 para denunciar que 40 soldados
del 50º BI entraron violentamente a su comunidad, a la escuela del lugar y a la casa del
maestro, derribaron la ventana, forzaron la puerta; utilizaron el tejamanil, incluyendo las
sillas, como leña; entraron a las milpas, cortaron elotes, robaron. Conforme a la
respuesta enviada por la Defensa a la SEP, los militares rechazan “en su totalidad los
cargos que hacen en el documento por ilógico, exagerado y tendencioso.143” Así de
simple.
- Los métodos de investigación pueden ser realmente convincentes. El
comisariado de Bienes Comunales de Acatepec, Mpio. Zapotitlán Tablas escriben al
Secretario de la Defensa:144 “El escrito hecho en oficio 18 de marzo del año en curso
[1974],145 no se tome en cuenta, se cancele, porque de plano ya lo pensamos de que no
nos conviene andar en líos, por eso por medio de este escrito DESISTIMOS y quede ese
escrito sin efectos… Confiados en que no seremos molestados en la investigación o
careos por no convenirnos.”
- La misma Secretaría de la Defensa ha percibido el hecho sin ponerle ningún
tipo de remedio, no digamos a la usurpación de funciones, sino siquiera a la credibilidad
de la investigación. Después de uno de estos informes, en Tarjeta informativa concluye
que “es notorio cómo la comandancia de la 27ª zm actúa de manera parcial a
favor de determinados sectores sociales y personas en particular”146 y en otra:
“como es costumbre, las comandancias de la 1 rm y 27ª zm simplemente
transcriben un informe incompleto sobre lo ocurrido”147.
El Ejército y su relación con los pueblos
Es recurrente la relación que el ejército establece, más allá de los individuos, con
los poblados como colectivos. Las quejas sobre una serie de atropellos y violaciones a
los derechos humanos es recurrente en su carácter de violaciones masivas. La brutalidad
que se denuncia está ejemplificada en un anexo al presente informe intitulado ‘Actas de
Represión en Guerrero’. Los testimonios que remitimos al anexo exponen con gran
crudeza los modos y formas de tortura, las vejaciones y violaciones con tortura a las
mujeres, el robo de comida, animales domésticos, dinero y alhajas, el vandalismo
absurdo de quemar la ropa que no se llevan o tirar la comida que no consumen, y
finalmente de ejecuciones extrajudiciales consecuencia de la brutal tortura. Es penoso
constatar que esos testimonios no son aislados ni en tiempo ni en lugar. A continuación
se presentan denuncias genéricas, sin entrar en la particularidad de los hechos
presentados debido a que la justicia militar sólo ha servido para cubrir de impunidad la
ignominia.
- El 1º de abril de 1966 el Comisariado Ejidal de ‘El Calvario’, Teloloapan se
dirige al Gobernador del Estado para exponerle los excesos en que supuestamente
142 Oficio 715. en (122/ 371/ 07).
143 Cartas, oficios y volantes del 72/ 11/ 28 al 73/ 02/ 03. En (121/ 368/ 32 a 46 y 62 a 69).
144 Carta con matasello de recibida número 27490 del 74/ 06/ 04 (443/ 1435/ 91)
145 Carta del 74/ 03/ 18 (432/ 1435/ 112 y 113)
146 Tarjeta Informativa de 3-Planes y OPS del EMDN a Subjefatura Operativa del 54/ 03/ 10 (62/ 247/ 76)
147 Tarjeta Informativa (82/ 345/ 35)
74
incurrió el ejército cuando buscaba unos abigeos dado que “entró a los domicilios del
poblado sin orden de cateo, espantando a las familias y golpeando ciudadanos.”148 El 8
de abril de 1966 nuevamente insiste enviando carta al Gobernador Abarca exponiendo
los excesos del ejército149. Al informarle al Estado Mayor respecto a este caso, el
General de Brigada GCF sugiere a dicha autoridad que “se archive el incidente y, en
caso de que alguna de las autoridades del Estado de Guerrero a las que se marcó copia
del escrito recurra a esta Secretaría, se le informe que ‘la queja en cuestión obedece al
deseo de vengar lo que suponen una falta de atención por parte de la tropa, al no tomar
en cuenta la autoridad municipal del quejoso o bien la de desorientar a las autoridades
del Estado sobre la actuación de abigeos en esa población’.”150
- El 27 de febrero de 1970, el comisario municipal envía telegrama151 a la
Defensa denunciando que el “día de ayer, [a las] tres horas, [la] partida militar [de] San
Luis Acatlán, acompañada [de] otras partidas militares, con infragantes violaciones [a]
nuestros derechos constitucionales y legislación penal, indroduciéronse [a] domicilios
[de] vecinos [de] nuestro pueblo ‘Miahuatlán’, Mpio. San Luis Acatlán, golpeando [a]
varios campesinos [de] reconocida honorabilidad, extrayendo armas portan algunos [en
el] interior su domicilio [para su] defensa personal. Solicitamos garantías, ya que
encontrámonos [en] tiempo de paz, protestando actitud arbitraria asumida mismos
ejército nacional. Esperamos hágasenos justicia objeto no repítase atropello.
Respetuosamente representación pueblo.” Cual correspondía, el General Félix Galván
envía requerimiento de investigación,152 al que se responde el mismo día:153 “dichas
arbitrariedades que se denuncian y que según el escrito queja consisten en allanamiento
de morada y atropellos contra personas son completamente falsas, ya que las tropas que
arribaron a ese lugar en persecución de un grupo de ‘maleantes’... procedieron a
registrar algunas casas del poblado de referencia contando previamente con la anuencia
de sus propietarios, no siendo objeto de mal trato ninguna persona”. Lo notable en la
impunidad es que al EMDN le parezca creíble que a las 0300 de la madrugada suceda
un cateo sin orden judicial, con la anuencia de los propietarios y en flagrante
contradicción con la normativa que la misma SEDENA y la 27ª ZM hayan establecido,
y que la S-8 (jurídica) considere aceptable esta respuesta y que se ignore cómo se
violenta el derecho.
- El 2 de noviembre de 1970 las autoridades de ‘El Salto’ se dirigen al presidente
Díaz Ordaz para quejarse154 de que 25 soldados llegaron al pueblo, entraron a casas,
amenazaron con asesinar, vejaron mujeres y robaron dinero y alhajas con el pretexto de
que buscaban armas. Se pide a la ZM que se investigue y El 7 de diciembre de 1970, la
Comandancia de Zona responde155 que la acusación es falsa y, al margen del documento
está la indicación escrita a puño: ‘que se archive la queja’. El comportamiento del
ejército que describe esta queja, se verá posteriormente, que establece patrón de
funcionamiento, en que el ejército incurre en tortura, violaciones e, incluso, en
148 Carta del Comisariado Ejidal de El Calvario, Teloloapan al Gobernador Raymundo Abarca Alarcón
del 66/ 94/ 08 (99/ 297/ 29 y 30)
149 Carta del Comisariado Ejidal de El Calvario a Raymundo Abarca Alarcón, del 66/ 04/ 08. en (99/ 287/
29 y 30)
150 Informe del 66/ 04/ 23 del General de Brigada DEM Jefe de Sección Gonzalo Castillo (241413). (99/
297/ 28)
151 Telegrama del Comisario Municipal suplente Amancio Clemente Reyes a Cmte. de la DN, MGB (77/
232/ 208)
152 Telegrama del 70/ 03/ 19 (77/ 232/ 08)
153 Oficio 1146 del 70/ 03/ 19 (77/ 232/ 194)
154 Carta del 70/ 11/ 02 (79/ 236/ 164)
155 Tarjeta Informativa de Mario Oliver Bustamante del EMDN del 70/ 12/ 07 (79/ 236/ 168)
75
ejecuciones extrajudiciales en agravio a comunidades enteras como se constatará en
testimonios que se anexan. Sin embargo, nuevamente la impunidad: “Que se archive la
queja”.
- El 3 de agosto de 1971 los campesinos de ‘Agua de Correa’, Municipio José
Azueta, se quejan de cómo el ejército mexicano, en la persecución del narcotráfico,
allanan hogares, golpean ciudadanos, exigen que denuncien, quitan armas y cometen
tropelías156. ¿Cuál fue la respuesta del ejército mexicano? “La ZM opina157 que el
ejército mexicano “debe ser exonerado de toda culpa”.
- Los vecinos de la comunidad agraria de ‘Monte Alto’, San Marcos,
denuncian158 el 18 de agosto de 1965 que el día anterior se presentó en el ejido un
capitán haciéndose acompañar de varios elementos del ejército mexicano quienes
entraron al poblado como a las 0300 horas, sin tomar en cuenta a las autoridades del
lugar y procedieron de inmediato a golpear las puertas hasta que les abrían o ellos las
abrían a golpes hasta romperlas y tan pronto tenían entrada libre sacaban a los hombres
mientras ellos de dedicaban a levantar a las mujeres en ropas de dormir y registraban
cajas y cajones en donde los campesinos alzan sus ropas resultando ser un verdadero
saqueo porque originaron pérdidas para varios campesinos las cuales enumeramos en la
forma siguiente... Al final les dijo que buscaban unos ‘maleantes’. El EMDN pidió que
se investigara la queja. El Cmte. de la 27ª ZM le responde159 que la denuncia se hizo
porque hay algunas personas interesadas en que la fuerza federal no haga visitas
frecuentes a dicho poblado por razones inconfesables.. que en algunas casas sus
moradores no abrían ni aun diciéndoles que se trataba del Ejército, por lo que se veían
obligados a golpear las puertas con más fuerza. [Tanta que ¿las rompían, como se
quejaron los campesinos?] En conclusión, el ejército mexicano actuó correctamente.
- En la síntesis informativa que diariamente se le presenta al C. Secretario de la
DN, el 1º de febrero de 1967 aparecía la siguiente noticia:160 “19 campesinos colgados
por la Tropa en Guerrero, (los hechos sucedieron en Curtiduría Mpio. Cuahuyutla
señalándose como responsable al Sbtte. LRG quien al parecer ordenó la ejecución
porque los campesinos se negaron a devolver sus armas. A pesar de las protestas de los
campesinos estos fueron colgados de unos árboles por espacio de varios minutos hasta
que perdieron el conocimiento, fueron descendidos y arrojados al suelo en donde ser
ordenó que permanecieran veinte minutos pues en caso de no obedecer se les volvería a
colgar y en esta ocasión hasta que fallecieran.” Los campesinos también levantaron acta
de los hechos y enviaron denuncia.161 El EMDN no fue informado de estos hechos por
la ZM, así que “por acuerdo del General División Secretario se le pidió al Cmte. de la
27ª ZM ordenar una investigación sobre el particular informando a este organismo del
resultado. La respuesta que llegó 10 días después a la Defensa consigna lo siguiente:162
El oficial tuvo que actuar con energía para desarmarlos ya que de no hacerlo en esa
forma les hubieran disparado. En conclusión informo a usted que faltó tacto al
mencionado oficial para proceder y dando su falta de experiencia en estos asuntos se
extralimitó en sus funciones comprobándose que sí hubo violencia contra las personas.
156 Carta del 71/ 08/ 03. En (79/ 235/ 222)
157 Radiograma 3999 del 5 de agosto de 1971 (79/ 235/ 126)
158 Carta con registro de matasellos número 159905 (74/ 229/ 212 y 218)
159 Oficio número 175210 del 3 de septiembre de 1965 (74/ 229/ 210)
160 Síntesis Informativa del 67/ 02/ 01 (81/ 244/ 114)
161 Carta y acta del 67/ 01/ 31 (81/ 244/ 118 a 121)
162 Oficio 45725 del 67/ 02/ 17 (81/ 244/ 109)
76
Al EMDN le parece bien y, en virtud de que la ZM ya procedió a levantar Acta al
Oficial, únicamente procede contestar de enterado.163
- Conforme a denuncia ante el agente del Ministerio Público Federal, las
autoridades y vecinos de ‘Soyotlán’, municipio de Azoyú, el 26 de abril de 1968, el
Capitán destacamentado en Cuajinicuilapa, el Subteniente de Marquelia y el Sargento
de San Luis Acatlán y otro de Copala, con 60 soldados se introdujeron sin el
consentimiento de los moradores y sin orden de cateo a la casa de Rufino Gabino
Ramos, lo golpearon a patadas, lo amarraron y se lo llevaron para Ometepec. A Antonio
Santos Vázquez también lo golpearon y le quitaron un rifle. Se metieron a varias casas
que se detallan.164
- Debido a que el Ejército asume como parte de sus funciones intervenir en
problemas que deberían tomar el cauce de la negociación política y, ésta no forma parte
de las opciones que vislumbra este Instituto Armado en la solución de los problemas
sociales ¿Qué sucede? El 21 de mayo de 1968, ante un problema suscitado por la
rivalidad entre dos grupos en San Miguel Amuco, municipio de Coyuca, el Tte. Cor.
Ignacio Cortés Cmte. en la 35ª ZM las siguientes opciones165 para resolver el conflicto:
1. Restablecer la Partida Militar; 2. Reforzar la Partida de Coyuca; 3. Montar operación
sorpresiva en fuerza con efectivo mínimo de 4 pelotones sobre ambos Amucos
simultáneamente para capturar en sus domicilios a los ‘maleantes’. ¿Qué pasó? En carta
fechada el 19 de julio de 1968, esos ‘maleantes’ en pluma del Comisario de ‘Amuco de
la Reforma’ se dirigen al Secretario de la DN para denunciar166 que el día 17 de julio
“como a las 5 de la mañana llegó a mi pueblo una partida militar al mando del capitán
Tello... y en forma absolutamente arbitraria, contra todo derecho, maniataron a 54
campesinos del núcleo ejidal de este pueblo, utilizando para ello las reatas de las yuntas
de bueyes y caballos que éstos utilizan en sus faenas agrícolas... a todos los llevaron
maniatados al cuartel que nosotros los campesinos construimos en este pueblo... a todos
les recogieron sus herramientas de trabajo, como son itarecuas y machetes; en total
concentraron no menos de 200 campesinos en el cuartel, pero al resto ya no los
maniataron seguramente porque ya no hubo más reatas; al campesino Raúl Álvarez le
recogieron una pistola 380, pero cuando éste estaba en su casa, considerando que esto
también fue indebido”. Se dan los nombres de todos los campesinos detenidos. Pide se
investigue y castigue a los responsables.
- El 29 de abril de 1970 los vecinos de ‘El Pinzán Dorado’, de Coyuca, se
quejan167 de que el Ejército Mexicano junto con civiles asaltaron, saquearon varias
casas y mataron a un ciudadano. Se acusa al ejército de ejecución extrajudicial. Es el
mismo ejército quien hace la investigación del caso y, en el parte que el Cor. MOB
rinde al Estado Mayor le informa168 que, “efectuadas las investigaciones por el
comandante del 55 IDR, se llegó a la conclusión de que a ninguno de los quejosos les
consta lo denunciado”. La investigación la realiza quien comete el crimen –asesinato-, y
se exculpan sin que haya una investigación seria del caso y se proceda conforme a
derecho. Nuevamente, la impunidad completa
163 Tarjeta Informativa del 67/ 02/ 28, del Jefe S-2 EMS Víctor Manuel Ruiz Pérez a la Superioridad (81/
244/ 108)
164 Carta con matasellos de la SEDENA 96183 del 68/ 04/ 29. En (75/ 230/ 158).
165 Reporte de investigación 2870 (75/ 230/ 466)
166 Carta (75/ 230/ 559)
167 Queja del 70/ 04/ 29 AP 058/ 970, (79/ 235/ 293)
168 Informe del Cor. Mario Oliver Bustamante al EMDN del 70/ 05/ 14 (79/ 235/ 305)
77
Cualquier conclusión que podamos presentar de estos hechos quedaría corta ante
la evidencia de los hechos. El caso es que, ante este comportamiento, el Instituto
Armado condesciende. No castiga. No capacita. Deja hacer. Son casos flagrantes de
tortura, y otros de homicidio calificado en los que la justicia militar, en complicidad con
quienes cometieron los hechos denunciados, concluye con una aquiescencia pasmosa
dando carpetazo al asunto con un comentario banal como: ‘le faltó tacto’, cuando se
trata de delitos brutales. El EMDN y el Secretario de la Defensa, en lugar de actuar
conforme a derecho y turnar los casos de presunta responsabilidad penal al Procurador
General de Justicia Militar o, en su caso, a los tribunales civiles competentes, excusa a
los militares inculpados y les garantiza completa impunidad.
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